Es un espacio que contiene las opiniones vertidas en los distintos medios de comunicación donde participa el autor y que tienen que ver con el acontecer social, económico y político, tanto nacional como local.

domingo, 12 de diciembre de 2010

¿Hacia un nuevo PAN?

El pasado sábado 4 de diciembre, el Partido Acción Nacional comenzó su estrategia con miras a enfrentar el proceso electoral de 2012, batalla política que por cierto, será la más compleja del nuevo milenio para el partido en el poder.

En medio de una serie de derrotas memorables en lo largo y ancho del país y un mínimo de victorias electorales auspiciadas por alianzas sumamente complicadas la dirigencia nacional del partido blanquiazul dejo de estar en manos del cuestionado Cesar Nava pasando la estafeta a un panista poco conocido pero que durante el sexenio Calderonista ha sido elevado a la palestra política más importante del país.

Senador de la República, Gustavo Madero ha visto sus mejores años políticos durante el mandato del Presidente Calderón, comunicólogo y empresario, el legislador ha sabido corresponder las oportunidades y encomiendas que desde “Los Pinos” le han planteado sus más cercanos socios políticos.

Con el apoyo de la mayoría de Consejeros Nacionales de Acción Nacional, de 22 de los 27 Senadores que dirige como coordinador de bancada en Xicoténcatl, e impulsado y apadrinado por la primera dama, Margarita Zavala, el panista tiene ahora en sus manos la encomienda de cambiar el rumbo de las preferencias electorales que al día de hoy lucen muy claramente inclinadas a favor del priismo y más concretamente en beneficio del mandatario mexiquense Enrique Peña Nieto al que por cierto ya se le liga en negocios dudosos con empresas importantes, como el Grupo Televisa.

Bajo esta tónica Madero vivirá a partir del próximo año y hasta el 2012 el más grande de sus retos; lograr un tercer sexenio para la derecha mexicana.

Tal circunstancia se vislumbra un tanto cuanto compleja, a pesar de la capacidad, liderazgo y sobre todo ecuanimidad que han hecho de Madero una de las piezas políticas claves del calderonismo durante los últimos tiempos.

En principio de cuentas, el Senador Madero deberá sanar las heridas al interior de su partido que son resultado de un proceso muy competido principalmente con su mayor opositor Roberto Gil Zuarth, quien logró el apoyo de la mayoría de delegados federales del país, así como también el espaldarazo incondicional de Patricia Flores llamada por muchos “la mujer fuerte de la Presidencia”.

Esta variable de saneamiento interno será la primera prueba del mandato maderista, pues resulta fundamental para eficientar electoralmente al partido blanquiazul, la operación política que realicen los delegados federales en sus respectivos estados.

Otro problema que enfrentara Madero a su arribo a la Presidencia panista será el costoso pacto realizado con el “Yunque” que permitió el debilitamiento de Roberto Gil. Con este acuerdo Madero no solamente otorgo mayores posiciones al “Yunque” en el organigrama partidista, sino además otorga mayor fuerza a uno de los grupos más conservadores de la derecha mexicana, lo que a su vez complica la designación oportuna de candidatos fuertes.

Así los retos más importantes de Madero se encuentran paradójicamente al interior de su organismo político, mismo que durante los últimos procesos electorales ha sido aplastado por una maquinaria priista que parece haber renacido y que empuja con mayor fuerza.

De esta manera la labor maderista deberá inclinarse por el diálogo, la concertación, la tolerancia y la suma de panistas a su proyecto, pues resulta necesario en primera instancia convencer al panismo en su conjunto de la necesidad de un cambio de rumbo, de un cambio de visión, para después poder convencer a la sociedad.

El panismo deberá entender tanto a nivel nacional como a nivel local que la disputa no es entre miembros del mismo instituto político, sino por el contrario, los verdaderos y más peligrosos adversarios son los miembros de las otras organizaciones políticas, principalmente los priistas, quienes han sabido materializar y aprovechar los revanchismos, las disputas y peleas que han existido entre los blanquiazules.

Madero deberá impulsar un nuevo panismo, más dinámico, menos caciquil y sobre todo aliado pero no dócil frente a la institución presidencial de la que por cierto se conoce su intromisión total en la toma de decisiones partidistas y que han llevado, en la mayoría de los casos, al fracaso electoral y la pérdida de legitimación de Felipe Calderón.

El nuevo presidente panista deberá estar muy atento de la forma en que se conducen los Comités Estatales y Municipales blanquiazules, del secuestro que han sufrido la mayoría de ellos por personajes a los que solo les importa vivir del partido y que cuando se trata de buscar el voto han resultado poco efectivos.

Para que exista un nuevo PAN no se requiere otra cosa más que hacer una introspección y corregir los errores y evitar los excesos que se han presentado en este partido político desde su arribo al poder.

viernes, 3 de diciembre de 2010

La responsabilidad es de todos

El pasado 1 de diciembre se cumplieron los primeros diez años del panismo al frente de la administración de la nación, pero más allá de ello; de igual forma, se cumple la década que marco la alternancia política en su máxima expresión al recordarse el año 2000 como el año que produjo la salida de “Los Pinos” del Partido Revolucionario Institucional.

Del recuento de esta década de alternancia política y de gobierno de aquellos que desde su nacimiento solo conocían el papel y rol de oposición los resultados han dejado mucho que desear, sobre todo si consideramos que en el emblemático 2 de julio del año 2000 se vislumbraba una nueva era en la historia de la nación mexicana y que finalmente y después de 30 años de reformas políticas se consolidaría el verdadero Estado democrático de Derecho Mexicano.

Recordemos que en la primera elección del siglo XXI el foxismo logró la victoria por poco más de la mitad de ciudadanos convencidos mediante el marketing político que era el momento del cambio de México. El sexenio de Fox se caracterizó por la falta de rumbo y por el protagonismo de un personaje que jamás se preparó para gobernar, lo que le obligó a pagar la factura de la inexperiencia frente a una clase política, contra un sistema político construido ad hoc de acuerdo a las prácticas, costumbres y convencionalismos del Antiguo Régimen.
De esta manera el segundo sexenio albiazul logró consolidarse gracias a una legitimidad discutida, que obligó inminentemente al calderonismo a encontrar su legitimación a través de la violencia y el uso efectivo de la fuerza pública convertida en una guerra contra el narcotráfico que como se comenta “se va ganando aunque no lo parezca” pero cuya factura ha correspondido pagar a todos los mexicanos, principalmente a aquellos que han sufrido daños colaterales.

Así y después de la primera década de este milenio la alternancia ha generado más dudas que respuestas, pero sobretodo ha producido una desolación, desconfianza y apatía por todo el colectivo al grado que se ha puesto en riesgo el pacto social, aquel que justifica la existencia del Estado.

De igual forma no solamente el panorama luce desalentador para nuestro país, tan opaco como luce para la derecha mexicana, sino que en este sentido y a lo largo de esta “década perdida” se han desmoronado y se han puesto en duda la eficiencia de aquellas instituciones que por más de veinte años fueron la columna vertebral que permitió no solamente el establecimiento de la democracia mexicana, sino que fueron las responsables de garantizar la alternancia política de México.

La actuación del Instituto Federal Electoral, de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, del Instituto Federal de Acceso a la Información Pública y muchas más que a finales de la década pasada se convirtieron en las reformas políticas más importantes del Estado mexicano moderno son ahora cuestionadas y se presume la intromisión oficial en el desarrollo de las funciones que de manera constitucional tienen establecidas como autónomas.

Pero si esto no fuera suficiente la oposición tanto la izquierda mexicana -ahora desquebrajada- y el partido tricolor han abonado lo necesario para que nuestro país se encuentre prácticamente paralizado no solamente por culpa del narcotráfico, sino también en todas las actividades que tienen que ver con el correcto desarrollo de una nación.

Dicho lo anterior salta a la vista preguntarse ¿Quiénes son los responsables de la llamada “década perdida”?, ¿Acaso la parálisis mexicana es responsabilidad exclusiva e intransferible de la clase y cultura política nacional arraigada desde el Antiguo Régimen?, ¿Se trata tan solo de la falta de experiencia e incapacidad de los blanquiazules para ejercer el poder y administrar la nación?, ¿Se requiere mano dura, liderazgo o caudillismo para guiar los destinos de México?, ¿Es acaso resultado de un sistema democrático poco entendido?

Las preguntas pueden ser muchas, tanto o incluso más que los señalamientos y culpabilidades. Lo cierto es que el problema de México no es otro más que el propio México y lo que a lo largo de sus doscientos años de historia ha arraigado.

Es momento de que dejemos los señalamientos, los reproches, la búsqueda de culpables, los discursos retóricos y entendamos que el desarrollo de nuestro país no solo es responsabilidad del gobernante en turno, ni de la clase política, ni de los grupos de poder, ni mucho menos de la sociedad, sino por el contrario es de todos y de cada uno en el ámbito de sus responsabilidades y tareas.

Si queremos un México con mejor calidad de vida, con mejores oportunidades, con empleos dignos y bien remunerados, no lo busquemos en el autoritarismo, ni mucho menos en la alternancia, encontrémoslo en la enorme responsabilidad que como mexicanos tenemos con nuestro país, con nuestra nación y con nosotros mismos, dejemos a un lado la apatía y actuemos como sociedad comprometida y responsable.

La importancia del sector automotriz en la Entidad

En el desarrollo de la actividad económica nacional la industria automotriz juega un papel fundamental, la misma ha sido considerada como una de las palancas mas importantes para el Desarrollo Económico de México, tal es el grado de relevancia de este sector que por sí mismo genera aproximadamente el 15% del Producto Interno Bruto nacional.

Asimismo al ser nuestro país el segundo proveedor de vehículos automotores para los vecinos del norte, esta actividad industrial, se convierte en prioritaria para detonar el crecimiento económico y la generación de empleos, mismos que a la fecha alcanzan los 59,000 y que a lo largo de este año son los que después de la crisis más se han recuperando.

