Es un espacio que contiene las opiniones vertidas en los distintos medios de comunicación donde participa el autor y que tienen que ver con el acontecer social, económico y político, tanto nacional como local.

domingo, 25 de octubre de 2009

Más impuestos para los que menos tienen

Durante la semana pasada los legisladores de los distintos partidos que integran el sistema político de nuestra nación dieron de nueva cuenta muestra de la limitada visión que como supuestos representantes del pueblo tienen.


Así, se aprobaron en la Cámara Baja, distintos aumentos en impuestos en una seudo reforma fiscal que mas tiene que ver con el mantenimiento del presupuesto mediante mayor recaudación por parte del gobierno federal que con buscar un equilibrio tributario que de cómo resultado una contribución más efectiva dentro de nuestro país.

En ese sentido los aumentos tienen que ver básicamente en 3 aspectos, por lo que hace al incremento del IVA del 15 al 16 por ciento, el aumento en el ISR y el aumento a los impuestos especiales como son los que tienen que ver con las comunicaciones y el uso de los medios electrónicos como el internet.

Este solo hecho demuestra que los legisladores y la propia elite política tienen como único interés el mantenimiento del poder, por el poder mismo, ya que no solamente dan la espalda en época de crisis a los que menos tienen al incrementar los impuestos que son en su mayoría recaudados con la base de aquellos que siempre están obligados a pagar sino que además contrario a lo que debe hacerse para salir del bache económico ponen en jaque la economía de una nula clase media y principalmente de la clase baja.

El aumento a los impuestos en época de crisis es una incongruencia, pero bajo esta tónica ¿Por qué incrementar los impuestos? Simple y sencillamente porque existe un déficit importante entre lo que gasta el gobierno y lo que puede generar a través de la recaudación y menos cuando el soporte económico nacional, como lo es el petróleo, se encuentra muy a la baja no solamente en precio sino en producción.

El problema no es que el pueblo pague los impuestos, todos y cada uno estamos consientes que es una obligación y eje fundamental para el desarrollo del país. La negativa a contribuir de los ciudadanos tiene que ver más con el hecho de no pagar por que no sabemos para que se ocupa el dinero de los impuestos, o peor aun cuando logramos averiguarlo nos damos cuenta que solo sirve para que la clase política, esa que supuestamente nos representa, viva en la opulencia aquella que durante tantos siglos nos a limitado como país y de la cual hacia referencia el propio José Maria Morelos en sus “Sentimientos de la nación” y que tristemente hoy se encuentra más en boga que nunca.

Acaso ¿es justo para los ciudadanos el que en esta época donde el desempleo es una constante, donde los salarios no son justos y equitativos y principalmente donde las oportunidades de desarrollo son prácticamente nulas contribuyan con sus impuestos a mantener los altos privilegios del gobierno? ¿Vale la pena sostener los recursos que se les dan a los partidos políticos? ¿Es importante mantener a partidos como el Verde que solo toma el pelo al pueblo o al propio Convergencia y PT que son simple y llanamente vividores de la democracia?, ¿En verdad es prioritario que los legisladores, miembros del gabinete, y en general todo el aparato gubernamental en sus tres poderes y en sus tres niveles tenga y mantenga tantos privilegios?.

Todos los cuestionamientos anteriores son la base con la cual no solamente la recaudación en México es bajísima, sino además evidencian el por qué del aumento al IVA, al ISR y a los impuestos especiales, el mantenimiento del status quo de la clase gobernante.

¿Por qué no reducir el gasto real en el gobierno?, ¿Por qué no limitar recursos a los partidos? ¿Por qué no evitar la toma de pelo por los partidos pequeños?, ¿Por qué no atacar y perseguir a los que evaden el pago de impuestos y que representan en su mayoría a las grandes elites económicas?

No amigo lector, eso jamás por que vivimos en México, donde la paradójicamente más del 70 por ciento del PIB se concentra en apenas el 10 por ciento de la población, donde las decisiones se toman por interés particular, donde la clase política no puede jamás verse mermada en sus privilegios, donde documentos como los mismos “Sentimientos de la nación” escritos hace aproximadamente 200 años siguen estando tan presentes y representando una realidad semejante.

