Es un espacio que contiene las opiniones vertidas en los distintos medios de comunicación donde participa el autor y que tienen que ver con el acontecer social, económico y político, tanto nacional como local.

domingo, 12 de diciembre de 2010

¿Hacia un nuevo PAN?

El pasado sábado 4 de diciembre, el Partido Acción Nacional comenzó su estrategia con miras a enfrentar el proceso electoral de 2012, batalla política que por cierto, será la más compleja del nuevo milenio para el partido en el poder.

En medio de una serie de derrotas memorables en lo largo y ancho del país y un mínimo de victorias electorales auspiciadas por alianzas sumamente complicadas la dirigencia nacional del partido blanquiazul dejo de estar en manos del cuestionado Cesar Nava pasando la estafeta a un panista poco conocido pero que durante el sexenio Calderonista ha sido elevado a la palestra política más importante del país.

Senador de la República, Gustavo Madero ha visto sus mejores años políticos durante el mandato del Presidente Calderón, comunicólogo y empresario, el legislador ha sabido corresponder las oportunidades y encomiendas que desde “Los Pinos” le han planteado sus más cercanos socios políticos.

Con el apoyo de la mayoría de Consejeros Nacionales de Acción Nacional, de 22 de los 27 Senadores que dirige como coordinador de bancada en Xicoténcatl, e impulsado y apadrinado por la primera dama, Margarita Zavala, el panista tiene ahora en sus manos la encomienda de cambiar el rumbo de las preferencias electorales que al día de hoy lucen muy claramente inclinadas a favor del priismo y más concretamente en beneficio del mandatario mexiquense Enrique Peña Nieto al que por cierto ya se le liga en negocios dudosos con empresas importantes, como el Grupo Televisa.

Bajo esta tónica Madero vivirá a partir del próximo año y hasta el 2012 el más grande de sus retos; lograr un tercer sexenio para la derecha mexicana.

Tal circunstancia se vislumbra un tanto cuanto compleja, a pesar de la capacidad, liderazgo y sobre todo ecuanimidad que han hecho de Madero una de las piezas políticas claves del calderonismo durante los últimos tiempos.

En principio de cuentas, el Senador Madero deberá sanar las heridas al interior de su partido que son resultado de un proceso muy competido principalmente con su mayor opositor Roberto Gil Zuarth, quien logró el apoyo de la mayoría de delegados federales del país, así como también el espaldarazo incondicional de Patricia Flores llamada por muchos “la mujer fuerte de la Presidencia”.

Esta variable de saneamiento interno será la primera prueba del mandato maderista, pues resulta fundamental para eficientar electoralmente al partido blanquiazul, la operación política que realicen los delegados federales en sus respectivos estados.

Otro problema que enfrentara Madero a su arribo a la Presidencia panista será el costoso pacto realizado con el “Yunque” que permitió el debilitamiento de Roberto Gil. Con este acuerdo Madero no solamente otorgo mayores posiciones al “Yunque” en el organigrama partidista, sino además otorga mayor fuerza a uno de los grupos más conservadores de la derecha mexicana, lo que a su vez complica la designación oportuna de candidatos fuertes.

Así los retos más importantes de Madero se encuentran paradójicamente al interior de su organismo político, mismo que durante los últimos procesos electorales ha sido aplastado por una maquinaria priista que parece haber renacido y que empuja con mayor fuerza.

De esta manera la labor maderista deberá inclinarse por el diálogo, la concertación, la tolerancia y la suma de panistas a su proyecto, pues resulta necesario en primera instancia convencer al panismo en su conjunto de la necesidad de un cambio de rumbo, de un cambio de visión, para después poder convencer a la sociedad.

El panismo deberá entender tanto a nivel nacional como a nivel local que la disputa no es entre miembros del mismo instituto político, sino por el contrario, los verdaderos y más peligrosos adversarios son los miembros de las otras organizaciones políticas, principalmente los priistas, quienes han sabido materializar y aprovechar los revanchismos, las disputas y peleas que han existido entre los blanquiazules.

Madero deberá impulsar un nuevo panismo, más dinámico, menos caciquil y sobre todo aliado pero no dócil frente a la institución presidencial de la que por cierto se conoce su intromisión total en la toma de decisiones partidistas y que han llevado, en la mayoría de los casos, al fracaso electoral y la pérdida de legitimación de Felipe Calderón.