De acuerdo a los datos que el Consorcio Empresarial para el Desarrollo de la Industria Automotriz CEDIAM auspiciado por el Tecnológico de Monterrey, Tlaxcala junto con Puebla, integran la segunda región mas importantes en México por lo que se refiere a la industria de autopartes con un alta capacidad para desarrollarse como el clúster automotriz más importante de América Latina.

De esta manera el sector automotriz y concretamente el relativo a la industria de autopartes se vuelven estratégicos en la planeación económica de nuestra Entidad para los próximos anos.

Al día de hoy las más de 30 empresas del ramo instaladas en territorio tlaxcalteca generan alrededor de 10,000 empleos entre directos e indirectos además de que en la región este sector concentra el 46% del PIB que produce.

Así, el próximo día 1 y 2 de diciembre se llevara a cabo en nuestra Entidad un encuentro regional entre los actores más importantes de la industria automotriz, quienes a lo largo de estas jornadas debatirán la importancia y prioridad que el desarrollo de esta actividad debe tener en México y en particular en Tlaxcala.

Para nuestra Entidad el desarrollo de este tipo de eventos resulta fundamental ahora que vivimos momentos de transición donde la planeación debe atender lo que en el marco de este importante evento se debata, pues al formar parte de los trabajos la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz AMIA y la Industria Nacional de Autopartes A.C., se magnifica el enfoque y la prioridad que tiene nuestro Estado para los actores más importantes de este ramo industrial.

Asimismo dentro de lo que se realizara en este Foro Automotriz Tlaxcala 2010 es de resaltar la posibilidad de que por primera vez en nuestro Estado las empresas instaladas en la Entidad dedicadas a proveer autopartes tendrán la posibilidad de conocer las perspectivas y posibilidades futuras para que su empresa crezca.

Dentro de esta interacción que habrá entre empresarios automotrices existirán un sin número de encuentros de negocios entre proveedores tlaxcaltecas y representantes de las grandes marcas comerciales automotrices como son BMW, Chrysler, Ford, Continental, Bosch y VW, lo que sin duda permitirá una posibilidad real de generar mayores rendimientos a las empresas tlaxcaltecas y a su vez que estas crezcan y generen más y mejores empleos para nuestros habitantes.

De esta manera el gobierno tanto estatal como federal establecerán las bases más importantes para continuar con el apuntalamiento de este sector en Tlaxcala, darán a conocer los esfuerzos que en este sentido se han realizado y por primera vez se darán a conocer las ventajas competitivas de Tlaxcala; su capital humano altamente capacitado, su posición estratégica y finalmente su capacidad para ser una de las regiones automotrices más importantes de América Latina frente a los líderes del sector automotriz.

Así la pregunta sería, sin duda, ¿Qué sigue una vez que se conozcan las posibilidades de crecimiento del sector automotriz en la nación?; ¿Qué papel es el que juega nuestra Entidad y su capacidad competitiva?

La respuesta la deberá encontrar el gobierno entrante para que el esfuerzo conjunto entre autoridad, iniciativa privada y sector educativo no quede como una cuestión aislada sino que por el contrario se apuntale lo que se concluya de este evento.

Esperemos que los resultados de este foro automotriz que se llevará a cabo en nuestra entidad el próximo 1 y 2 de diciembre permitan dotar las herramientas necesarias para planear, diseñar, establecer y evaluar las políticas públicas que en los próximos años se realicen en materia del desarrollo económico local.

El fortalecimiento de los gobiernos locales

Al hablar de la capacidad y compromiso que tiene determinado gobierno para con la sociedad, resulta inminente referir -en palabras de Robert Agranoff- que “los gobiernos son juzgados tanto por lo que hacen como por lo que son, implicando con ello la existencia de múltiples programas y organizaciones...” De esta manera, los responsables públicos deben convertir los recursos y las oportunidades disponibles en actuaciones con resultados, independientemente de los limites formales entre organizaciones y unidades de gobierno.

De esta manera y fundamentalmente en las naciones –como el caso de México- con una forma de Estado federado o federal, los límites formales ente las distintas unidades de gobierno, suelen la mayoría de las ocasiones convertirse en límites para el ejercicio del poder, y con ello limitan la capacidad de acción, eficacia y eficiencia de aquellos sujetos que se ven envueltos en el marco de dicha federación.

Así, las relaciones intergubernamentales, entendidas como un importante ente contingente de actividades o interacciones que tiene lugar entre unidades de gobierno de todo tipo y a nivel territorial de actuación, se convierten en un elemento preponderante al momento de gobernar y peor aún, al momento de tratar de hacer que la encomienda ciudadana responda a las necesidades de la colectividad.

En este sentido, Tlaxcala es un Estado que requiere fundamentalmente de éstas relaciones para hacer realidad los planes y programas de gobierno, respondiendo oportunamente a las exigencias de los que en él habitan; lo anterior, derivado de que el concepto federalista mexicano toma relevancia en el momento de hablar de la tributación y la capacidad financiera que tiene cada una de las Entidades Federativas. Y es que, ¿Cómo puede hablarse de una libertad y soberanía de un Estado como el de Tlaxcala cuando presupuestalmente de cada peso que recibe 93 centavos provienen de la federación?, ¿Qué hacer cuando tu capacidad de acción depende fundamentalmente del dinero del gobierno federal?, ¿Qué hacer desde la perspectiva local cuando existe una búsqueda, por parte del gobierno central, de instrumentos eficaces para el control directo del gasto local? Sin duda, las respuestas a estas interrogantes hace que las Relaciones Intergubernamentales se observen como un elemento prioritario.

La capacidad de gestión que tengan los gobiernos locales frente a las autoridades federales resulta la clave fundamental para que las relaciones intergubernamentales logren un resultado positivo en el marco de la búsqueda incesante de hacer realidad los programas implementados por las autoridades de determinada Entidad Federativa.

Desde un concepto personal, aquellas relaciones deben observarse como el elemento más importante que permite la detonación de las acciones que en sí mismas logren responder a las necesidades colectivas.

Mediante una serie de convenios que en materia de cooperación entre la federación y los estados suelen firmarse para responder de manera conjunta a tales exigencias. Estos convenios de colaboración y coordinación gubernamental suelen convertirse con frecuencia en las herramientas no solamente políticas, sino incluso jurídicas, logrando así que los recursos financieros necesarios para implementar determinada política pública fluyan de manera adecuada.

Derivado de lo anterior, resulta necesario que el nuevo gobierno estatal logre consolidar mecanismos y procesos gubernamentales de carácter interno, mayormente efectivos, que permitan que los instrumentos de actuación y de interrelación con el organismo federal se agilicen sustancialmente; pues de ellos depende, de sobremanera, que los recursos por parte del gobierno central sean suministrados en tiempo y forma.

Asimismo, la interacción con el gobierno federal debe ser permanente y constante, sustentada en las distintas representaciones que de las diferentes secretarias de Estado existen en la Entidad, pues como señala Deil Wright “no existen relaciones entre gobiernos, únicamente se dan relaciones entre las personas que dirigen las distintas unidades de gobierno.”

Finalmente, debe tomarse en consideración que el Estado de Tlaxcala requiere una restructuración en la capacidad de recaudación en las tributaciones locales, pues en medida de que pueda consolidar un sistema tributario local más sólido, tendrá mayor capacidad de autodeterminación para el ejercicio de la función pública y dependerá en menor medida de los lineamientos y actuaciones federales; un buen ejemplo de ello puede encontrarse en la Ley de Fomento Económico, mediante la cual, se busca que las empresas instaladas en el Estado logren a través de determinados estímulos fiscales establecer su domicilio fiscal en la entidad y con ello aumentar la recaudación por concepto del Impuesto sobre Nómina de carácter estatal.

El caos en la Capital del Estado

En ultimas fecha y pese a la celebración de los 485 años de haberse fundado como una de las ciudades más antiguas del México postcolombino, Tlaxcala vive como metrópoli una de las temporadas más complejas caracterizada por un sin número de problemas, acciones y reacciones de las que pocas veces se tenga memoria.

Dentro de las características que solían resaltarse de la Ciudad Capital se contemplaba la paz y tranquilidad que sus calles y habitantes brindaban y que eran los motivos principales que fomentaban la visita de un sin fin de turistas que se paseaban libremente por su centro histórico y se maravillaban por las construcciones coloniales que lo enmarcan.

Lamentablemente para el pesar de todos los que habitan en Tlaxcala Capital y aunque la Ciudad se encuentra de feria el gobierno municipal de manera sorpresiva, sin previo aviso, planeación y organización suficiente decidió unilateralmente cerrar el primer cuadro de la Entidad provocando con ello un verdadero caos para los habitantes, un desastre económico para los que en el marco de este centro histórico encuentran día con día una manera de sobrevivir, y finalmente enterraron turísticamente, si ya de por si lo estaba, a la localidad más importante del Estado.

De esta decisión del ayuntamiento capitalino saltan a la vista un sin fin de cuestionamientos por parte de la sociedad y que al día de hoy no han sido resueltos; así cabe preguntarse ¿El ayuntamiento de Tlaxcala representado por su cabildo dimensiono el problema de cerrar en su totalidad el centro capitalino?; ¿Qué criterios se tomaron en consideración para determinar que resultaba prioritario y urgente levantar el adoquín de las principales calles de nuestra Capital?, ¿Qué acaso no existen otras zonas y colonias municipales cuya necesidad de pavimentación es más urgente que la del propio centro histórico?; ¿A qué obedece que el gobierno municipal no tomara en consideración el parecer de los locatarios, comerciantes y habitantes que dependen directamente del tráfico de personas en el zócalo para vivir y generar fuentes de empleo?

La respuesta de estas preguntas sin duda redunda en una simple circunstancia; falta de planeación, diálogo y concertación para ejecutar una obra que de sí resulta cuestionable en cuanto a su necesidad y urgencia.

La planeación para la realización de determinada acción por parte de cualquier gobierno es un requisito sine quan non para que la misma no solamente sea aceptada por la sociedad, sino que además se magnifique por la colectividad su importancia y su valor dotándola de la legitimidad necesaria a pesar de los problemas y efectos colaterales que la misma pudiera generar.

