Es un espacio que contiene las opiniones vertidas en los distintos medios de comunicación donde participa el autor y que tienen que ver con el acontecer social, económico y político, tanto nacional como local.

domingo, 27 de septiembre de 2009

Premio al Buen Gobierno; ¿Fraude o desconocimiento de la realidad?


El municipio de Apizaco recibirá el próximo 30 de octubre el “Premio Nacional al Buen Gobierno Municipal” como parte del trabajo impulsado por el Instituto Nacional para el Federalismo y Desarrollo Municipal perteneciente a la Secretaria de Gobernación y del cual se ha desprendido la Agenda “Desde lo Local” que permite el desarrollo de Políticas Públicas locales para mejorar el nivel de vida de los mexicanos, principalmente desde la labor de los Ayuntamientos.

Para obtener este premio los municipios deben acreditar en 39 indicadores que se dividen a su vez en 270 parámetros la calificación “verde” es decir óptima que permite garantizar un Desarrollo Institucional para un Buen Gobierno, Desarrollo Económico Sostenible, Desarrollo Social Incluyente y Desarrollo Ambiental Sustentable.

Bajo esta tónica el programa de la Secretaria de Gobernación es una herramienta más al servicio de los municipios que permite no solamente la planeación estratégica de Políticas Públicas que impulsen el desarrollo de las comunidades sino se convierte a su vez en un programa de acción claro para la toma de decisiones de las comunas.

En este sentido es claro que el espíritu de la Agenda “Desde lo Local” es el de auxiliar a los Ayuntamientos para mejorar su actuar frente a la ciudadanía toda vez que estos son las autoridades más cercanas a la gente y por ende son los primeros que deben dar respuesta a las necesidades colectivas en cada localidad.

Lo cierto es que dicho programa y sobre todo la calificación de dichos indicadores queda supeditada al criterio subjetivo de aquellos que hacen las mediciones y no permite determinar con claridad aquellos municipios que cumplen validamente con el propósito de elevar el nivel de vida de sus gobernados, así como eficientar la tarea gubernamental para dar respuesta pronta a las necesidades colectivas.

Así tenemos que el municipio de Apizaco como ya lo señale será galardonado con el “Premio Nacional al Buen Gobierno Municipal” en el marco del Sexto Foro “Desde lo Local”, situación que contrasta validamente con las realidades que al interior de la Ciudad rielera se viven.

Observemos por ejemplo, que este diario realizó el pasado jueves un reportaje respecto a las condiciones deplorables que imperan en las calles de la comuna apizaquense, donde prácticamente se ha vuelto imposible transitar en auto si no es bajo el riesgo de quedar atrapado en esos baches que se han convertido en verdaderos agujeros de ineficiencia y falta de capacidad administrativa.

Y es que ¿Como es posible que el gobierno federal pretenda otorgar un premio al buen gobierno en Apizaco cuando la realidad y sentir de los apizaquenses contrasta plenamente con dicho distintivo?, ¿Acaso los responsables de calificar los indicadores se dieron una vuelta por las principales calles de Apizaco?, ¿Desde cuando para ser Buen Gobierno debe dejarse a un lado las necesidades colectivas?

A pesar de que se pueda distinguir al Ayuntamiento de Apizaco con este y otros muchos premios más lo cierto es que en dicha Ciudad las calles y el entorno esta lejos de considerarse de excelencia, no solamente porque las calles están destrozadas sino además porque los semáforos y el entorno en la Ciudad dan pena, sin considerar el alumbrado público que es inexistente, tal vez por eso se hable de lámparas ahorradoras, si consideramos como ahorro el que no funcionen.

Lo anterior aunado a la propia inseguridad que va en aumento como espuma, además de la falta de transparencia al interior del municipio, circunstancias no solamente que han hecho que impere el pánico y la desconfianza entre la sociedad apizaquense sino además han puesto en tela de juicio la honorabilidad de aquellos que dicen ser los representantes de la Ciudad modelo y que no solamente han provocado remociones del cargo sino además disputas, reproches y señalamientos con tintes, incluso, penales.

A final de cuentas la realidad es que Apizaco para desgracia de los apizaquenses esta lejos de ser considerado un municipio donde impere el buen gobierno, salvo que se entienda por buen gobierno todo aquello que va en contra de mejorar las condiciones y el nivel de vida de los ciudadanos que en una Ciudad habitan.