El nuevo presidente panista deberá estar muy atento de la forma en que se conducen los Comités Estatales y Municipales blanquiazules, del secuestro que han sufrido la mayoría de ellos por personajes a los que solo les importa vivir del partido y que cuando se trata de buscar el voto han resultado poco efectivos.

Para que exista un nuevo PAN no se requiere otra cosa más que hacer una introspección y corregir los errores y evitar los excesos que se han presentado en este partido político desde su arribo al poder.

viernes, 3 de diciembre de 2010

La responsabilidad es de todos

El pasado 1 de diciembre se cumplieron los primeros diez años del panismo al frente de la administración de la nación, pero más allá de ello; de igual forma, se cumple la década que marco la alternancia política en su máxima expresión al recordarse el año 2000 como el año que produjo la salida de “Los Pinos” del Partido Revolucionario Institucional.

Del recuento de esta década de alternancia política y de gobierno de aquellos que desde su nacimiento solo conocían el papel y rol de oposición los resultados han dejado mucho que desear, sobre todo si consideramos que en el emblemático 2 de julio del año 2000 se vislumbraba una nueva era en la historia de la nación mexicana y que finalmente y después de 30 años de reformas políticas se consolidaría el verdadero Estado democrático de Derecho Mexicano.

Recordemos que en la primera elección del siglo XXI el foxismo logró la victoria por poco más de la mitad de ciudadanos convencidos mediante el marketing político que era el momento del cambio de México. El sexenio de Fox se caracterizó por la falta de rumbo y por el protagonismo de un personaje que jamás se preparó para gobernar, lo que le obligó a pagar la factura de la inexperiencia frente a una clase política, contra un sistema político construido ad hoc de acuerdo a las prácticas, costumbres y convencionalismos del Antiguo Régimen.
De esta manera el segundo sexenio albiazul logró consolidarse gracias a una legitimidad discutida, que obligó inminentemente al calderonismo a encontrar su legitimación a través de la violencia y el uso efectivo de la fuerza pública convertida en una guerra contra el narcotráfico que como se comenta “se va ganando aunque no lo parezca” pero cuya factura ha correspondido pagar a todos los mexicanos, principalmente a aquellos que han sufrido daños colaterales.

Así y después de la primera década de este milenio la alternancia ha generado más dudas que respuestas, pero sobretodo ha producido una desolación, desconfianza y apatía por todo el colectivo al grado que se ha puesto en riesgo el pacto social, aquel que justifica la existencia del Estado.

De igual forma no solamente el panorama luce desalentador para nuestro país, tan opaco como luce para la derecha mexicana, sino que en este sentido y a lo largo de esta “década perdida” se han desmoronado y se han puesto en duda la eficiencia de aquellas instituciones que por más de veinte años fueron la columna vertebral que permitió no solamente el establecimiento de la democracia mexicana, sino que fueron las responsables de garantizar la alternancia política de México.

La actuación del Instituto Federal Electoral, de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, del Instituto Federal de Acceso a la Información Pública y muchas más que a finales de la década pasada se convirtieron en las reformas políticas más importantes del Estado mexicano moderno son ahora cuestionadas y se presume la intromisión oficial en el desarrollo de las funciones que de manera constitucional tienen establecidas como autónomas.

Pero si esto no fuera suficiente la oposición tanto la izquierda mexicana -ahora desquebrajada- y el partido tricolor han abonado lo necesario para que nuestro país se encuentre prácticamente paralizado no solamente por culpa del narcotráfico, sino también en todas las actividades que tienen que ver con el correcto desarrollo de una nación.

Dicho lo anterior salta a la vista preguntarse ¿Quiénes son los responsables de la llamada “década perdida”?, ¿Acaso la parálisis mexicana es responsabilidad exclusiva e intransferible de la clase y cultura política nacional arraigada desde el Antiguo Régimen?, ¿Se trata tan solo de la falta de experiencia e incapacidad de los blanquiazules para ejercer el poder y administrar la nación?, ¿Se requiere mano dura, liderazgo o caudillismo para guiar los destinos de México?, ¿Es acaso resultado de un sistema democrático poco entendido?

Las preguntas pueden ser muchas, tanto o incluso más que los señalamientos y culpabilidades. Lo cierto es que el problema de México no es otro más que el propio México y lo que a lo largo de sus doscientos años de historia ha arraigado.