Asimismo de existir planeación en la ejecución de la obra mediante la cual se sustituye en su totalidad el adoquín del centro capitalino las autoridades locales debieron establecer una estrategia a través de la cual la vialidad de la ciudad fuera más fluida y permitiese agilizar el tráfico derivado fundamentalmente de que no se necesita ser experto urbanista, ingeniero civil, arquitecto o cualquier otra profesión similar para que se pueda vislumbrar que bloquear permanente las calles Independencia y su intersección con Guerrero generan per se un colapso vehicular en Tlaxcala, toda vez que estas son las arterias principales, necesarias y únicas para atravesar la Ciudad.

¿Acaso no se pudo establecer una estrategia para poder modificar la circulación de alguna otra vía a efecto de evitar en lo posible los embotellamientos vehiculares que generan no solamente malestar entre los habitantes sino además un alto grado de contaminación?

De igual manera la falta de comunicación con el gobierno estatal se puso de manifiesto toda vez que a pesar de que en el mes de noviembre Tlaxcala recibe un número importante de visitantes gracias a la feria de todos los santos, al gobierno municipal no le importó la derrama económica que el turismo genera principalmente en el centro histórico y que se convierte en una de las pocas temporadas altas que se tienen por este concepto.

De esta manera sin lugar a dudas el presidente Zenón Ramos debe una explicación profunda y clara de cuáles fueron las circunstancias que obligaron a que el municipio de Tlaxcala en pleno noviembre, sin previo aviso, planeación y justificación clara se decidió el cierre del centro capitalino afectando en todo momento, por donde se le quiera ver, a los residentes y visitantes de la Ciudad de Tlaxcala.

domingo, 7 de noviembre de 2010

Las elecciones americanas y su impacto en México

El pasado martes, los electores de Estados Unidos, dieron uno de los reveses más grandes que se le puede dar al presidente de nuestro vecino país del norte; el hartazgo respecto a la complicada situación económica que se vive en Norteamérica, el consecuente debilitamiento de su mercado laboral y la creciente pérdida de “esperanza” fomentada durante la campaña de Obama, fueron los elementos que permearon en la voluntad del electorado de EUA para dar la mayoría de votos a los republicanos, lo que provocó que la Cámara de Representantes pasara a manos de este partido conservador, al igual que once Estados de la Unión Americana logrando únicamente el partido demócrata del presidente mantener la mayoría en el Senado.

De esta manera la derrota es atribuida principalmente al Presidente Obama, tanto, que él mismo la interpretó como personal declarando tras conocer los resultados, que no deseaba a gobernante alguno una paliza como la que él había recibido y comentó que la lección recibida lo obligaba a separarse de la oficina Oval para acercarse más al pueblo.

Así, la derrota demócrata de la semana pasada es de Obama, quien paulatinamente y como si se tratara de una llama ha ido apagando la esperanza generada tras la ineficiente administración del presidente Bush.

Al igual que Jimmy Carter, Obama partió desde su llegada a la Casa Blanca con una enorme expectativa imposible de cumplir, y que de la misma manera ha generado la desconfianza de los habitantes norteamericanos quienes han desmoronado la legitimidad del gobierno de Obama al grado de que al día de hoy se ve difícil su reelección para 2012.

Más allá de lo complicado que serán los próximos años para el Presidente americano y su partido, el voto de confianza dado a los republicanos la semana pasada por los electores de dicho país provoca un impacto importante en México e incluso en nuestro Estado.

¿Cuáles son los efectos e impactos en nuestro país tras la elección americana de la semana pasada? Al obtener el Partido Republicano la mayoría en la Cámara de Representantes evitará que las iniciativas y políticas que trate de implementar el gobierno del primer presidente de color americano se vean obstaculizadas con el fin de que su administración sea ineficiente y con ello pretenderán recuperar la Presidencia americana en 2012.

Así, dentro de las iniciativas que se han impulsado por parte de Obama se verán afectadas la concerniente a la reforma de salud y principalmente la reforma migratoria.

Es conocido que dentro de las características conservadoras de los republicanos destaca el hecho de anteponer la política interna por sobre cualquier cosa. De esta forma la relación bilateral con México quedará estancada y se reservará para un mejor momento.

De la misma manera el conservadurismo propio de los republicanos se verá reflejado en la economía americana misma que su crecimiento y aceleración serán sumamente lentos por no decir nulos.

Derivado de que la economía del vecino país del norte se estancará, al menos en los próximos años, la relación comercial con su principal proveedor y manufacturero –México- será de igual forma paralizada.

Para nuestro país el crecimiento y Desarrollo Económico va necesariamente ligado a la manera en que se desenvuelva la economía estadounidense, derivado principalmente que Estados Unidos es el receptor de aproximadamente el 80% de las exportaciones mexicanas, lo que significa que al reprimirse el consumo de los norteamericanos, la producción y exportación de insumos hechos en México, se vea afectada necesariamente.

Asimismo, la desaceleración económica en los Estados Unidos y el debilitamiento de su mercado interno han provocado una importante disminución en las remesas que se envían de ese país a México; por ejemplo para el cierre del mes de Septiembre, las remesas en nuestro país disminuyeron aproximadamente en un 12% ya que las plazas laborales para nuestros “paisanos” se encuentran muy restringidas.

Y es que el problema laboral en Norteamérica es tan severo que incluso se convirtió en uno de los factores más importantes que influyeron en la determinación de los votantes para inclinarse por los republicanos y dar la espalda al presidente Obama.

Derivado de ello en nuestro Estado este efecto se ve reflejado con el retorno de gran parte de trabajadores que no han logrado alcanzar el llamado “sueño americano” y que tras su regreso se integran directamente a la tasa de desempleo misma que ha aumentado sustancialmente –casi 2%- en estos últimos meses a la par del crecimiento de la población económicamente activa.

Esperemos que los nuevos congresistas americanos y en particular los miembros del partido republicano acepten la importancia de trabajar de manera conjunta con México. De lo contrario lo que se viva en dicha nación en próximos años seguirá impactando de manera negativa a nuestro país y a nuestro Estado. Al tiempo.

martes, 2 de noviembre de 2010

Un gobierno incapaz e ineficiente

Señala Manuel Alcántara -tratadista y politólogo español- que uno de los problemas de los gobiernos actuales es la incapacidad que tienen las administraciones públicas en sus distintos niveles para dar respuesta a las necesidades colectivas, las cuales, día con día se incrementan y aumentan de complejidad.


En este sentido, la ingobernabilidad no es otra cosa más que la incapacidad de los gobiernos para resolver la problemática social en un marco mínimo de eficacia y eficiencia.

Así, Apizaco vive desde hace ya casi tres años un problema colectivo que parece incrementarse a diario provocado principalmente por la falta de capacidad de la autoridad local para dar respuesta a los problemas que al interior de la comuna rielera se viven. Incluso, lejos de solucionarlos los ha incrementado, provocando una desconfianza absoluta en las personas que integran el Ayuntamiento de dicha ciudad.

La falta de respuesta a los problemas sociales y la ausencia de prestación de servicios de calidad por parte del Ayuntamiento ha sido la principal característica del gobierno que encabeza Alex Ortiz, el cual a lo largo de todo el trienio, se ha visto envuelto en acusaciones de corrupción y desprestigio personal que han desviado la atención de aquellos que están obligados a trabajar en beneficio de la llamada “Ciudad modelo”.

De esta manera, el pasado jueves la administración municipal decidió implementar un operativo con el fin de desalojar de la vía pública a los comerciantes ambulantes, los cuales mediante el uso de la fuerza pública, vieron como sus medios para subsistir eran destruidos por aquellos que dicen defender los intereses de los ciudadanos. Y es que si bien es cierto, cualquier gobierno goza del monopolio legítimo del uso de la fuerza, éste debe ser utilizado como el último elemento para hacer valer las determinaciones y decisiones tomadas por la autoridad.

Derivado de ese hecho surgen para el Ayuntamiento rielero un sin número de cuestionamientos; ¿El uso desmedido de la fuerza era un recurso necesario de aplicar frente a los comerciantes ambulantes?, ¿Cuál fue el sentido real de ejercer la fuerza pública con tal violencia?, ¿Qué hará el gobierno apizaquense con aquellos que ven en el comercio informal la única manera de sobrevivir y satisfacer sus necesidades?

El comercio informal es un problema no sólo dentro del municipio de Apizaco, sino prácticamente de todas las ciudades de México y de la mayoría del mundo; se ha vuelto una de las formas a través de las cuales aquellos que no tienen acceso al mercado laboral establecido logran hacerse de recursos económicos mínimos para subsistir, derivado principalmente de la incapacidad gubernamental para generar las condiciones necesarias para que ellos puedan acceder a fuentes de trabajo más optimas.

Por ello, el uso de la fuerza pública para despojarlos de sus fuentes de ingreso es una acción cuestionada y criticada toda vez que la decisión de aquellos que venden productos y servicios en la vía pública tiene su origen en la incapacidad gubernamental para que accedan a mejores fuentes de empleo.

Así, lo ocurrido el pasado jueves en la ciudad rielera es una acción negativa en todo sentido, no sólo porque el uso de la fuerza pública fue excesivo e irresponsable, sino además evidenció la falta de oficio político por parte de las autoridades municipales quienes lejos de consensar y regular la actividad comercial en las calles de dicho municipio decidieron reprimir a la ciudadanía, en su mayoría mujeres.

¿Dónde quedó la política al interior de la comuna apizaquense?, ¿Dónde quedaron los mecanismos de diálogo y concertación para generar las condiciones necesarias para que aquellos que se dedican al comercio informal se regulen y puedan gozar de los medios para subsistir?, ¿Dónde quedó la gobernabilidad de esta ciudad?