Esperemos que los organizadores y responsables de entregar el premio al Buen Gobierno Municipal observen el sentir y parecer de aquellos que día a día tienen que lidiar con los baches, con la incapacidad de las autoridades municipales, con la falta de alumbrado público y el aumento de la inseguridad en Apizaco. Esos; amigo lector, no pueden considerarse jamás como elementos que permitan calificar a una autoridad como buen gobernante y solo dan muestra de que la visión de excelencia, eficiencia y eficacia para la autoridad dista mucho de lo que los ciudadanos entienden por un buen gobierno.

domingo, 20 de septiembre de 2009

Los “Pactos de la Moncloa” un ejemplo para el México Bicentenario.

A 199 años de haberse iniciado la lucha por la Independencia de nuestro país y 99 años de presentarse uno de los capítulos más sangrientos en la historia de la nación las reflexiones sobre el tema han sido muchas y muy diversas sustentadas bajo la pregunta ¿En este Bicentenario tenemos algo que celebrar?.

Lo cierto es que a casi 200 años de comenzar a escribir nuestra historia como nación los motivos de celebración pasan por los excesos hedonistas del pan y circo, siendo francamente escasos, fundados principalmente en el hecho de que a casi dos siglos de vida como país no hemos encontrado el camino que como mexicanos debemos seguir, o lo que es lo mismo, no tenemos proyecto de nación.

La dura crisis económica, la lucha interminable e indefinible contra el narcotráfico, el aumento de la pobreza, la inseguridad creciente, donde actos terroristas comienzan hacerse presentes auspiciado todo lo anterior bajo la cobija y complicidad de una triste clase política determinan e identifican con claridad lo que somos como república; un desastre.

Así, se pone en duda la verdadera independencia mexicana, la conquista y reconocimiento de los derechos consagrados en la Carta magna producto de la sangre revolucionaria y por ende evidencian que no existen las condiciones necesarias para celebrar un acontecimiento de tal magnitud como es el Bicentenario de México.

Pero más allá de preguntarnos si existen las condiciones como para festejar los doscientos años de vida como nación, debemos preguntarnos ¿Qué hacer para mejorar el nivel de vida y las condiciones que imperan en México?.

Bajo lo anterior cabe recordar y tomar como ejemplo a la España de los años 70, la cual durante esa década no solo puso fin al totalitarismo franquista, sino inicio la refundación española sustentada bajo una republica, donde uno de los acontecimientos que marcaron la pauta y pisaron el acelerador del desarrollo serian los llamados “Pactos de la Moncloa”.

Bajo las difíciles condiciones económicas que vivía la España de los años 70 incluso peores que las que ahora se viven en México donde lo más complicado se presentó al pasar en un solo año de una inflación del 20 al 44 % y tasas de desempleo de 900,000 españoles la clase política se puso de acuerdo.

Las diferentes fuerzas políticas tomaron la decisión de realizar una concertación política sobre un documento que definiera el rumbo de la nueva España republicana, bajo la premisa que bien ahora pudiéramos retomar y validar en las condiciones sociales que imperan entre los mexicanos “O los demócratas acaban con la crisis económica española o la crisis acaba con la democracia”.

La anterior frase es la base con la cual la clase política española de la época englobo las realidades ibéricas, las condiciones de los españoles eran tan graves que ni la democracia en si misma podría remediar por lo que era necesario tomar medidas extremas. Medidas que antepusieran el interés general por el particular toda vez que la politiquería no tenia cabida en un país donde podría matarse por hambre.

Tal documento, estimado lector, por si le parece coincidencia contempla una política presupuestaria, reforma laboral, reforma fiscal, política educativa y una política energética ¿Nos suenan estos temas a las reformas imposibles a las que se refiere Calderón?

El resultado es ahora claro a más de 30 años de dicha firma España - país que por mucho tiempo estuvo hundido en la miseria- se ha convertido en uno de los más representativos del progreso europeo, siendo protagonista en la toma de decisiones de la Unión Europea y donde el nivel de vida e ingreso per cápita son tales que la pobreza no es un indicador que los caracterice.

Esperemos que la clase política mexicana tome nota de la historia no solo nacional, sino universal, que permite demostrar que las condiciones que imperan en este país tienen que ver más con la actitud y voluntad política que con la falta de capacidad de las instituciones y que ahora en el marco de este Bicentenario próximo se puedan encontrar las convergencias necesarias que hagan posible la creación de los pactos políticos que den rumbo y marquen el proyecto de nación que requerimos para transitar a mejores caminos de desarrollo sin tomar en cuenta los intereses particulares, los partidos, las ideologías, sino únicamente el hecho de buscar un país más prospero, un México del cual nos sintamos aun más orgullosos que nos permita decir validamente ¡Viva México!.


domingo, 13 de septiembre de 2009

La propuesta económica para 2010; ¿Otro error más de Calderón?