Es momento de que dejemos los señalamientos, los reproches, la búsqueda de culpables, los discursos retóricos y entendamos que el desarrollo de nuestro país no solo es responsabilidad del gobernante en turno, ni de la clase política, ni de los grupos de poder, ni mucho menos de la sociedad, sino por el contrario es de todos y de cada uno en el ámbito de sus responsabilidades y tareas.

Si queremos un México con mejor calidad de vida, con mejores oportunidades, con empleos dignos y bien remunerados, no lo busquemos en el autoritarismo, ni mucho menos en la alternancia, encontrémoslo en la enorme responsabilidad que como mexicanos tenemos con nuestro país, con nuestra nación y con nosotros mismos, dejemos a un lado la apatía y actuemos como sociedad comprometida y responsable.

La importancia del sector automotriz en la Entidad

En el desarrollo de la actividad económica nacional la industria automotriz juega un papel fundamental, la misma ha sido considerada como una de las palancas mas importantes para el Desarrollo Económico de México, tal es el grado de relevancia de este sector que por sí mismo genera aproximadamente el 15% del Producto Interno Bruto nacional.

Asimismo al ser nuestro país el segundo proveedor de vehículos automotores para los vecinos del norte, esta actividad industrial, se convierte en prioritaria para detonar el crecimiento económico y la generación de empleos, mismos que a la fecha alcanzan los 59,000 y que a lo largo de este año son los que después de la crisis más se han recuperando.

De acuerdo a los datos que el Consorcio Empresarial para el Desarrollo de la Industria Automotriz CEDIAM auspiciado por el Tecnológico de Monterrey, Tlaxcala junto con Puebla, integran la segunda región mas importantes en México por lo que se refiere a la industria de autopartes con un alta capacidad para desarrollarse como el clúster automotriz más importante de América Latina.

De esta manera el sector automotriz y concretamente el relativo a la industria de autopartes se vuelven estratégicos en la planeación económica de nuestra Entidad para los próximos anos.

Al día de hoy las más de 30 empresas del ramo instaladas en territorio tlaxcalteca generan alrededor de 10,000 empleos entre directos e indirectos además de que en la región este sector concentra el 46% del PIB que produce.

Así, el próximo día 1 y 2 de diciembre se llevara a cabo en nuestra Entidad un encuentro regional entre los actores más importantes de la industria automotriz, quienes a lo largo de estas jornadas debatirán la importancia y prioridad que el desarrollo de esta actividad debe tener en México y en particular en Tlaxcala.

Para nuestra Entidad el desarrollo de este tipo de eventos resulta fundamental ahora que vivimos momentos de transición donde la planeación debe atender lo que en el marco de este importante evento se debata, pues al formar parte de los trabajos la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz AMIA y la Industria Nacional de Autopartes A.C., se magnifica el enfoque y la prioridad que tiene nuestro Estado para los actores más importantes de este ramo industrial.

Asimismo dentro de lo que se realizara en este Foro Automotriz Tlaxcala 2010 es de resaltar la posibilidad de que por primera vez en nuestro Estado las empresas instaladas en la Entidad dedicadas a proveer autopartes tendrán la posibilidad de conocer las perspectivas y posibilidades futuras para que su empresa crezca.

Dentro de esta interacción que habrá entre empresarios automotrices existirán un sin número de encuentros de negocios entre proveedores tlaxcaltecas y representantes de las grandes marcas comerciales automotrices como son BMW, Chrysler, Ford, Continental, Bosch y VW, lo que sin duda permitirá una posibilidad real de generar mayores rendimientos a las empresas tlaxcaltecas y a su vez que estas crezcan y generen más y mejores empleos para nuestros habitantes.

De esta manera el gobierno tanto estatal como federal establecerán las bases más importantes para continuar con el apuntalamiento de este sector en Tlaxcala, darán a conocer los esfuerzos que en este sentido se han realizado y por primera vez se darán a conocer las ventajas competitivas de Tlaxcala; su capital humano altamente capacitado, su posición estratégica y finalmente su capacidad para ser una de las regiones automotrices más importantes de América Latina frente a los líderes del sector automotriz.

Así la pregunta sería, sin duda, ¿Qué sigue una vez que se conozcan las posibilidades de crecimiento del sector automotriz en la nación?; ¿Qué papel es el que juega nuestra Entidad y su capacidad competitiva?

La respuesta la deberá encontrar el gobierno entrante para que el esfuerzo conjunto entre autoridad, iniciativa privada y sector educativo no quede como una cuestión aislada sino que por el contrario se apuntale lo que se concluya de este evento.