Esperemos que pronto las autoridades de dicha localidad tlaxcalteca entiendan que el uso de la fuerza pública es el mecanismo último con el que cuenta el gobierno para hacer cumplir sus determinaciones. El uso excesivo y constante de los mecanismos de coacción legítima pone de manifiesto la incapacidad de las personas que tienen en sus manos el destino de la comunidad y generan en la colectividad; la sensación de un Estado represor incapaz de dar solución a los problemas sociales a través del diálogo y el consenso.

Hacia el mejoramiento de la cultura vial

Durante las últimas semanas se puso de manifiesto en distintos medios locales y nacionales el problema de los accidentes ocurridos en las distintas calles de las principales Ciudades de nuestro país, derivado –principalmente- por la falta de cultura vial entre los mexicanos.


Dentro de las cifras dadas a conocer resalta –sin duda- la relativa a que cada cuatro minutos un ciudadano se ve envuelto en un accidente de tránsito y que de cada 100 personas accidentadas 20 pierden la vida.

Haciendo referencia a lo anterior y ahora que está próxima la renovación de autoridades locales, bien valdría la pena atender este problema que, de continuar así, en próximos años se convertirá en una de las causas más importantes en cuanto a la pérdida de vidas humanas se refiere.

De esta forma existe un sinfín de mecanismos para fomentar el mejoramiento de la cultura vial tanto de peatones como de automovilistas. Tal es el caso, por ejemplo, de las iniciativas presentadas en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal mediante las cuales se pretende multar a aquellos transeúntes que crucen en lugares prohibidos; a la vez, de generar la infraestructura necesaria para que el caminar por las distintas calles capitalinas sea con las garantías mínimas de seguridad.

En este sentido, considero que la propuesta no resolvería de manera sustancial el problema de la cultura vial entre la población, ya que se requiere una solución integral a efecto de generar las condiciones mínimas que permitan que en cualquier metrópoli mexicana el transitar por las calles no sea un peligro como hasta ahora.

Si acudimos al derecho comparado y los mecanismos de solución que las distintas naciones del mundo han encontrado a esta problemática social, nos daremos cuenta que se han venido desarrollando políticas públicas en este sentido, principalmente, mediante el establecimiento de planes de movilidad de cada localidad.

Dentro de los países que encabezaron el desarrollo de este tipo de planes podemos encontrar a España, Inglaterra y Francia principalmente, seguidos de Estados como Colombia y Brasil. Pero, ¿En qué consisten los llamados “planes de movilidad”?

Fundamentalmente, mediante esta estrategia se pretende generar un nuevo equilibrio en los medios de transporte que permita alcanzar un mejoramiento sustentable de la calidad de vida urbana de los habitantes de determinada comunidad. Asimismo, de manera concreta, tienen como objetivo primordial mejorar la seguridad vial en las ciudades, transformar de manera positiva la educación y cultura vial de los habitantes, respetar y proteger el medio ambiente, así como también eficientar el traslado de personas y mercancías.

Como resultados positivos que se consiguen con el establecimiento de un plan de movilidad en cada municipio, se destaca el contar con un transporte público de calidad, ordenado, limpio y seguro; se fomenta la actividad física mediante el uso de medios de transporte alternativos, como pueden ser las bicicletas, o bien, incentivar el hábito de caminar, derivado de que ambas actividades pueden ser seguras al contar con la infraestructura necesaria para realizarlas.

Bajo el principio de que cada medio de transporte tenga su propio espacio, los planes de movilidad generan no solamente un orden vial al interior de cada una de las localidades donde se implementan, sino además, producen alternativas para la protección del medio ambiente, potencializan la planeación estratégica del modelo de Ciudad, mejoran las condiciones urbanas e incentivan el orden para los residentes, generando una mejor impresión del gobierno entre éstos y sus visitantes, lo que a su vez estimula la derrama económica para el crecimiento del mercado interno.

En este sentido esperemos que las nuevas autoridades, principalmente aquellas que representan los intereses de los ciudadanos capitalinos, tomen en cuenta la existencia de este tipo de planes que tienen como finalidad no solamente dar respuesta a una de las problemáticas más agudas para los habitantes de la metrópoli local, sino que además, contribuye en la imagen urbana y genera por sí misma el mejoramiento de las condiciones y de la calidad de vida de éstos. Al tiempo.

domingo, 10 de octubre de 2010

Hacia la unificación de las policías

Durante el trascurso de la semana pasada, el Presidente Calderón remitió al Senado de la República la iniciativa de reforma constitucional que contempla la creación del mando único policial, con la finalidad de encontrar respuestas a la crisis de gobernanza que existe en nuestro país y que ha provocado un clima de inseguridad en la mayor parte del territorio nacional.

Sin duda la iniciativa del Ejecutivo de la República busca entre otras cosas dotar de mayor profesionalismo y control a los responsables directos de la seguridad de los ciudadanos mexicanos y de todos aquellos que se encuentran en territorio nacional, mediante la existencia de únicamente 32 jefes policiacos subordinados directamente a cada uno de los Gobernadores de los Estados.

La exposición de motivos de la misma señala que una de las mayores causas por las que existe en México un alto nivel de corrupción deriva; principalmente, de la multiplicidad de mandos y de grados policiacos; tan solo existen, por ejemplo, 2500 policías municipales, con distintas clasificaciones y corporaciones y de igual manera con una multiplicidad de recursos humanos, lo que provoca la complicidad de la mayoría de los policías con grupos delictivos locales, formando parte de aquella delincuencia organizada que día con día parece incrementar su fuerza y poderío.

Así la iniciativa presidencial busca tener un mayor control no solamente de las corporaciones policiales, al estar mejor integradas y compactadas, sino además contar con procesos de formación y mando únicos que permitan la estandarización de parámetros policiales mínimos en todo el país por igual.

De esta manera la pregunta fundamental de esta iniciativa redunda principalmente en saber si ¿Podremos resolver el problema de inseguridad nacional con la unificación de la policía?

En la mayoría de municipios del territorio nacional las corporaciones policiales no cumplen su función, en los lugares donde la delincuencia organizada ha hecho suyas las calles y las leyes, los policías no son más que parte integrante del aparato delictivo y el brazo armado y legitimado para hacer justicia en beneficio de los narcotraficantes.

En otras tantas localidades funcionan como agentes de inteligencia e informantes al servicio del crimen organizado y en otros casos más los policías municipales simple y llanamente no realizan nada; ya sea por miedo, incompetencia o falta de voluntad y capacidad.

La iniciativa si bien es cierto busca tener mayor control, comunicación y homologación en las corporaciones policiacas ha olvidado un punto trascendental que define el por qué las policías locales simplemente no funcionan.

La corrupción es un fenómeno que va más allá de pruebas psicológicas y pruebas de confianza en las personas que pueden contar con un uniforme. La corrupción es un fenómeno social ocasionado principalmente por el deseo y desesperación de dar respuesta a las necesidades que cada uno de esos seres humanos tiene.

El ser policía ha dejado de ser una actividad honorifica como en antaño, aquellos ciudadanos que se convierten en policías lo realizan no por servir a la colectividad, no por ser los responsables de la seguridad, no por sentir orgullo de portar un uniforme. La razón por la que una persona decide formar parte de las instituciones policiacas es porque es la última opción “honesta” que tiene para sobrevivir, satisfacer sus necesidades o sacar adelante a su familia.

En este sentido más allá de que la propuesta presidencial sea aprobada o rechazada por el Congreso de la Unión y las legislaturas estatales lo cierto es que con o sin policía única el recurso humano que se tiene para la seguridad pública seguirá siendo el mismo. La premisa que tome en cuenta una persona que decida ser policía será la misma “no hay de otra”.

Por ello es necesario que se impulse no solamente el establecimiento de un mando único sino se desarrollen políticas públicas que permitan que los policías, principalmente, los que estén al servicio de los municipios cuenten con la instrucción y el perfil mínimo necesario para que desempeñen de mejor manera su función.

Recuérdese que la solución que encontraron las autoridades españolas para combatir la corrupción policial en ese país europeo fue el depurar en su totalidad a todos los cuerpos policiacos y profesionalizar la actividad policial. Ahora en la península ibérica los policías son egresados universitarios con salarios ad hoc a su actividad y con conocimientos profesionalizados sobre su tarea de brindar seguridad, mantener el orden y la tranquilidad sociales.

domingo, 26 de septiembre de 2010

La rendición de cuentas; parte del juego democrático

A lo largo de los últimos días y curiosamente en concordancia con la Semana –truncada por cierto- de transparencia se han venido evidenciando un sinfín de actos de mal manejo de recursos públicos donde el Órgano de Fiscalización Superior ha hecho efectivas las reprobaciones de algunas cuentas públicas por parte de ciertos ayuntamientos que a juicio de dicho organismo han incurrido en anomalías importantes respecto a sus tesorerías.

En este sentido bien vale la pena detenerse un poco para analizar la importancia de la rendición de cuentas o accountability, el equilibrio de poderes y principalmente la transparencia en los entes gubernamentales como conceptos pilares del funcionamiento de las democracias modernas, y como elementos importantes de las reglas del juego democrático.

La rendición de cuentas es; a diferencia de la transparencia, un elemento que debe cumplir todo gobierno que diste de clasificarse como democrático, y para lo cual, deben existir en todo momento organismos responsables de calificar la actuación de aquellas entidades públicas que pertenezcan a determinado sistema político concreto y cuyas decisiones sean a su vez recurribles en un marco de observancia irrestricta de la ley.

Lo anterior lo menciono ya que parece indicar que algunos presidentes municipales desconocen la función principal del Órgano de Fiscalización Superior y se han dedicado a cuestionar su actuar, señalando incluso favoritismo y parcialidad a ciertos ayuntamientos.

Basta recordar la máxima de Ortega y Gasset que señala que “los hombres no pueden ser objetivos, pues no son objetos” en estos términos las calificaciones del órgano responsable de validar la rendición de cuentas de los municipios tlaxcaltecas debe en todo momento apegarse a lo establecido en la norma, pues esta si es eminentemente objetiva.