Es inconcebible lo vivido en estas semanas en San Lázaro y donde se pone en evidencia que cuando se trata de intereses particulares los partidos siempre pueden ponerse de acuerdo, como de acuerdo se pusieron, para castigar al pueblo ¿y los que menos tienen? Esos ahora tendrán mucho menos. Al tiempo.

domingo, 18 de octubre de 2009

Calderón más juarista que nunca

A más de una semana de haberse presentado la mayor muestra del poder del Estado representado en manos del Ejecutivo federal las consecuencias, reacciones y efectos de haber dado fin a Luz y Fuerza del Centro son muchas y de todo tipo.


Tras haberse anunciado y publicado la extinción de una de las empresas más caras que tenia el Gobierno Federal, Calderón no solo advirtió de lo que como jefe máximo puede realizar, sino además, contribuye con ello al saneamiento del servicio eléctrico en el centro del país, acaba con un sindicato que se había convertido paradójicamente en un grupo contrario al Presidente y finalmente mata las aspiraciones del “legitimo”, todo en un solo golpe y una sola decisión; desaparecer a Luz y Fuerza del Centro.

Y es que para sorpresa de muchos la decisión de desaparecer a Luz y Fuerza no tiene nada que ver con la complejidad económica que representaba el contrato colectivo de trabajo, ni con la falta de competitividad y productividad de la paraestatal y mucho menos por la mejora de la prestación en el servicio eléctrico para la sociedad del centro del país.

Entonces, ¿Cuál fue la circunstancia fundamental que llevó a extinguir Luz y Fuerza? La verdadera razón de haber extinto la empresa pública tiene que ver más con lo electoral y político que con lo económico.

Recordemos que el Sindicato Mexicano de Electricistas –SME- representaba para López Obrador una de las máximas fuentes de financiamiento para su llamada “Resistencia Pacifica”, y que en tal virtud el propio sindicato había dejado de lado su “autonomía” y su naturaleza de velar por los intereses de sus agremiados. El SME era un grupo político de choque al servicio del “Legitimo”.

Tal circunstancia fue insoslayable para Calderón, quien paradójicamente, era quien de manera indirecta, al inyectar recursos a Luz y Fuerza y por ende a su sindicato, sostenía y daba vida al movimiento del tabasqueño.

Este fue el hecho de que en una primera instancia se negara la toma de nota al SME y a su líder Martín Esparza quien por cierto cobraba más de 350 mil pesos mensuales por supuestamente defender los intereses del gremio de los electricistas y tras el fraude y encaramiento al gobierno federal, éste último de manera legal y legitima dio tramite al desmantelamiento del SME dejando a miles de electricistas agremiados sin trabajo bajo una muy buena liquidación.

De esta manera es como Felipe Calderón tomo la decisión que marcaba “el librito”. Al puro estilo del sistema político mexicano, y claro aplicando una de las máximas de Benito Juárez “A los amigos justicia y gracia, a los enemigos simplemente la justicia” el Presidente decidió dar fin al SME y ¿Por qué no hacer lo mismo con otros sindicatos?

Quienes creen que la decisión de extinguir la vida de uno de los sindicatos más corruptos y representativos del mal corporativista de nuestro sistema político tiene que ver más con el provocar una mejora para la sociedad, cuestionan y exigen hacer lo mismo, con otros sindicatos tanto federales como estatales que limitan el desarrollo de México en distintas áreas.

Sin embargo lo cierto es que esto es improbable porque a contrario del SME, otros sindicatos, son funcionales dan resultado electoral y político para el gobierno y por ello su desaparición resulta total y absolutamente inviable, simple y sencillamente porque lo que importa es el poder y para los amigos, los sindicatos amigos, el mal desempeño, sus privilegios económicos y lo costoso de su mantenimiento no son circunstancias suficientes para desaparecerlos. ¿Acaso el SME era el único sindicato ineficaz, corrupto e improductivo?, no, simple y sencillamente no era un sindicato amigo.

