Desde su campaña para la Alcaldía de Tlaxcala, Lorena Cuellar Cisneros, estableció como prioridad el crear un mecanismo que permitiera agilizar el tráfico en el primer cuadro de la Capital, además de dar la oportunidad al comercio establecido en esta parte del municipio, de obtener más ganancias; toda vez que sería más accesible el circular por el centro tlaxcalteca.
La fórmula que se encontró para dar respuesta a lo anterior fue el establecimiento de parquímetros para que las calles capitalinas en el centro de Tlaxcala dejaran de ser los estacionamientos permanentes, principalmente de la burocracia quienes practicamente secuestraban todos y cada uno de los lugares disponibles en la zona.
La puesta en marcha de este programa de parquímetros fue bien acogida por la ciudadanía, principalmente por aquellos que a diario tenían que lidiar con los problemas que se generaban previo a su instalación, incluso fue tan bien visto que se ha solicitado la ampliación del programa a otras muchas más calles de la Ciudad de Tlaxcala.
A pesar de lo anterior también resulta fundamental señalar la serie de irregularidades con las que los parquímetros operan, sobre todo cuando los vecinos y turistas de esta importante Ciudad se ven lesionados; la mayoría de las veces, por desconocimiento en la operación de los aparatos.
Y es que la inconformidad que ha causado la falta de información y orientación a la ciudadanía que no se encuentra familiarizada con este programa y su funcionamiento es tan grave que ya ha sido motivo de crítica.
Pero, vayamos por partes; si una persona no paga el parquímetro, su vehículo es inmovilizado por parte del personal responsable de la compañía operadora, quien mediante un candado impide que el auto pueda circular, dejando tan solo una nota que señala literalmente: “Su vehículo esta inmovilizado por no usar parquímetro. Favor de pagar su multa en el mismo. En breve estará un supervisor ahí para removerlo”. Además establece como domicilio; el ubicado en la calle 20 de noviembre no. 20; curiosamente ubicado junto a la casa donde habita la ahora precandidata priista a la gubernatura.
Aquí es donde las suspicacias comienzan a aparecer, ¿Quiénes controlan este programa?, ¿Quién se beneficia con el lucro que genera el cobrar por utilizar la vía pública? La empresa responsable de operar los parquímetros en Tlaxcala, es exactamente la misma que en nuestra vecina Ciudad de Puebla en los tiempos de Enrique Doger, falló en su intento para instalarse en el centro histórico de dicha metrópoli, gracias a la resistencia de gran parte de los poblanos.
COPEMSA, como se denomina en Tlaxcala, fue impedida en Puebla para establecerse bajo la razón social de JAJOMAR, como empresa operadora de parquímetros por dos razones fundamentales; la primera por las imputaciones de tráfico de influencias a los propietarios de dicha empresa que a la fecha los hace propietarios del Paseo de San Francisco en Puebla capital. Y la segunda por qué el criterio con el que ésta ópera es contrario a las leyes, principalmente la Constitución.
La concesión para operar los parquímetros en Tlaxcala y de la que no se conocen los términos y condiciones, incluso las participaciones de dicha explotación es una circunstancia que por sí misma genera duda, iniciando por el hecho de que al ser administrado por particulares, privatiza la vía pública, además de dotar de facultades de molestia a quienes no son autoridades.
La inmovilización que se hace de un vehículo por no pagar el parquímetro en sí misma es un delito, ya que de acuerdo a lo que señala nuestra carta magna en su artículo 16 y que a la letra dice: “Nadie puede ser molestado en su persona, familia, domicilio, papeles o posesiones, sino en virtud de mandamiento escrito de la autoridad competente, que funde y motive la causa legal del procedimiento”, solo las autoridades tienen facultades para inmovilizar los vehículos.
Pero lo anterior no es lo peor, sino además que la propia empresa privada tiene supuestamente facultades para castigar a otros particulares e incluso imponer multas, sin otorgar ningún recibo, ni mucho menos documento que acredite su personalidad o facultad.
Tal es la impunidad que ha generado esta empresa que su personal se siente inmune tratando a la mayoría de los tlaxcaltecas y turistas con una prepotencia como si fueren los dueños de la calle, auspiciados por la propia autoridad.
Esperemos que el Ayuntamiento capitalino brinde a todos una explicación y corrija las anomalías jurídicas con las que los parquímetros son operados en Tlaxcala, pues resulta cuestionable que para la corrección de un problema se generen actos de corrupción, ilegalidad y principalmente se lucre con la ciudadanía. Al tiempo.