Por tanto y pese a los brincos y pataleos de los presidentes municipales las determinaciones del Órgano de Fiscalización Superior son emanadas de sus facultades y atribuciones establecidas en la ley y a las cuales todos y cada uno de los municipios estatales están obligados a observar. ¿Cómo pedir mayor rendición de cuentas si los actos de la institución creada ex profeso para calificar la actuación de los cabildos se politiza y se cuestiona?, ¿Qué a acaso como toda autoridad los presidentes municipales inconformes no están obligados a observar en todo momento la norma?, ¿Y por qué mas que realizar declaraciones las máximas autoridades locales no se defienden en términos de la propia ley?

Desde el momento de acceder al cargo los presidentes de los sesenta municipios del Estado conocían las obligaciones que respecto a la rendición de cuentas existe en la Entidad, además de conocer también al árbitro de las mismas, como se dice coloquialmente, “que a toro pasado” no vengan a decirnos que no están de acuerdo. Esas son para Norberto Bobbio las reglas del juego democrático que todos los actores políticos deben conocer y respetar.

Asimismo la rendición de cuentas aunque parte de la transparencia no es necesariamente lo mismo, pues la segunda no solamente representa la obligación por parte de la autoridad de evidenciar el uso de los recursos públicos, sino de la misma manera garantiza el derecho por parte de los ciudadanos a conocer cuanta circunstancia requieran saber de los asuntos públicos.

Finalmente debe entenderse también que el Congreso del Estado no es un cómplice del Órgano de Fiscalización Superior, sino en el marco del principio de pesos y contrapesos democráticos, en el Congreso Local, se encuentran presentes los representantes populares y que una de sus funciones es la de vigilar y fiscalizar la actuación de los otros dos poderes, principalmente los de carácter ejecutivo, tanto estatal como los emanados de los ayuntamientos.

Y es que en el marco de este juego democrático las reglas deben ser perfectamente entendidas y sobre todo respetadas por aquellos que en él participan, pues de lo contrario, por más esfuerzos que se realicen, por mas leyes que se promulguen o por más políticas públicas que se impulsen y se implementen la rendición de cuentas, la transparencia y el equilibrio de poderes no será más que una falacia de las tantas que tiene nuestro sistema jurídico-político y que constituyen la mayor de las limitantes para el correcto desarrollo de la sociedad.

Esperemos que tanto ayuntamientos, como presidentes municipales entiendan que la rendición de cuentas y la aprobación de las mismas por el Órgano de Fiscalización Superior y el Congreso del Estado no es algo que a alguien se le haya ocurrido de repente, pues ambas, constituyen y son parte importante del accountability que en todo sistema democrático debe existir y que por tanto debe ser aceptado o en su caso recurrido con los elementos de derecho que se crean oportunos y ante las autoridades que sean las competentes para su revisión.

domingo, 19 de septiembre de 2010

¿Y después del Bicentenario qué?

Llevado a cabo el tradicional grito de Dolores a lo largo y ancho de nuestro país lo más recordado sin duda será -para los que tuvimos la oportunidad de ser participes de estos doscientos años como nación- el tan largo puente auspiciado por el Presidente Calderón, quien a pesar de haber creado desde hace más de dos años la Comisión para los festejos del Bicentenario jamás pudieron cumplir el objetivo de generar un espíritu renovador en la población, de hacer que los mexicanos aprovecharan la ocasión para generar inspiración patria y con ello contribuir en la difícil labor de mejorar la realidad nacional.


¿Cómo sentir el orgullo de ser mexicanos?, ¿Cómo creer en tu nación y sus autoridades si las exigencias y demandas colectivas no distan mucho de las que ante la sumisión a la Corona española mexicanos y mestizos reclamaban en ese momento de la historia?

Ni derroche de dinero, ni grandes espectáculos musicales y militares, ni fuegos artificiales, ni iniciativas México, en general; ni “pan” ni circo fueron suficientes para eliminar siquiera por unos instantes el espíritu de Estado fallido que ha invadido a la colectividad y que inspira una desconfianza total en las autoridades sembrando desesperanza y generando el mayor de los cuestionamientos; ¿Y después del Bicentenario qué?

Y es que pareciera que la reflexión estatal de tan importante suceso es nula, pues los políticos y las autoridades en todos sus niveles y categorías han dado la espalda a la colectividad aquella a la que le exigen sentirse orgullosa de su país, a esa que le piden una y otra vez que observe los resultados positivos de la lucha contra el narco.

Así, cabe recordar las palabras de Manlio Fabio Beltrones, quien tras asumir recientemente el cargo como Presidente del Senado e iniciar de manera informal su campaña para la Presidencia de la República en su discurso parece –de acuerdo a su dicho- haber encontrado la luz al final del túnel, parece haber finalmente entender el problema nacional señalando que “es momento de encontrar los acuerdos para reordenar al país… comprender la diversidad… los nuevos olvidados quieren ser escuchados”

Fiel al estilo demagógico y popular priista Manlio Fabio se refirió a aquello que desde hace doscientos años se ha venido demandando; el hecho de que el pueblo de México sea escuchado, que muera pues el mal gobierno, ¿Apenas se da cuenta Manlio Fabio de que curiosamente la mayor de las necesidades de los mexicanos es que exista una conexión entre gobierno y sociedad? ¡Vaya entendimiento de la problemática de nuestro país el del Senador!

Manlio Fabio ha finalmente entendido que es necesaria la diversidad y el atender y escuchar a los “nuevos olvidados”; ¿A qué se refiere con esos “nuevos olvidados”? A aquellos que lo han perdido todo por las crisis económicas, a quienes han perdido su fuente de empleo, a quienes han perdido a familiares y amigos por una guerra que no entienden y mucho menos que no quieren, a los que se quedan, ¿A quién se refiere el Senador?

Y claro después de tan importante y célebre discurso no falto la propuesta mediática de bajar el IVA del 15 al 16 %, ¿Eso será parte de los grandes acuerdos de los que México requiere?, ¿Se tratara acaso de las reformas estructurales que se necesitan en nuestro país?

Si realmente la clase política entendiera las necesidades y exigencias colectivas pasaría del discurso a la acción y dejaría de preocuparse de bajar o subir el IVA sino por el contrario impulsar verdaderas medidas fiscales de fondo que permitiesen una verdadera eficacia tributaria, más justa y equitativa.

Tal vez por eso, y solo tal vez, el pasado festejo del grito de independencia lejos de convertirse en una magna celebración por parte de los ciudadanos se convirtió en un grito de exigencia, de hartazgo y de desesperación transformando el ¡Viva México!, ¡Vivan los héroes que nos dieron patria! En insultos, rechiflas, abucheos y reclamos a la mayoría de autoridades que se dieron cita para encabezar dicha tradición, y curiosamente más en los municipios donde sus autoridades y representantes han hecho cuanto han podido para exprimir a sus conciudadanos dejando las arcas municipales vacías.

Esperemos que pronto se dé un viraje total en la conducción del país, del México bicentenario y que esta fecha tan importante sea el marco inmejorable para que la actuación de la autoridad sea cierta, real y eficiente que permita transformar de fondo a nuestra nación y posicionarla en los parámetros que se merece, no solo por su historia, cultura y grandeza, sino por su gente. Aquella que ha permitido hacer de México una de las naciones más reconocidas, queridas y admiradas, a pesar de sus problemas, pues a pesar de que se haga lo necesario para destruir a nuestro país el sigue ahí de pie, firme y esperando un mejor porvenir como desde hace casi ya doscientos años.

domingo, 12 de septiembre de 2010

Los "Sentimientos de la Nación" en el México Bicentenario

Como es de todos conocido el próximo miércoles arribaremos como nación a la conmemoración de los doscientos años de haberse iniciado el movimiento independentista mexicano y cuya culminación no se vería realizada sino hasta once años después y tras la muerte de un sin número de civiles y otros cuantos personajes celebres, quienes mediante sus ideas, intereses y anhelos hicieron posible la finalización de tan importante movimiento el 27 de septiembre de 1821 tras la entrada victoriosa del ejercito trigarante a la Ciudad de México.

Durante lo largo de esos 11 años de intensa lucha por el poder y autonomías mexicanas, se desplegaron un sin fin de documentos que representaban los ideales libertarios de aquellos personajes ilustrados de la época, fundamentados en la literatura liberal francesa.

En este sentido es de resaltar el documento elaborado por puño y letra del llamado “Ciervo de la nación” José María Morelos, quien para muchos –incluyéndome- es el personaje más importante; no solamente por su capacidad militar, sino por la visión y filosofía liberal con la que contaba y que fue la impulsora de su lucha frente al imperio español.

Los “Sentimientos de la Nación” representaban para Morelos la expresión por tantos años reprimida de los habitantes, no solo de la Nueva España, sino incluso de los americanos en su sentido más amplio, hartos tanto del yugo español como de la miseria y represión sufrida por los oriundos de la península ibérica.

Y es que curiosamente en este documento se plasma el sentir de aquel pueblo “mexicano” que no aguanto más las vejaciones, humillaciones y explotación sufrida durante la conquista y el Virreinato y que en este siglo XXI no se encuentran muy lejos de aplicarse a la actualidad de nuestro país a pesar de sus casi 200 años de haberse redactado por tan brillante hombre libertario.

Si analizamos detalladamente el documento –que por cierto se encuentra por primera vez a la vista de todos los mexicanos en la Galería Nacional- se desprende un sinfín de principios que al día de hoy siguen siendo un reclamo nacional, expresión pura que hace reflexionar lo realizado como nación a lo largo de casi dos siglos de independencia.

De esta manera en su articulado se establece la independencia y libertad de la nación americana, no solamente del imperio español, sino de cualquier otra nación, en este 2010 la pregunta radica en el hecho de saber; ¿Somos realmente una nación independiente?, ¿Cómo serlo si vivimos sometidos a reglas económicas y políticas públicas diseñadas y obligadas a implementar por nuestros vecinos del norte?