Hoy día con la extinción de Luz y Fuerza y el fin de su sindicato se pone de manifiesto lo que el corporativismo y el sindicalismo en México representan. Por tristeza el objetivo de defender los intereses del trabajador ha quedado supeditado al poder de unos cuantos quienes se aprovechan del cúmulo electorero que agrupar a los trabajadores representa y dan la espalda a aquellos a quien supuestamente representan ¿Quiénes pierden con la desaparición de Luz y Fuerza? Simplemente los trabajadores quienes se quedan sin empleo porque claro esta que los líderes, aquellos que provocaron la extinción, en las llamadas mesas de negociación encontraran los mecanismos para seguir hurtando y viviendo del propio sistema.

domingo, 11 de octubre de 2009

La oportunidad perdida; ¿Momentos de relevo generacional?

En la actualidad el país, en su conjunto, da muestra evidente de que la transición democrática ha quedado atrás y que a pesar de haber encontrado los mecanismos electorales transparentes que por siete décadas e incluso en el preámbulo de la Revolución se habían convertido en un clamor social que los requería inminentes y necesarios, lo cierto es que el balance al día de hoy resta mucho de ser positivo.


La situación social, económica, laboral, y principalmente de seguridad son el resultado de la carencia de capital humano suficiente para asumir responsable y positivamente el multicitado cambio, para generar las reformas que el sistema democrático requiere en el marco de la globalidad y de una lucha de mercados inminente y de la que nuestro país no puede seguir quedando fuera.

Hasta el momento lo cierto es que la clase política; en gran parte, a quedado a deber. Se ha visto inmersa en un círculo vicioso, situación que contrasta directamente con un cambio hacia lo virtuoso, hacia los valores democráticos de la tolerancia, el respeto, el debate y sobre todo la preeminencia del interés mayoritario por encima del interés particular.

La característica fundamental de las últimas décadas del priismo tan repudiado, impulsadas -si bien es cierto- por la presión social, pero llevadas a cabo, fueron las reformas estructurales, reformas que permitieron, no solo visualizar la incursión mexicana al concierto de las naciones, sino fundamentalmente consolidar un sistema democrático, mismo y que gracias a la actual incapacidad reformadora se encuentra muy devaluado, al grado tal que su institución más representativa ha quedado desvirtuada y sujeta a las condiciones del tripartidismo nacional.

Bajo esta tónica cabe preguntarse ¿Las circunstancias están dadas para dar paso a un relevo generacional?, ¿Es momento de dejar atrás los prejuicios antidemocráticos que han estancado el desarrollo de nuestra nación?, ¿Es necesario una nueva cosmovisión política para que México crezca?.

El relevo generacional es una circunstancia que es requisito sine quan non para romper los paradigmas y vicios políticos mexicanos, para acabar con el compadrazgo, el clientelismo, el corporativismo y el privilegio a lo personal por encima de lo colectivo, acontecimiento que hasta el momento en lo nacional puede presentarse en 2012.

Por lo que hace a lo local, el próximo año tenemos la oportunidad de marcar y sentar precedente. Es momento de que nuestro Estado cuente con ese relevo generacional tan necesario para generar más y mejores condiciones para los ciudadanos, que permita mitigar en lo posible las adversidades de un sistema que ya ha caducado y que se niega y se resiste al progreso.

Una nueva generación en la conducción del país y del Estado, va más allá de las edades, de las formaciones, de las ideologías y preferencias partidistas. Debe constituirse en una nueva generación de políticos con una visión diferente sobre el poder, comprometidos con la construcción y consolidación de nuevos valores cívicos y democráticos que se conviertan en el catalítico para el verdadero cambio que rompa las cadenas de estancamiento de México y permita ser el escape del descontento social.

Hay muchas cosas por hacer, pero éstas no pueden generarse mediante las mismas practicas y los mismos actores, aquellos que observan lo personal y lo inmediato como lo más necesario y prioritario, aquellos que han perdido la oportunidad a lo largo de los años, aquellos que una y otra vez buscan hacerse del poder por el poder mismo, como si se tratará del más selecto capricho, aquellos que han reducido la política a lo personal.


