Pasadas las elecciones del domingo 4 de julio, las cosas comienzan a tomar su cauce natural, cada uno de los actores políticos se han manifestado sobre las circunstancias políticas que a partir de enero de manera formal se vivirán en el país y que al día de hoy comienzan a vislumbrarse, prácticamente a la par del inicio de las campañas en el Estado de México.
Sin lugar a dudas los dos años y medio restantes del Gobierno calderonistas se observan cómo se percibe la llamada “guerra contra el narco” más negro que la propia fuga de petróleo en el Golfo de México y que por cierto, ni el gobierno mexicano ni el estadounidense han realizado nada.
Bajo esta tónica las tácticas, tanto de las instituciones políticas como de los actores políticos, han comenzado; las estrategias -principalmente mediáticas- con miras a la elección presidencial de 2012.
De esta forma la primera jugada la da el autonombrado “presidente legitimo” AMLO al no solo repudiar las alianzas entre panistas y perredistas, sino además aprovechar el viaje para autodestaparse como precandidato de “la verdadera izquierda” para 2012, de manera prácticamente inmediata Marcelo Ebrad, Jefe de gobierno del DF, se sumó al carro de los destapados y advirtió su postilación para el mismo proceso de renovación presidencial.
Esta circunstancia vislumbra con claridad la posibilidad de que la izquierda mexicana –si todavía existe- postule a dos candidatos claros; por una parte Marcelo, quien por cierto ha entendido que la unión hace la fuerza y ha dejado de lado el discurso de los legítimos y se ha inclinado por reconocer la personalidad de Calderón. Por otro lado, resulta claro también, que AMLO, buscará contender de nueva cuenta sea cual sea el partido que se lo permita, para obtener por fin la tan anhelada silla del águila. A pesar de lo señalado por PRD, PT y Convergencia de que irán juntos para 2012; ¿Lo cumplirán?
En este contexto, cabe preguntarse ¿Serán posibles las alianzas entre agua y aceite, o entre blanquiazules y amarillos, para la sucesión presidencial? Muy probablemente la respuesta radique fundamentalmente en dos aspectos.
Por principio de cuentas la alianza PAN-PRD dependerá de los resultados que se obtengan en el Estado de México el próximo año, aunado a la percepción que la sociedad tenga en el desempeño de las coaliciones que el pasado 4 de julio obtuvieron el triunfo.
Asimismo, el otro factor a considerar serán los precandidatos que se anoten en la lista. Ya están inscritos formalmente los candidatos perredistas, pero; ¿Quién se anotará por el lado de los blanquiazules?
Han sonado muchos nombres por parte del PAN para suceder a Calderón, desde el difunto Juan Camilo, pasando por Gomez Mont, Javier Lozano, Alonso Lujambio, hasta llegar a Ernesto Cordero. Y es que este último; día con día, se afianza más como alfil calderonista para sucederle.
Observemos, amigo lector, los cambios en el gabinete. La salida, sin duda, de uno de los mejores Secretarios de Gobernación de la década panista era ya un secreto a voces, ¿Pero realmente pierde Gomez Mont con su renuncia? La respuesta es clara, deja asentada su conducta integra y congruente como uno de los pocos hombres de Estado de los que hoy goza la clase política. Llega a sucederlo, un amigo del Presidente quien su única virtud es esa. ¿Por qué él? Ahora quien encabece la SEGOB debe ser una persona discreta, sin la apariencia y fuerza que tuvo a su arribo Gomez Mont.
De igual manera se presenta otro cambio, la salida de Patricia Flores, como coordinadora de la oficina de la Presidencia no solo tiene que ver con su ineficiencia para construir puentes y dialogo con todo el gabinete, sino también, obedece a que la llamada “vicepresidenta” era la principal impulsora de la candidatura de Alonso Lujambio, con su salida el apalancamiento del Secretario de Educación será discreto, por no decir nulo.
Finalmente llega a Economía uno de los principales activistas en la campaña de 2006; Bruno Ferrari, cuya principal tarea será poner guapa a la nación mexicana, como lo venía haciendo en el exterior con ProMéxico, pero ahora hacia lo interno, movimiento que es una carambola de dos bandas, porque regresa a la Oficina de la Presidencia -lugar del que nunca debió salir- Gerardo Ruiz Mateos, uno de los operadores políticos más cercanos del Presidente, pero con un perfil muy limitado a la hora de encabezar políticas públicas de carácter económico.
¿Qué significan todos estos cambios en su conjunto? Nada más y nada menos la preparación del terreno para que el delfín de Calderón comience a ser el hombre fuerte del gabinete, para que el aparato del gobierno federal inicie la estrategia hacia 2012, sino es asi, ¿Dónde quedaron las salidas a los medios de Lujambio?, o ¿Por qué ya nadie habla de la firmeza de Javier Lozano?, ni mucho menos se habla de los problemas que está teniendo con el SME que a diario se convierte como en una piedra en el zapato.
Sin duda la estrategia busca posicionar a Cordero, mediante la designación de personas discretas, quienes no harán sombra para el lucimiento del Secretario de Hacienda, pues en tierra de ciegos el tuerto es rey. Al tiempo.