Asimismo se establece que las leyes de la nación emitidas por el Congreso sean tales que obliguen a constancia y patriotismo, moderen la opulencia y la indigencia, y de tal suerte se aumente el jornal del pobre, que mejore sus costumbres, alejando la ignorancia, la rapiña y el hurto. ¿Qué pasa con las leyes mexicanas que benefician a solo unos cuantos y que lejos de alejar la opulencia y la indigencia construyen un bache cada vez mayor entre los ricos y aquellos que diariamente viven una lucha para poder subsistir?

Finalmente es de resaltar que en la última parte de los “Sentimientos de la Nación” Morelos se refiere a los tributos –impuestos o contribuciones- señalando “que se quite la infinidad de tributos, pechos e imposiciones que nos agobian y que se señale a cada individuo… carga igual de ligera que no oprima tanto… pues con esta ligera contribución y la buena administración de los bienes podrá llevarse el peso de la Guerra y honorarios de empleados”.

¿A qué se refiere con esto Morelos? Simplemente al pago justo de las contribuciones ciudadanas y además a una administración adecuada de los recursos públicos; ¿Realmente y después de doscientos años las cargas fiscales son ligeras, además de que la administración de los recursos públicos es eficiente y transparente?

La semana pasada fue entregado el anteproyecto de presupuesto de egresos de la federación 2011, resaltando el titular de la Secretaría de Hacienda el hecho de que no iban a existir incremento a los impuestos; ¿Acaso no tendría que inclinarse a buscar generar mayores ingresos a través de eficientar la recaudación?, ¿Qué pasa además con las nuevas disposiciones del Ejecutivo para limitar el uso del dinero en efectivo bajo el pretexto que puede ser producto del narcotráfico?, ¿Acaso no sabe el presidente que la mayoría de mexicanos utilizan el efectivo como mecanismo normal en sus transacciones?

Lo cierto es que a casi 200 años de haberse redactado los “Sentimientos de la Nación” éstos no distan mucho de las expresiones que día con día los mexicanos realizan tras observar la realidad en la que se vive y que ahora se suma la inseguridad en gran parte del territorio nacional.

Esperemos que lejos de realizarse grandes verbenas y festejos por parte del gobierno federal, se analicen documentos tan importantes como los referidos aquí, bien valdría la pena ahora que se encuentran en exhibición los “Sentimientos de la Nación” redactados por Morelos se exhorte a las autoridades y clase política a conocer el sentir de la población en aquellos años de Independencia, seguramente se llevarían una sorpresa.

viernes, 3 de septiembre de 2010

El Consejo de la Judicatura; una institución fallida

Finalmente y después de más de dos años de realizarse la reforma a la Constitución Política y a la Ley Orgánica del Poder Judicial del Estado se logró integrar el Consejo de la Judicatura local, con la finalidad, de vigilar y administrar los recursos de dicho Poder en la Entidad.

Esta reforma, que en su momento fuera defendida por aquellos que la aprobaron, sin duda alguna, busca en el fondo generar mayor credibilidad en el sistema de administración de justicia de Tlaxcala, toda vez, que de acuerdo a los distintos estudios que sobre la materia se han realizado, él mismo, no goza de una confiabilidad positiva.

Por tal motivo los Diputados encontraron en esa medida una salida al problema mediante el establecimiento de una institución responsable de garantizar que la actuación de los jueces tlaxcaltecas sea acorde a lo establecido en las leyes y con ello abonar en la eficacia de la impartición de justicia en Tlaxcala.

De esta manera a simple vista la reforma puede observarse positiva, pretendiendo resolver y dar respuesta a una problemática en la Entidad, aunque de inmediato surge la interrogante ¿Qué tanta eficacia y eficiencia han tenido los Consejos de la Judicatura en los sistemas jurídicos contemporáneos?

La institución del Consejo de la Judicatura del Estado de Tlaxcala, resulta principalmente de la adecuación que se realiza del Consejo de la Judicatura Federal establecido por la reforma de 1994 al Poder Judicial Federal responsable de igual manera de administrar, vigilar y disciplinar a los jueces y magistrados federales. Después de la reforma la mayoría de Estados de la República la han adoptado a nivel local.

Lo cierto es que esta institución tiene su origen fundamentalmente en España, de donde se importa, como muchas otras figuras extranjeras cuya funcionalidad se ha cuestionado. Tal es el caso del federalismo, que a pesar de su existencia por casi 170 años en México no ha podido consolidarse.

En el caso español, el Consejo de la Judicatura pretendía suprimir al antiguo Ministerio de Justicia y separar la función de impartición de justicia de la política y en especial del control del Ejecutivo, pues era éste quien designaba de manera directa a los jueces y magistrados.

En el caso de nuestro Estado y en general de la nación mexicana, el Poder Judicial es un órgano –de acuerdo al principio de división de poderes- independiente; o lo que es lo mismo, su autonomía se encuentra garantizada en la propia Constitución.

A pesar de lo anterior, y derivado de las practicas que imperan en la realidad nacional y local, se ha atribuido la creación del Consejo de la Judicatura federal y por ende los estatales como un mecanismo que busca garantizar la autonomía de dicho Poder, aunque paradójicamente, su integración se compone con personas que sobrepasan al propio Poder Judicial y peor aún, algunos son designados por el Congreso y el Gobernador, ¿Es posible garantizar la imparcialidad con nombramientos hechos por los otros dos Poderes?

Y es que lo cierto más allá de que se critique la tardanza en la creación del Consejo de la Judicatura del Estado de Tlaxcala, debe analizarse la eficacia de esta institución en otras Entidades y en el extranjero de donde fue importada. Por ejemplo tan solo en España; donde se acuño la figura; se ha suprimido dando paso al Consejo General del Poder Judicial de España; órgano de gobierno del Poder Judicial Español y el establecimiento de un sistema eficaz de servicio civil de carrera, a través, de un modelo de exámenes y pruebas objetivamente calificadas.

Considero que para garantizar la imparcialidad en la impartición de justicia en determinado territorio, es necesario, mas allá de establecer figuras novedosas y extranjeras, que lo que producen es abonar a la burocracia estatal, se requiere el establecimiento de sistemas de selección perfectamente validados y principalmente objetivos que permitan designar; no a los más idóneos, sino a los mejores para desempeñar la importante labor de impartir justicia.

En la selección de los jueces y magistrados es donde se encuentra la verdadera clave para que la administración de justicia encuentre su causa natural de dar a cada quien lo que le corresponde de acuerdo a lo establecido en la normatividad vigente y positiva.

Esperemos que para el caso de nuestra Entidad se logré consolidar un verdadero servicio civil de carrera para todos aquellos que pretendan formar parte del Poder Judicial del Estado, pues la eficiencia y eficacia dependen no solo de los jueces y magistrados, sino de todas y cada una de las personas que en ellos laboran, de lo contrario ni el Consejo de la Judicatura o alguna otra institución de importación o de original creación serán suficientes y solo quedaran en uno más de los organismos o instituciones cuya existencia solo se observa en el momento de aprobar el presupuesto estatal y que poco contribuyen al desarrollo democrático de Tlaxcala.

miércoles, 1 de septiembre de 2010

La importancia de la “Marca Tlaxcala”

En días pasados el gobierno del Estado, concretamente la Secretaria de Desarrollo Económico de Tlaxcala presentó un proyecto novedoso y atractivo denominado “Marca Tlaxcala”, que de acuerdo a lo señalado por su titular; Jesús Luévano Escalona, es un logotipo que tiene la finalidad de distinguir a los productos, artículos o servicios de origen o manufactura tlaxcaltecas.

En este sentido, la SEDECO, ha puesto –como se diría coloquialmente- el dedo sobre el renglón; ya que con esta acción le ha apostado a una cuestión muy concreta; elevar la competitividad del Estado de Tlaxcala.

Y es que en el marco de este mundo atrapado por el fenómeno de la globalización; la competitividad, ya no solo es aplicable para las empresas o industrias, sino incluso, corresponde a las entidades públicas, a las administraciones locales; a los propios Estados, quienes tienen en sus manos, la responsabilidad de posicionar de manera positiva la presencia de sus territorios frente a aquellos contra los que compite, ya sea para atraer inversión, para incentivar el turismo o generar proyectos que detonen el Desarrollo Económico.

Señala Javier Conde; Embajador español y ex presidente de la Sociedad Estatal para Exposiciones Internacionales SEEI del país ibérico; que: “la manera en que un país o localidad es percibida en el exterior, su imagen, constituye un ingrediente fundamental de su competitividad”.

Asimismo, Raúl Peralba; ganador del XII Premio del Círculo de Empresarios de la misma España y autor del libro “Marca España y su competitividad internacional” advierte que en la actualidad es necesario la creación de las llamadas “marca-país” o “marca-lugar” como herramientas para generar una estrategia integrada entre lo público y lo privado que asegure la presencia de esa localidad en un mundo globalizado.

Los lugares, los estados, los países, las regiones, ciudades o pueblos, son también “marcas” que funcionan de una forma relativamente parecida a las empresas, productos o servicios.

Cuando se habla de la marca de un país o lugar, se habla, cada vez más de un concepto estratégico ligado fundamentalmente a la capacidad de esa localidad para influir en el contexto global en el que nos toca vivir en la actualidad. Hoy la imagen exterior –que paradójicamente depende de la fortaleza interior que se tenga de “un lugar”- tiene mucho que ver con la posición de poder de esa localidad en el contexto nacional o mundial.

De esta manera, resulta positivo la generación de un distintivo del Estado de Tlaxcala, sobre todo, si consideramos que por desgracia de los tlaxcaltecas, no solamente se desconocen los productos, artículos o servicios que se realizan por empresas originarias o establecidas en la Entidad, sino que incluso para muchos mexicanos, y para la mayoría de los extranjeros resulta prácticamente imposible reconocer la existencia de “Tlaxcala”.

Por ello es de considerar el esfuerzo realizado por la SEDECO, al ponerse a la vanguardia en la generación de programas para incentivar la competitividad de nuestra localidad, a través del compromiso de los empresarios para que se dé a conocer lo que se hace y se hace bien en el Estado.