Esperemos que los resultados de este foro automotriz que se llevará a cabo en nuestra entidad el próximo 1 y 2 de diciembre permitan dotar las herramientas necesarias para planear, diseñar, establecer y evaluar las políticas públicas que en los próximos años se realicen en materia del desarrollo económico local.

El fortalecimiento de los gobiernos locales

Al hablar de la capacidad y compromiso que tiene determinado gobierno para con la sociedad, resulta inminente referir -en palabras de Robert Agranoff- que “los gobiernos son juzgados tanto por lo que hacen como por lo que son, implicando con ello la existencia de múltiples programas y organizaciones...” De esta manera, los responsables públicos deben convertir los recursos y las oportunidades disponibles en actuaciones con resultados, independientemente de los limites formales entre organizaciones y unidades de gobierno.

De esta manera y fundamentalmente en las naciones –como el caso de México- con una forma de Estado federado o federal, los límites formales ente las distintas unidades de gobierno, suelen la mayoría de las ocasiones convertirse en límites para el ejercicio del poder, y con ello limitan la capacidad de acción, eficacia y eficiencia de aquellos sujetos que se ven envueltos en el marco de dicha federación.

Así, las relaciones intergubernamentales, entendidas como un importante ente contingente de actividades o interacciones que tiene lugar entre unidades de gobierno de todo tipo y a nivel territorial de actuación, se convierten en un elemento preponderante al momento de gobernar y peor aún, al momento de tratar de hacer que la encomienda ciudadana responda a las necesidades de la colectividad.

En este sentido, Tlaxcala es un Estado que requiere fundamentalmente de éstas relaciones para hacer realidad los planes y programas de gobierno, respondiendo oportunamente a las exigencias de los que en él habitan; lo anterior, derivado de que el concepto federalista mexicano toma relevancia en el momento de hablar de la tributación y la capacidad financiera que tiene cada una de las Entidades Federativas. Y es que, ¿Cómo puede hablarse de una libertad y soberanía de un Estado como el de Tlaxcala cuando presupuestalmente de cada peso que recibe 93 centavos provienen de la federación?, ¿Qué hacer cuando tu capacidad de acción depende fundamentalmente del dinero del gobierno federal?, ¿Qué hacer desde la perspectiva local cuando existe una búsqueda, por parte del gobierno central, de instrumentos eficaces para el control directo del gasto local? Sin duda, las respuestas a estas interrogantes hace que las Relaciones Intergubernamentales se observen como un elemento prioritario.

La capacidad de gestión que tengan los gobiernos locales frente a las autoridades federales resulta la clave fundamental para que las relaciones intergubernamentales logren un resultado positivo en el marco de la búsqueda incesante de hacer realidad los programas implementados por las autoridades de determinada Entidad Federativa.

Desde un concepto personal, aquellas relaciones deben observarse como el elemento más importante que permite la detonación de las acciones que en sí mismas logren responder a las necesidades colectivas.

Mediante una serie de convenios que en materia de cooperación entre la federación y los estados suelen firmarse para responder de manera conjunta a tales exigencias. Estos convenios de colaboración y coordinación gubernamental suelen convertirse con frecuencia en las herramientas no solamente políticas, sino incluso jurídicas, logrando así que los recursos financieros necesarios para implementar determinada política pública fluyan de manera adecuada.

Derivado de lo anterior, resulta necesario que el nuevo gobierno estatal logre consolidar mecanismos y procesos gubernamentales de carácter interno, mayormente efectivos, que permitan que los instrumentos de actuación y de interrelación con el organismo federal se agilicen sustancialmente; pues de ellos depende, de sobremanera, que los recursos por parte del gobierno central sean suministrados en tiempo y forma.

Asimismo, la interacción con el gobierno federal debe ser permanente y constante, sustentada en las distintas representaciones que de las diferentes secretarias de Estado existen en la Entidad, pues como señala Deil Wright “no existen relaciones entre gobiernos, únicamente se dan relaciones entre las personas que dirigen las distintas unidades de gobierno.”

Finalmente, debe tomarse en consideración que el Estado de Tlaxcala requiere una restructuración en la capacidad de recaudación en las tributaciones locales, pues en medida de que pueda consolidar un sistema tributario local más sólido, tendrá mayor capacidad de autodeterminación para el ejercicio de la función pública y dependerá en menor medida de los lineamientos y actuaciones federales; un buen ejemplo de ello puede encontrarse en la Ley de Fomento Económico, mediante la cual, se busca que las empresas instaladas en el Estado logren a través de determinados estímulos fiscales establecer su domicilio fiscal en la entidad y con ello aumentar la recaudación por concepto del Impuesto sobre Nómina de carácter estatal.

