En plena celebración de los doscientos tres años de nuestra nación como país independiente, un sector prioritario para el desarrollo de cualquier Estado puso en jaque a gran parte de la población al cerrar por varias horas distintas vías de comunicación así como también la toma del zócalo del Distrito Federal por considerar que se atenta contra los intereses y privilegios ganados a través de sus sindicatos.
Lo realizado por los maestros inconformes con la Reforma Educativa impulsada por el Presidente de la República Enrique Peña Nieto no es más que una muestra contundente de que el Sistema Educativo Nacional está caduco. Al tiempo de cuestionarles sobre algunos aspectos. ¿Cómo es posible que aquellos que son los responsables de instruir a millones de mexicanos en el aula, sean los mismos que de manera porril destrozan la imagen urbana de distintas ciudades y colapsan la vida de miles de ciudadanos al obstruir las calles? ¿Por qué la negación del magisterio a ser evaluados? ¿Por qué no manifestarse de una manera diferente, que permita a los ciudadanos comprender un movimiento que al día de hoy no ha generado más que repudio y descontento?
Probablemente las modificaciones al Sistema Educativo Nacional impulsadas a través de la reforma a la ley generen afectaciones a un gremio tan poderoso como lo es el magisterial, pero sin duda, lo aprobado por el Poder Legislativo tiene per se un interés superior a cualquier otro, el generar mecanismos que permitan a nuestro país contar con un modelo educativo de calidad que brinde a los mexicanos mejores herramientas para alcanzar un nivel de vida superior.
En ese sentido, es innegable que se hace necesario evaluar a los maestros, en principio, porque su labor es la de transmitir conocimiento a los estudiantes. De esta manera nadie puede considerar como un atentado al magisterio que se pretenda evaluar a sus integrantes. Tal vez, por ello, los argumentos esgrimidos por sus dirigentes y líderes se han enfocado en otros sentidos; jamás se han pronunciado por un método distinto que permita determinar que maestros tienen o no capacidad de instrucción.
¿Por qué los maestros señalan que también los servidores públicos deben evaluarse, incluyendo a los diputados, senadores y mandatarios? ¿Por qué señalar que si las autoridades no son evaluadas ellos tampoco deberían evaluarse? ¿Por qué imputar que el gobierno los ataca con la evaluación que en cualquier trabajo puede y debe hacerse? La evaluación a funcionarios y servidores públicos también debe impulsarse como mecanismo para profesionalizar la labor pública pero ponerlo como argumento para evitar la evaluación magisterial no es más que una simple excusa pues tan importante es la calidad en el ámbito público como en el educativo.
Lo argumentado por los profesores no abona en nada para generar, insisto, un modelo educativo de excelencia. Es fundamental que los maestros replanteen sus estrategias y expresiones en contra de la Reforma Educativa, la resistencia civil es una ruta equivocada que lo único que genera es caos social, pérdidas económicas y, lo más importante, miles y miles de mexicanos sin tomar clases. Esperemos que por el bien de las nuevas generaciones, los responsables de brindarles instrucción entiendan que nuestro país requiere de nuevos mecanismos para educar de mejor manera a la niñez mexicana. Al tiempo.
Desde la barrera
Y sí el caos vial vivido en nuestra Entidad la semana pasada no fue suficiente, los integrantes y dirigentes de la Coordinadora Nacional de la Educación han convocado de nueva cuenta a sus militantes a manifestarse en los siguientes días. ¿Cuáles serán los saldos tras dichas expresiones?