El cambio no quiere decir que existan resultados positivos, tampoco los jóvenes son sinónimo de progreso y modernidad, pero lo cierto es que las nuevas generaciones viven bajo experiencias y complejos distintos que los que la actual clase política tiene, fundamentados en la reflexión y el entendimiento de la globalidad, que requiere valores democráticos como el eje del progreso. Es tiempo de que los jóvenes dejen a un lado el discurso y comiencen a actuar, es momento de que se de paso a una nueva generación de políticos, de lo contrario el reclamo y necesidades sociales jamás podrán ser mitigadas.

domingo, 4 de octubre de 2009

Juanito; fin al vía crucis de Iztapalapa

Cuando Rafael Acosta Juanito surgió a la fama política en aquella tarde donde Andrés Manuel López Obrador daba cuenta no solamente de su poder en aquellos lugares del D.F., sino además demostraba su infinito autoritarismo propio de los sistemas totalitarios del siglo pasado nadie vislumbró lo que Juanito se convertiría para la clase política, en especial, la de la llamada izquierda mexicana.

Así, este memorable personaje propio y característico de aquellos que a través de la llamada lucha social buscan cuotas de poder, durante más de dos meses, se transformó en el icono político de un pueblo que observa en él la posibilidad de acceder al poder por cualquier persona.

Lo cierto es que Juanito no fue más que una muestra clara de lo que la negra clase política nacional es; circo, traición e interés personal, características éstas encumbradas en el sistema político mexicano que a pesar de lo que se diga y se presuma; fundo y ha refundado las veces que ha sido necesario el PRI.

Y es que cuando la toma de protesta de Juanito se acercaba y gracias al actuar izquierdista de Rafael Acosta que ponía en jaque a la izquierda institucionalizada, la única que tiene cabida en este sistema; Marcelo Ebrad recordó aquellos años gloriosos, las clases y lecciones aprendidas en los tiempos en los que como Subsecretario de gobernación priista tenia que negociar con las masas, principalmente después del temblor y que paradójicamente ahora representan a los bastiones más encumbrados del PRD.

De esta manera Ebrad se reunió con Rafael Acosta Juanito y al estilo de vidente le hizo ver su suerte, demostrándole que las mafias políticas amarillas del DF eran no solamente las que lo habían llevado a la fama sino que de no cooperar serian también las responsables de su tumba política y el fin de la leyenda.

¿Pero como acabar con el sueño de Rafael Acosta sin destrozar al icono popular y luchador social Juanito? De nueva cuenta Marcelo recordó sus inicios priistas y brillantemente vino a su memoria que en política todo tiene solución y este problema no seria la excepción.

Así, en el preámbulo de la toma de protesta del fugaz delegado de Iztapalapa se monto toda una obra teatral cuyo segundo acto consistiría en marcar la pauta para la llamada enfermedad de Juanito y así aplanar el camino para su salida por la puerta grande.

El día de la toma de protesta de Rafael Acosta todo estaba listo para la representación teatral y el fin del vía crucis de Juanito, sabedor de que su enfrentamiento contra el sistema y la izquierda del sol azteca manipuladora y controladora de lo político en la Ciudad de México, Acosta se presentó y arremetió por ultima vez contra aquellos que se aprovecharon de nueva cuenta de los sueños y deseos de los mortales dejando en el tintero no solamente su corbata roja sino la frase que lo hará inmortal “¡muera el PR… muera el PT traidor!”

Lo cierto es que después de este teatro político, Juanito, no fue más que un personaje creado y destruido por la elite política aquella que da y quita -como “El dedo de oro” en la obra de Guillermo Sheridan- y que es la responsable de que Iztapalapa sea el patio trasero de la Ciudad de México, una zona urbana cuyos problemas sociales, ecológicos, económicos y políticos van más allá de lo que el propio Rafael Acosta pudiere imaginar.

Pero, ¿Dónde quedan pues los problemas de Iztapalapa en todo esto? eso no importa lo importante es demostrar el poder y control que el perredismo tiene en esa demarcación, pues los problemas sociales; esos que crean a personajes como Juanito y que cocinan una izquierda dentro de la izquierda mexicana institucionalizada, esos, esos que sigan esperando, pues no son prioritarios, no tan prioritarios como dar cuenta del poderío amarillo en la llamada Ciudad de la Esperanza.