Pero también debe considerarse que ese esfuerzo no debe ser único, sino por el contrario y como señala el propio Raúl Peralba, debe ser también ciudadano. Es necesario que los tlaxcaltecas entendamos que la imagen de nuestra Entidad es una herramienta competitiva, que por ese solo hecho añade valor a nuestras marcas comerciales, a nuestras instituciones, a nuestras fuentes de trabajo, a nosotros mismos como ciudadanos.

Debemos de comenzar por dejar atrás todos aquellos estereotipos que como tlaxcaltecas tenemos, debemos romper los paradigmas que sobre Tlaxcala existen y pesan, empezando a resaltar aquello que hacemos bien y de lo que debemos sentirnos orgullosos.

De allí que el establecimiento de la “marca Tlaxcala” y su respectivo logotipo es el inicio de una campaña de concientización, donde los tlaxcaltecas comprendamos lo esencial que es para Tlaxcala el proyectar “una buena imagen” a nivel global que cree una verdadera “Marca Tlaxcala” potente y más atractiva que la de sus estados competidores.

La “Marca Tlaxcala” debe ser entendida como la “mejor embajadora” para que las instituciones, empresas y sociedad civil tlaxcaltecas alcancen una imprescindible dimensión nacional e internacional acorde al nivel que tiene Tlaxcala, su historia y tradición.

Tal vez por lo anterior; y la importancia que tiene el reconocer lo bien hecho en Tlaxcala, los empresarios vieron con buenos ojos este proyecto y se dieron cita para elegir democráticamente el logotipo distintivo de lo realizado en la Entidad. Esperemos que pronto muchos de los productos tlaxcaltecas tengan este logotipo y que cada vez sean más los que se sumen a este esfuerzo colectivo. Al tiempo.

sábado, 28 de agosto de 2010

El difícil ejercicio del “Poder”

Se dice que en la vida hay que actuar de frente y demostrar que la política es la más elevada y noble de las actividades. Es cumplir los compromisos, es sensibilidad e inteligencia puesta al servicio de la confianza depositada, sin distinciones ni diferencias, toda vez que el poder se legitima cuando se cimenta en una labor honesta, fructífera, tesonera y desinteresada.

De este modo el poder se convalida cuando los compromisos se cumplen, cuando la política no es de traiciones y simulaciones, sino de realizaciones, cuando la tarea de gobernar se pone al servicio de los ciudadanos y se utiliza como herramienta para satisfacer las necesidades colectivas más básicas.

La práctica y el ejercicio contemporáneo nos demuestra lo contrario, sobre todo cuando somos testigos mudos del actuar discrecional de los mandatarios estatales, quienes como virreyes, apoyan a sus candidatos, a sus “delfines”, tal como ocurrió en el proceso electoral del pasado 4 de julio, situación que evidenció la interferencia franca y abierta de los gobernadores en los procesos electorales mediante el uso discrecional de recursos públicos para inducir el voto mediante el clientelismo electoral.

Por ello no es de extrañar que en ocasiones nos sintamos deprimidos por la situación del país, que los jóvenes, vivan inmersos en prácticas y realidades sociales basadas en principios mexicanos tan arraigados como la corrupción, la desigualdad y la injusticia.

Actualmente la mayoría de ciudadanos no ven más que un país que no es capaz de ofrecer oportunidades de progresar, que a pesar del esfuerzo diario, de contar con capacidades, habilidades y estudios, resulta sumamente complejo encontrar un trabajo. Y quienes tienen algún empleo viven a la expectativa de saber si seguirán conservándolo o serán de los que formaran parte de la estadística del desempleo.

Esta lógica reacción ciudadana es resultado de incompetencia y desfachatez de nuestros políticos ya que hasta hoy no son capaces de ponerse de acuerdo en lo importante entreteniéndose, como bien lo afirma Denise Maerker, en pleitos irrelevantes e interesados en frivolidades y privilegios.

Bajo este contexto, en nuestro Estado, el PRI después de 12 años de no acceder al poder, regresa con mucha expectativa, con un sentimiento reflexivo pero con exigencias cada día más severas por parte de los tlaxcaltecas, con nuevas necesidades totalmente diferenciadas a las que se presentaban en el siglo XX.

Por ello resultará fundamental que el gobernador electo, Mariano González Zarur, encuentre una forma ecléctica de gobernar, será necesario combinar experiencia y juventud políticas que permitan no solamente responder a esas exigencias de los tlaxcaltecas, sino que permita construir un proyecto valido y viable de desarrollo local, con la implementación de políticas públicas novedosas y eficaces que den como resultado que nuestra entidad consolide su desarrollo como Estado.

Es prioritario para los más de cien mil tlaxcaltecas que se manifestaron por el regreso del PRI en Tlaxcala que se atiendan los temas más prioritarios, que el nuevo gobierno encuentre los mecanismo más validos para atender las exigencias, y finalmente responder a las necesidades colectivas.

Se requiere en Tlaxcala que se avance en temas como la seguridad, la justicia, pero incluso en la transparencia, la cual ha estado muy en boga estas últimas semanas, y donde resulta incluso risible y cínico que se apruebe a un municipio como el de Apizaco, el cual a todas luces, ha sido muestra clara de la ineficacia política, la corrupción y despotismo de los gobernantes y que la Comisión creada ex profeso para garantizar el cumplimiento de la transparencia gubernamental solo alcance una puntuación por arriba de lo medio, ¿Si ni la CAIPTLAX es capar de obtener un 100 por ciento de calificación, que se puede esperar de las demás entidades públicas?

Por todo lo anterior sin duda Mariano González tiene en sus manos el mayor reto de su larga carrera como político tlaxcalteca, el de consolidar, avanzar y dar respuesta a las necesidades, incluso algunas de ellas de las más básicas para los tlaxcaltecas.

Esperemos que el Plan Estatal de Desarrollo para los próximos seis años contemple todos estos temas prioritarios para nuestro Estado y sobre todo encuentre las vías más apropiadas para hacer que los programas y políticas gubernamentales respondan de manera eficaz y eficiente a todo ello. Al tiempo.

lunes, 16 de agosto de 2010

La defensa del Estado de Derecho por la SCJN

Cuando un Estado-Nación enfrenta una crisis de legitimidad, basada en la impunidad, corrupción y falta de eficacia por parte del Poder Ejecutivo, lo menos que puede esperarse es que el Órgano responsable de garantizar la preeminencia de la Carta fundamental dentro de una democracia constitucional actué en congruencia y en relación a su máxima responsabilidad de defender lo que queda de ese Estado de Derecho, aún por encima de intereses y presiones morales de una parte de la sociedad.

En este sentido la Suprema Corte de Justicia de la Nación -como pocas veces en su historia- ha marcado precedente, defendiendo los principios más fundamentales y básicos del Estado Mexicano como el garantizar la preeminencia de los derechos públicos subjetivos, las garantías individuales, el laicismo y liberalismo mexicanos. Todo con el solo hecho de respetar lo establecido en el artículo 121 fracción IV de la Constitución mexicana; y validar con eso, la constitucionalidad de las leyes del Distrito Federal que aceptan la existencia de los matrimonios entre personas del mismo sexo.

Y es que, amigo lector, mas allá de que se esté a favor o en contra de estos matrimonios; no debe confundirse jamás la moralidad con la aplicación irrestricta de la norma, pues la primera depende o hace referencia a cuestiones puramente intrínsecas de las personas, principalmente a lo que se refiere en lo íntimo y privado de los seres humanos. Por otro lado, el respeto a la legalidad es una cuestión que corresponde a la convivencia entre personas, es decir, a la parte social del individuo, a su convivencia con y frente a los demás.

En este sentido, ¿Es verdad que la Suprema Corte aprobó la existencia de los matrimonios entre personas del mismo sexo?, ¿Es verdad que ese acto fue una aberración como algunos pretenden señalarlo?, ¿Es necesaria la aprobación de la Corte para que dos personas puedan tener preferencias sexuales distintas a las de la mayoría?, ¿Qué es en stricto sensu “el matrimonio”?

Por principio de cuentas la Corte no aprobó la existencia de los matrimonios gays. Por donde se quiera ver, la existencia de casos donde dos personas conviven de manera conjunta frente a la sociedad es ya una realidad, no de ahora sino desde que la historia de la humanidad tiene razón, y donde no es necesario una ley que los permita, sino por el contrario; los avale, pues repito las preferencias sexuales de una persona en lo individual es una cuestión; no moral, sino intima y privada, a la que al Estado corresponde no juzgarla, sino velarla y tutelarla, siempre y cuando no invada o lesione los derechos de terceros.

El matrimonio, no es otra cosa que un contrato, cuyo objetivo no es dar autorización para que dos personas puedan vivir conjuntamente, sino por el contrario otorga un grupo mínimo de derechos y deberes, garantizando la preeminencia de los mismos durante y después de la vida conyugal. Es decir, con el matrimonio ni el Estado, mucho menos la sociedad, otorgan su consentimiento para que dos personas unan sus vidas, pues es un acto que de manera libre los contrayentes deciden realizar, el Estado lo que realiza es dar garantía a ese hecho convirtiéndolo en un acto jurídico cobijado y reconocido por la norma, o lo que es lo mismo le otorga consecuencias jurídicas.

Así, lo realizado por la corte no es más que validar el principio de supremacía y primacía constitucional y defender el laicismo y liberalismo mexicano. La Corte solo se basó en principios puramente jurídicos para aplicar la ley, tal y como debería hacerse en toda actuación del Poder Judicial, tan hoy cuestionado.

Por eso no debe sorprendernos que el máximo tribunal del país valide una norma más, pues lo aprobado es eso y no otra cosa, la norma del Distrito Federal que otorga derechos y deberes a los que deciden convivir como pareja; siendo ellos del mismo sexo, eso que ya existe, que es derecho positivo, que es una norma vigente y que por ende debe ser reconocida por los demás estados integrantes de la federación, tal y como la misma constitución federal lo señala en su artículo 121.

