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domingo, 10 de octubre de 2010

Hacia la unificación de las policías

Durante el trascurso de la semana pasada, el Presidente Calderón remitió al Senado de la República la iniciativa de reforma constitucional que contempla la creación del mando único policial, con la finalidad de encontrar respuestas a la crisis de gobernanza que existe en nuestro país y que ha provocado un clima de inseguridad en la mayor parte del territorio nacional.

Sin duda la iniciativa del Ejecutivo de la República busca entre otras cosas dotar de mayor profesionalismo y control a los responsables directos de la seguridad de los ciudadanos mexicanos y de todos aquellos que se encuentran en territorio nacional, mediante la existencia de únicamente 32 jefes policiacos subordinados directamente a cada uno de los Gobernadores de los Estados.

La exposición de motivos de la misma señala que una de las mayores causas por las que existe en México un alto nivel de corrupción deriva; principalmente, de la multiplicidad de mandos y de grados policiacos; tan solo existen, por ejemplo, 2500 policías municipales, con distintas clasificaciones y corporaciones y de igual manera con una multiplicidad de recursos humanos, lo que provoca la complicidad de la mayoría de los policías con grupos delictivos locales, formando parte de aquella delincuencia organizada que día con día parece incrementar su fuerza y poderío.

Así la iniciativa presidencial busca tener un mayor control no solamente de las corporaciones policiales, al estar mejor integradas y compactadas, sino además contar con procesos de formación y mando únicos que permitan la estandarización de parámetros policiales mínimos en todo el país por igual.

De esta manera la pregunta fundamental de esta iniciativa redunda principalmente en saber si ¿Podremos resolver el problema de inseguridad nacional con la unificación de la policía?

En la mayoría de municipios del territorio nacional las corporaciones policiales no cumplen su función, en los lugares donde la delincuencia organizada ha hecho suyas las calles y las leyes, los policías no son más que parte integrante del aparato delictivo y el brazo armado y legitimado para hacer justicia en beneficio de los narcotraficantes.

En otras tantas localidades funcionan como agentes de inteligencia e informantes al servicio del crimen organizado y en otros casos más los policías municipales simple y llanamente no realizan nada; ya sea por miedo, incompetencia o falta de voluntad y capacidad.

La iniciativa si bien es cierto busca tener mayor control, comunicación y homologación en las corporaciones policiacas ha olvidado un punto trascendental que define el por qué las policías locales simplemente no funcionan.

La corrupción es un fenómeno que va más allá de pruebas psicológicas y pruebas de confianza en las personas que pueden contar con un uniforme. La corrupción es un fenómeno social ocasionado principalmente por el deseo y desesperación de dar respuesta a las necesidades que cada uno de esos seres humanos tiene.

El ser policía ha dejado de ser una actividad honorifica como en antaño, aquellos ciudadanos que se convierten en policías lo realizan no por servir a la colectividad, no por ser los responsables de la seguridad, no por sentir orgullo de portar un uniforme. La razón por la que una persona decide formar parte de las instituciones policiacas es porque es la última opción “honesta” que tiene para sobrevivir, satisfacer sus necesidades o sacar adelante a su familia.

En este sentido más allá de que la propuesta presidencial sea aprobada o rechazada por el Congreso de la Unión y las legislaturas estatales lo cierto es que con o sin policía única el recurso humano que se tiene para la seguridad pública seguirá siendo el mismo. La premisa que tome en cuenta una persona que decida ser policía será la misma “no hay de otra”.

Por ello es necesario que se impulse no solamente el establecimiento de un mando único sino se desarrollen políticas públicas que permitan que los policías, principalmente, los que estén al servicio de los municipios cuenten con la instrucción y el perfil mínimo necesario para que desempeñen de mejor manera su función.

Recuérdese que la solución que encontraron las autoridades españolas para combatir la corrupción policial en ese país europeo fue el depurar en su totalidad a todos los cuerpos policiacos y profesionalizar la actividad policial. Ahora en la península ibérica los policías son egresados universitarios con salarios ad hoc a su actividad y con conocimientos profesionalizados sobre su tarea de brindar seguridad, mantener el orden y la tranquilidad sociales.