El caos en la Capital del Estado

En ultimas fecha y pese a la celebración de los 485 años de haberse fundado como una de las ciudades más antiguas del México postcolombino, Tlaxcala vive como metrópoli una de las temporadas más complejas caracterizada por un sin número de problemas, acciones y reacciones de las que pocas veces se tenga memoria.

Dentro de las características que solían resaltarse de la Ciudad Capital se contemplaba la paz y tranquilidad que sus calles y habitantes brindaban y que eran los motivos principales que fomentaban la visita de un sin fin de turistas que se paseaban libremente por su centro histórico y se maravillaban por las construcciones coloniales que lo enmarcan.

Lamentablemente para el pesar de todos los que habitan en Tlaxcala Capital y aunque la Ciudad se encuentra de feria el gobierno municipal de manera sorpresiva, sin previo aviso, planeación y organización suficiente decidió unilateralmente cerrar el primer cuadro de la Entidad provocando con ello un verdadero caos para los habitantes, un desastre económico para los que en el marco de este centro histórico encuentran día con día una manera de sobrevivir, y finalmente enterraron turísticamente, si ya de por si lo estaba, a la localidad más importante del Estado.

De esta decisión del ayuntamiento capitalino saltan a la vista un sin fin de cuestionamientos por parte de la sociedad y que al día de hoy no han sido resueltos; así cabe preguntarse ¿El ayuntamiento de Tlaxcala representado por su cabildo dimensiono el problema de cerrar en su totalidad el centro capitalino?; ¿Qué criterios se tomaron en consideración para determinar que resultaba prioritario y urgente levantar el adoquín de las principales calles de nuestra Capital?, ¿Qué acaso no existen otras zonas y colonias municipales cuya necesidad de pavimentación es más urgente que la del propio centro histórico?; ¿A qué obedece que el gobierno municipal no tomara en consideración el parecer de los locatarios, comerciantes y habitantes que dependen directamente del tráfico de personas en el zócalo para vivir y generar fuentes de empleo?

La respuesta de estas preguntas sin duda redunda en una simple circunstancia; falta de planeación, diálogo y concertación para ejecutar una obra que de sí resulta cuestionable en cuanto a su necesidad y urgencia.

La planeación para la realización de determinada acción por parte de cualquier gobierno es un requisito sine quan non para que la misma no solamente sea aceptada por la sociedad, sino que además se magnifique por la colectividad su importancia y su valor dotándola de la legitimidad necesaria a pesar de los problemas y efectos colaterales que la misma pudiera generar.

Asimismo de existir planeación en la ejecución de la obra mediante la cual se sustituye en su totalidad el adoquín del centro capitalino las autoridades locales debieron establecer una estrategia a través de la cual la vialidad de la ciudad fuera más fluida y permitiese agilizar el tráfico derivado fundamentalmente de que no se necesita ser experto urbanista, ingeniero civil, arquitecto o cualquier otra profesión similar para que se pueda vislumbrar que bloquear permanente las calles Independencia y su intersección con Guerrero generan per se un colapso vehicular en Tlaxcala, toda vez que estas son las arterias principales, necesarias y únicas para atravesar la Ciudad.

¿Acaso no se pudo establecer una estrategia para poder modificar la circulación de alguna otra vía a efecto de evitar en lo posible los embotellamientos vehiculares que generan no solamente malestar entre los habitantes sino además un alto grado de contaminación?

De igual manera la falta de comunicación con el gobierno estatal se puso de manifiesto toda vez que a pesar de que en el mes de noviembre Tlaxcala recibe un número importante de visitantes gracias a la feria de todos los santos, al gobierno municipal no le importó la derrama económica que el turismo genera principalmente en el centro histórico y que se convierte en una de las pocas temporadas altas que se tienen por este concepto.

De esta manera sin lugar a dudas el presidente Zenón Ramos debe una explicación profunda y clara de cuáles fueron las circunstancias que obligaron a que el municipio de Tlaxcala en pleno noviembre, sin previo aviso, planeación y justificación clara se decidió el cierre del centro capitalino afectando en todo momento, por donde se le quiera ver, a los residentes y visitantes de la Ciudad de Tlaxcala.