A lo largo de la semana anterior se presentaron las “brillantes” medidas que el Gobierno Federal, a través de la Secretaria de Hacienda pretende realizar para el próximo año con el fin de que se pueda enfrentar la crisis económica mundial que golpea directamente a México.
Dentro de estas acciones se destaca el adelgazamiento del aparato gubernamental, a un nivel tal que desaparecen la Secretaria de Turismo, Reforma Agraria y Función Pública; de golpe. Asimismo, se contempla el incremento de impuestos y la creación de un nuevo impuesto al consumo del 2%, mismo, que –según se dijo- seria destinado para incrementar en un 50% el presupuesto de programas sociales que tienen como objetivo combatir la pobreza,; dígase el programa oportunidades.
En estas nuevas condiciones económicas que imperan en el mundo el gobierno mexicano de nueva cuenta da muestra de su ineptitud para enfrentar las cosas y dar solución a la problemática que impera en todas las familias –al menos las que viven en el México real- donde el ingreso ya no alcanza para sostener a sus familias; pero vamos por partes.
El hecho de adelgazar el aparato gubernamental no tiene que ver con la voluntad de generar mayor eficacia dentro del gobierno federal, sino simplemente porque la crisis es tan grave y compleja que ha perneado hasta al propio “papá gobierno”, gracias y fundamentalmente a que PEMEX ya no puede ser ordeñada como antaño por que esta en banca rota, a tal nivel que se tuvo que cambiar de director, cambio que también es un error más de Felipe Calderón; ¿Como es posible que se designe a un nuevo director de la paraestatal, cuando ni siquiera había logrado obtener el visto bueno como Consejero de PEMEX?; pero bueno esa es otra historia.
Lo cierto es que adelgazar al gobierno lo único que va a traer consigo es que se aumente el índice de desempleo, por que ser eficaz y eficiente no son términos que se contemplen en los manuales y en las actuaciones de las dependencias públicas. Cabria preguntarse por ejemplo, ¿Cuáles han sido los resultados del programa “Vive México”?; seguro no los esperados.
Y esto viene a cuento por que también se nos dice que existe el interés de crear un nuevo impuesto para inyectar mayor recurso a programas para abatir la pobreza. Primero; ¿Cómo pretende el gobierno que paguemos más por los bienes que consumimos? Esto simplemente se traduce en términos reales a aumentar la inflación en un 2%, lo cual es terrible para la economía nacional. Lo anterior si partimos del supuesto de que se consuma lo mismo, aunque lo cierto es que también de aprobarse este impuesto, se estaría per se generando una inhibición al consumo. ¿Cómo entonces salir de la crisis si no hay flujo de efectivo al inhibirse el consumo?.
Debemos agregar también el hecho de que es erróneo combatir a la pobreza mediante el incremento al presupuesto de programas sociales como oportunidades. Recuerdese que como lo referí en este mismo espacio en estos últimos dos años se han incorporado a la pobreza 6 millones más de mexicanos, lo que indica que no solamente los programas sociales no funcionan, sino que incluso lejos de contener la pobreza esta a aumentado. Bajo lo anterior, ¿Resulta viable aumentar el presupuesto a programas que no sirven?, ¿No es eso premiar la ineficacia?. Todo esto sin sumarle lo grave de los subejercicios que existen en estos y en la mayoria de programas públicos federales y que son característicos del gobierno Calderonista.
En conclusión, parecemos ir hacia atrás, el rumbo es en picada y no se observan acciones y reacciones profundas por parte del gobierno federal. Lo cierto es que debe trabajarse no solamente en las reformas políticas de fondo, sino debe generarse mayor infraestructura y obra pública, acciones que por desgracia también quedaran fuera de la política económica calderonista, sobre todo luego de saber que no se han comenzado los trabajos para la construcción de grandes obras principalmente energéticas en el centro del país que se tenían programadas. ¿Cómo salir de la crisis si el gobierno calderonista pretende inhibir el consumo, aumentar los impuestos y cancelar el gasto en obra pública de impacto que genere fuentes de empleo?.
Todo esto hace pensar que para 2010 se tocará -como hace 200 años con la independencia y 100 años con la revolución- fondo; un fondo que por el bien de México no sea tal que implique transitar por caminos de violencia social.
Es necesario construir un gran acuerdo nacional, pues sin acuerdo nacional, no puede existir un acuerdo económico. Al tiempo.

lunes, 7 de septiembre de 2009

El informe presidencial: ¿Retórica o conciencia?