Desafortunadamente en un país donde no es aceptado el laicismo como principio preponderante para el desarrollo de la sociedad, los grupos cuyas ideologías impiden la aceptación de estos actos, presionan de sobremanera las decisiones y cuestionan los votos de los ministros del más alto tribunal, cuya principal función es ser garante de la Carta Magna, aquella que nos permite vivir en una determinada colectividad respetando las libertades de todos.

Por lo anterior, es de resaltar la decisión de la Suprema Corte, no porque se esté a favor o en contra de aquellos que tienen preferencias sexuales hacia personas del mismo sexo, sino porque se trata de estar a favor de las libertades, el laicismo, la tolerancia y el respeto a la ley.

Para todos aquellos que llaman aberración lo realizado por la Corte les recuerdo que para que una sociedad progrese se requiere principalmente velar por el respeto a los demás y la tolerancia y que toda convivencia humana moderna y plural debe en todo y bajo cualquier circunstancia garantizar el respeto a las divergencias y los derechos y libertades personales. Derechos y libertades que a lo largo de la historia, son producto y fruto de la muerte de muchos; quienes, no aceptaron en ningún momento la idea de la imposición. ¡En hora buena a todos los ministros que votaron por la preeminencia del Estado de Derecho y que en este bicentenario aceptan la idea de un México independiente!

¿Con quién dialoga el Presidente?

Durante la semana anterior donde se llevaron a cabo una serie de encuentros denominados “Diálogos por la seguridad” en donde se conto con la presencia del mandatario mexicano, se observaron algunas cuestiones que son de resaltar y que dan cuenta de los nuevos tiempos políticos que vivirá nuestro país hasta 2012.

Así, en este encuentro; y a pesar de la participación de varios sectores, fuimos partícipes de la falta de legitimación que tiene el presidente tanto con la clase política como con la sociedad, circunstancia que lo ha orillado a buscar nuevos mecanismos validos de comunicación ya no solo con la sociedad, sino incluso con la propia clase política a la que a estas alturas del sexenio no le interesa ya lo que es acordar con el habitante de Los Pinos.

Dentro de uno de sus discursos en el marco de estos llamados diálogos; Calderón, recurrió a un pasaje bíblico “las bodas de Canaan” para expresar sutilmente la falta de aceptación, entendimiento y apoyo que ha tenido su política de seguridad y que a la fecha ya cuenta con un saldo de aproximadamente 28 mil caídos en tres años, según los datos emitidos por el propio CISEN en el mismo acto.

En el marco de estos señalamientos; el mandatario federal, señaló a los partidos de oposición por hacer caso omiso de sus solicitudes para adherirse a una guerra -que ya se ha expresado aquí- se percibe como una pugna puramente entre la federación y los capos de la droga.

Paradójicamente; los Diálogos por la seguridad, mostraron la falta precisamente de diálogo y concertación que existe entre el presidente y el resto de factores reales de poder.

Desde la instauración al inicio del sexenio Calderonista, la narcoguerra fue y ha sido vista como un acto puramente federal pues nunca se procuró un consenso y aceptación con el resto de la clase política y la sociedad civil que en toda estrategia permiten la venia necesaria para que la misma encuentre eco entre la colectividad. ¿Qué hubiera pasado si la actuación de la federación frente al narco fuese resultado de una exigencia ciudadana, apoyada por los actores políticos más representativos? Contrario a esto Felipe Calderón es percibido como poco más que un llanero solitario enfrentando a una delincuencia que si de algo goza es de organización.

Asimismo y derivado de la desesperación del gabinete Calderonista por legitimar la narcoguerra, por primera vez el Presidente de México, puso el dedo sobre el renglón; la aceptación de debatir la legalización de las drogas en México.

En este sentido este autor se ha expresado de manera positiva al respecto, pero más allá de la viabilidad que la legalización pudiera tener en sí misma, lo cierto es que el gobierno federal accede a entrar al debate de ella como una opción B para combatir el narcotráfico.

¿Qué busca Calderón al abrir la puerta al debate de la legalización? El sabe que en la manera en que la violencia se siga incrementando, el discurso del enfrentamiento directo con los narcos se va a ir agotando como ha venido ocurriendo, por lo que la sociedad exige –principalmente en los estados donde esta violencia es incontenible- mecanismos alternativos como la legalización.

Bajo esta tónica el propio calderonismo sabe que el tema de la legalización no solo podrá ser una alternativa viable para terminar con esta guerra a la cual ya no se le encuentran ni pies ni cabeza, pero que además permitirá en su momento servir de estandarte electoral frente a una sociedad agotada y aterrorizada por los narcotraficantes.

Aunado a lo anterior con el hecho de subir a la arena del debate la legalización, el Ejecutivo federal, sabe perfectamente que puede convertirse este solo hecho como el motor que permita mayor participación e interés de la sociedad por esa disputa entre gobierno y delincuencia organizada.

Y es que después de asesinatos, secuestros de personajes políticos, de periodistas, muertes de civiles, entre otras cuestiones; no dude amigo lector, que en un futuro la legalización de las drogas pueda ser un estandarte legitimo en el momento de hacer campaña, ¿Qué cree usted que piensen aquellos que han vivido en carne propia los daños tanto directos como colaterales de esta guerra que se percibe como perdida por parte del Gobierno?

Todos estos acontecimientos demuestran, que desde Los Pinos comienza a tejerse una nueva estrategia sobre la “estrategia de la lucha contra el crimen”; misma, que para el gobierno federal ha tenido poco mas que la consecuencia de 28 mil vidas, sino que la misma ha sido la originaria para que la administración Calderonista tenga un dialogo nulo con los principales actores nacionales.

Y es que hasta cuando un gobierno como el Calderonista se encuentra solo vale incluso la pena apostarle a propuestas tan contrarias a sus principios como puede ser la propia legalización de la droga.

lunes, 2 de agosto de 2010

Momentos de transición

En próximos días deberá comenzar el proceso mediante el cual la nueva administración tomará de manera progresiva las riendas del aparato gubernamental con el objetivo de llevar a buen puerto los compromisos asumidos durante campaña y plasmados de manera inicial en propuestas políticas que permitieron que Mariano González se alzara con el triunfo el pasado 4 de julio.

De esta manera comienza este largo peregrinar de seis meses mediante un proceso de entrega-recepción que deberá ser exhaustivo tomando en consideración que se trata nada más ni nada menos que de la entrega del bastón de mando tlaxcalteca.

Bajo esta tónica las preguntas que imperan en el ambiente político sobre la renovación del mandato gubernamental son muchas y de todo tipo.

Dentro de estos cuestionamientos encontramos también; como todo en política, hipótesis y teorías que buscan encontrar las respuestas y vislumbrar aquello que se vendrá en el mes de enero.

En este sentido existen dos incógnitas que son trascendentales en este período de transición, las cuales obedecen principalmente en el hecho de conocer los criterios que tomará el nuevo gobernante para constituir su gabinete y su equipo de trabajo y la más importante de todas ¿Cuál será el estilo que imprima Mariano Gonzàlez a su mandato?

En principio de cuentas debe el Gobernador electo conocer el estado que guarda la administración local, los diferentes programas y sus respectivos resultados, así como la presupuestación que existe para la ejecución de cada uno de ellos, todo lo anterior, previo a la designación o en su caso ratificación de los distintos funcionarios de primero y segundo nivel, incluyendo por su puesto al personal operativo de la burocracia local.

El presupuesto será un tema de vital importancia pues determinará el margen de maniobra que tendrá el Ejecutivo del Estado y es aquí donde se abre otra interrogante más; ¿Quién definirá el presupuesto para 2011? En estricto sentido debe ser tanto la administración como la legislatura actual, por lo que la gestión y cabildeo del equipo de transición resultará de vital importancia, pues su participación, resulta necesaria al ser la nueva administración quien lo ejecutará en términos reales.

En este terreno el nuevo sexenio deberá resolver una demanda importante de la ciudadanía pero que para el caso de Tlaxcala, y su poca capacidad recaudatoria, impacta profundamente en las finanzas públicas; el impuesto de la tenencia vehicular.

La tenencia es un impuesto de los pocos que el estado puede cobrar y utilizar de manera directa sin intervención de la federación, convirtiéndose; por ese solo hecho, en una de las contribuciones tributarias base dentro de las recaudaciones que realizan los Estados.

Para el caso de Tlaxcala, Mariano tendrá que resolver el dilema de eliminarla aunque eso afecte de manera directa el desarrollo de una administración que opera con muy pocos márgenes de maniobra.

Recordemos que por cada peso que tiene de presupuesto el Estado de Tlaxcala, 96 centavos provienen de la federación y de los 4 restantes aproximadamente 2 se obtiene de la tenencia. ¿Cómo tener un gobierno más efectivo cuando su capacidad de acción y de endeudamiento es limitada?

Finalmente el tema de la designación de los integrantes del gabinete tendrá que ser resuelta bajo dos perspectivas.

La primera para dar paso al cumplimiento de los compromisos asumidos en campaña y la otra sobre la selección de personas cuyo perfil permita cumplir los planes y programas sexenales. Es decir, deberá resolver la dicotomía entre gabinete y equipo de trabajo.

Aquí cabe recordar que una administración, principalmente pública, se integra por dos tipos de personas, aquellas que tienen perfil puramente político, que en muchos de los casos son los responsables de la gestión y concertación políticas, y otras más, cuyas características técnicas permiten la operación oportuna de los programas gubernamentales.

Asimismo, todo gabinete, cuenta o debe contar con un equipo de asesores cuya óptica de los problemas que aquejan a un gobierno es distinta al no estar inmersos en los problemas diarios de toda burocracia. Este equipo de asesores suele ser un conjunto de personas de todas las confianzas del mandatario estatal y con plena capacidad y experiencia en el terreno de la administración pública.

Mas allá de los nombres que puedan manejarse y de las especulaciones que puedan hacerse, respecto de lo que vendrá en los próximos meses, lo cierto es que el gabinete deberá incluir a los mas idóneos para que Tlaxcala consolide sus estándares de crecimiento y desarrollo como entidad. Al tiempo.