Es un espacio que contiene las opiniones vertidas en los distintos medios de comunicación donde participa el autor y que tienen que ver con el acontecer social, económico y político, tanto nacional como local.

lunes, 5 de noviembre de 2012

¿Un nuevo modelo de fiscalización?


La semana anterior culminó en el Congreso del Estado el proceso de dictaminación de las cuentas públicas de los 106 entes fiscalizables, que de acuerdo a la ley tienen la obligatoriedad de rendir sus informes financieros al Órgano de Fiscalización Superior para que, éste a su vez, los remita a la Legislatura correspondiente con el objetivo de que las cuentas públicas sean o no aprobadas por el Pleno de esta Soberanía a más tardar el 30 de octubre del ejercicio inmediato posterior.
De esta manera, lo vivido en el recinto oficial del Poder Legislativo dio cuenta de la forma en que se lleva a cabo la valoración de los estados financieros de Poderes, Organismos Autónomos, Entidades y Municipios, quedando evidenciado que el proceso de rendición de cuentas, fiscalización y dictaminación de las mismas es y ha sido incapaz de cumplir con su cometido, el de garantizar la transparencia en el manejo de los recursos públicos y explicar a la sociedad que pasa con cada peso.
La modificación de dictámenes en el Pleno de dicha Soberanía es una cuestión que si bien no puede ser cuestionada jurídicamente al ser éste la máxima expresión del Poder Legislativo, sí puso de manifiesto que la calificación de las cuentas públicas obedeció a intereses distintos a la realización de un análisis y valoración objetivos que permitiesen a los ciudadanos tener las garantías suficientes para saber que autoridades realizaron un adecuado manejo de los recursos que son de todos.
En este sentido, y una vez concluida la dictaminación de los estados financieros de 2011, vale la pena hacerse algunas interrogantes; ¿Existen o no intereses distintos a la valoración imparcial que debe hacerse en la revisión, fiscalización y dictaminación de cuentas públicas? ¿Cuáles son los valores que rigen la labor del Órgano de Fiscalización Superior? ¿Cuál es la razón de la existencia del Ente Fiscalizador sí sus determinaciones están supeditadas al arbitrio legislativo? ¿Qué objetivos tiene la tarea de fiscalización y a quién beneficia?
La respuesta a todas estas interrogantes obliga a pensar en un nuevo modelo de fiscalización que tenga como premisa fundamental aquella sustentada en el hecho de que la misma se convierta en una herramienta para que la sociedad conozca de manera transparente y objetiva la forma en que se gastan los recursos públicos y, si la misma, se realiza en beneficio de la colectividad. Es indispensable que en Tlaxcala se establezca y consolide un sistema de control interno único para todos los ámbitos de gobierno, que sea eficaz y eficiente en la prevención, detección y corrección de actos de corrupción.
Un modelo de control interno ayudaría no sólo como un “antídoto” de posibles fraudes, sino, asegurarse que las políticas públicas se lleven a cabo tal y como se diseñaron. Se requiere establecer una sola normatividad y un sólo sistema de control para todos los órganos de gobierno, tanto para los tlaxcaltecas como los del resto del país, lo que puede englobarse en el diseño e implementación de un Sistema Nacional de Fiscalización que determine de manera unificada, criterios de revisión y fiscalización claros y objetivos que permita identificar las causas por las cuales determinado ente aprueba o no su cuenta pública. Asimismo, es ineludible que se delimiten puntualmente quiénes son las autoridades revisoras, juzgadoras y sancionatorias en el proceso de fiscalización.   
De no realizarse lo anterior la fiscalización y rendición de cuentas no será más que un intercambio de intereses personales; políticos y económicos, a costa de uno de los elementos más importantes de las democracias modernas; la transparencia de lo público. Al tiempo.
 
Desde la barrera
Y en el tema del manejo de los recursos públicos, la nota la dieron los Comisionados de la CAIPTLAX quienes se pronunciaron en el sentido de incrementar su salario bajo el argumento de que en otras latitudes del país sus homólogos gozan de mejores prestaciones. En este sentido, el problema no radica en el aumento de sus ingresos por ostentar el cargo de Comisionados, sino en la precariedad con la que han realizado su trabajo. Los integrantes de la Comisión de Acceso a la Información deberían pensar no en el aumento a su salario sino como contribuir de mejor manera en la tarea de transparencia y rendición de cuentas que tienen como tarea fundamental. Por salud pública estos servidores públicos están obligados a reconsiderar su posición o al menos señalar cuál será su plan de trabajo o las metas que se pondrán como organismo para 2013. Al tiempo.
www.miradasdetalante.blogspot.com
twitter.com/fernandotmy