En la intervención pasada me referí sobre aquel discurso mediante el cual el Presidente Calderón solicitaba que aquellos problemas que caracterizaban la realidad nacional no deberían plasmarse en el terreno internacional. Asimismo, en dicha columna, se formuló la interrogante de ¿Cómo es que vamos a enfrentar lo que simple y sencillamente pretendemos negar u ocultar?.
La respuesta a la pregunta más trascendental del sexenio calderonista se presentó a la mitad de su mandato bajo el nuevo esquema panista del Informe Presidencial, acto mediante el cual y según la propia Constitución, el Presidente debe dar cuenta del estado que guarda la nación.
En el acto mediático realizado en Palacio Nacional, el mandatario de México de pronto dejo atrás aquel discurso del “no pasa nada” para transformarlo en una critica directa al sistema político y a los políticos, donde prácticamente los culpa de los males que aquejan a la nación y los invita a participar en esta cruzada de cambio profundo.
Bajo el contexto de que el Presidente debe dar cuenta del estado que guarda la nación, la conclusión según el ejecutivo federal no es otra más, que el hecho de haber tocado fondo, donde el viejo sistema político, fundado y auspiciado bajo el amparo del priismo y donde prevalecen la inseguridad, la impunidad y corrupción ha llegado a sus más graves limites.
De esta manera Calderón presento los 10 puntos para cambiar a México, donde se destaca un sistema de educación de calidad, la reforma económica y política, así como también el combate a la inseguridad.
Así, Calderón dio inicio a un cambio de rumbo, mejor dicho, parece haber encontrado el rumbo –según su dicho- mediante el cual México debe transitar para por fin dejar atrás el sistema priista y consolidar el verdadero sistema democrático, entendido –como señala la Constitución- no solamente como una estructura jurídica y un régimen político, sino como un sistema de vida fundado en el constante mejoramiento económico, social y cultural del pueblo.
De esta manera el discurso del Tercer Informe de Gobierno calderonista marca el inicio del camino, donde cabe preguntarse ¿Por qué, después de tres años de gobierno, Calderón decide reconocer los problemas que aquejan a México?, ¿Cuál es el objetivo del Presidente al inculpar de estos males a la clase política?, ¿Se trata pues de un verdadero acto de conciencia o por el contrario estamos de nueva cuenta ante el discurso y la demagogia que caracteriza a los políticos de nuestro tiempo?
La respuesta obliga a la reflexión y por desgracia amigos lectores me temo que se trata nuevamente de un acto mediático a través del cual el ejecutivo federal, al puro estilo de Poncio Pilatos, decide dejar en el terreno legislativo la labor de transformar la realidad de nuestro país. No por nada Calderón enfatiza la necesidad de accionar las reformas necesarias y no conformarse con las posibles, pues en estos tiempos de crisis las últimas no son suficientes.
Bajo el contexto de que el partido en el poder –el PAN- lleva desventaja en el Congreso, la estrategia para esta segunda mitad del sexenio por parte de Calderón parece ser clara, dejar en manos y bajo la responsabilidad el estado de la Nación al Legislativo, ¿Por qué? Simple y sencillamente porque sabe que solo, será muy difícil consolidar su mandato y además curándose en salud, pues si no se presentan resultados favorables, no dudemos que de acuerdo a la característica de la descalificación panista se culpará a la oposición por no contribuir en aquellas transformaciones que requiere el país.
En conclusión, una vez más parece haberse eludido la responsabilidad de encarar los problemas nacionales, bajo el amparo de la retórica, donde el Presidente deja claro que si su gobierno no da resultados será responsabilidad de la oposición y del Congreso de la Unión, recordemos así la justificación de Fox sobre su incapacidad “el Ejecutivo propone y el Congreso dispone”.
Lo cierto es que a pesar del reconocimiento de las necesidades nacionales el camino de nueva cuenta suele tornarse político, caracterizado por la evasión de responsabilidad y compromiso nulo que hacen pensar que el Tercer Informe no fue más que un acto mediático. Hasta cuando se tomará en serio las necesidades nacionales y se atenderán de frente y sin pretextos pues la pregunta ahora es ¿Cuál es el estado que guardan los nacionales? Al tiempo.