Es un espacio que contiene las opiniones vertidas en los distintos medios de comunicación donde participa el autor y que tienen que ver con el acontecer social, económico y político, tanto nacional como local.

domingo, 26 de septiembre de 2010

La rendición de cuentas; parte del juego democrático

A lo largo de los últimos días y curiosamente en concordancia con la Semana –truncada por cierto- de transparencia se han venido evidenciando un sinfín de actos de mal manejo de recursos públicos donde el Órgano de Fiscalización Superior ha hecho efectivas las reprobaciones de algunas cuentas públicas por parte de ciertos ayuntamientos que a juicio de dicho organismo han incurrido en anomalías importantes respecto a sus tesorerías.

En este sentido bien vale la pena detenerse un poco para analizar la importancia de la rendición de cuentas o accountability, el equilibrio de poderes y principalmente la transparencia en los entes gubernamentales como conceptos pilares del funcionamiento de las democracias modernas, y como elementos importantes de las reglas del juego democrático.

La rendición de cuentas es; a diferencia de la transparencia, un elemento que debe cumplir todo gobierno que diste de clasificarse como democrático, y para lo cual, deben existir en todo momento organismos responsables de calificar la actuación de aquellas entidades públicas que pertenezcan a determinado sistema político concreto y cuyas decisiones sean a su vez recurribles en un marco de observancia irrestricta de la ley.

Lo anterior lo menciono ya que parece indicar que algunos presidentes municipales desconocen la función principal del Órgano de Fiscalización Superior y se han dedicado a cuestionar su actuar, señalando incluso favoritismo y parcialidad a ciertos ayuntamientos.

Basta recordar la máxima de Ortega y Gasset que señala que “los hombres no pueden ser objetivos, pues no son objetos” en estos términos las calificaciones del órgano responsable de validar la rendición de cuentas de los municipios tlaxcaltecas debe en todo momento apegarse a lo establecido en la norma, pues esta si es eminentemente objetiva.

Por tanto y pese a los brincos y pataleos de los presidentes municipales las determinaciones del Órgano de Fiscalización Superior son emanadas de sus facultades y atribuciones establecidas en la ley y a las cuales todos y cada uno de los municipios estatales están obligados a observar. ¿Cómo pedir mayor rendición de cuentas si los actos de la institución creada ex profeso para calificar la actuación de los cabildos se politiza y se cuestiona?, ¿Qué a acaso como toda autoridad los presidentes municipales inconformes no están obligados a observar en todo momento la norma?, ¿Y por qué mas que realizar declaraciones las máximas autoridades locales no se defienden en términos de la propia ley?

Desde el momento de acceder al cargo los presidentes de los sesenta municipios del Estado conocían las obligaciones que respecto a la rendición de cuentas existe en la Entidad, además de conocer también al árbitro de las mismas, como se dice coloquialmente, “que a toro pasado” no vengan a decirnos que no están de acuerdo. Esas son para Norberto Bobbio las reglas del juego democrático que todos los actores políticos deben conocer y respetar.

Asimismo la rendición de cuentas aunque parte de la transparencia no es necesariamente lo mismo, pues la segunda no solamente representa la obligación por parte de la autoridad de evidenciar el uso de los recursos públicos, sino de la misma manera garantiza el derecho por parte de los ciudadanos a conocer cuanta circunstancia requieran saber de los asuntos públicos.

Finalmente debe entenderse también que el Congreso del Estado no es un cómplice del Órgano de Fiscalización Superior, sino en el marco del principio de pesos y contrapesos democráticos, en el Congreso Local, se encuentran presentes los representantes populares y que una de sus funciones es la de vigilar y fiscalizar la actuación de los otros dos poderes, principalmente los de carácter ejecutivo, tanto estatal como los emanados de los ayuntamientos.

Y es que en el marco de este juego democrático las reglas deben ser perfectamente entendidas y sobre todo respetadas por aquellos que en él participan, pues de lo contrario, por más esfuerzos que se realicen, por mas leyes que se promulguen o por más políticas públicas que se impulsen y se implementen la rendición de cuentas, la transparencia y el equilibrio de poderes no será más que una falacia de las tantas que tiene nuestro sistema jurídico-político y que constituyen la mayor de las limitantes para el correcto desarrollo de la sociedad.

Esperemos que tanto ayuntamientos, como presidentes municipales entiendan que la rendición de cuentas y la aprobación de las mismas por el Órgano de Fiscalización Superior y el Congreso del Estado no es algo que a alguien se le haya ocurrido de repente, pues ambas, constituyen y son parte importante del accountability que en todo sistema democrático debe existir y que por tanto debe ser aceptado o en su caso recurrido con los elementos de derecho que se crean oportunos y ante las autoridades que sean las competentes para su revisión.

domingo, 19 de septiembre de 2010

¿Y después del Bicentenario qué?

Llevado a cabo el tradicional grito de Dolores a lo largo y ancho de nuestro país lo más recordado sin duda será -para los que tuvimos la oportunidad de ser participes de estos doscientos años como nación- el tan largo puente auspiciado por el Presidente Calderón, quien a pesar de haber creado desde hace más de dos años la Comisión para los festejos del Bicentenario jamás pudieron cumplir el objetivo de generar un espíritu renovador en la población, de hacer que los mexicanos aprovecharan la ocasión para generar inspiración patria y con ello contribuir en la difícil labor de mejorar la realidad nacional.


¿Cómo sentir el orgullo de ser mexicanos?, ¿Cómo creer en tu nación y sus autoridades si las exigencias y demandas colectivas no distan mucho de las que ante la sumisión a la Corona española mexicanos y mestizos reclamaban en ese momento de la historia?

Ni derroche de dinero, ni grandes espectáculos musicales y militares, ni fuegos artificiales, ni iniciativas México, en general; ni “pan” ni circo fueron suficientes para eliminar siquiera por unos instantes el espíritu de Estado fallido que ha invadido a la colectividad y que inspira una desconfianza total en las autoridades sembrando desesperanza y generando el mayor de los cuestionamientos; ¿Y después del Bicentenario qué?

Y es que pareciera que la reflexión estatal de tan importante suceso es nula, pues los políticos y las autoridades en todos sus niveles y categorías han dado la espalda a la colectividad aquella a la que le exigen sentirse orgullosa de su país, a esa que le piden una y otra vez que observe los resultados positivos de la lucha contra el narco.

Así, cabe recordar las palabras de Manlio Fabio Beltrones, quien tras asumir recientemente el cargo como Presidente del Senado e iniciar de manera informal su campaña para la Presidencia de la República en su discurso parece –de acuerdo a su dicho- haber encontrado la luz al final del túnel, parece haber finalmente entender el problema nacional señalando que “es momento de encontrar los acuerdos para reordenar al país… comprender la diversidad… los nuevos olvidados quieren ser escuchados”

Fiel al estilo demagógico y popular priista Manlio Fabio se refirió a aquello que desde hace doscientos años se ha venido demandando; el hecho de que el pueblo de México sea escuchado, que muera pues el mal gobierno, ¿Apenas se da cuenta Manlio Fabio de que curiosamente la mayor de las necesidades de los mexicanos es que exista una conexión entre gobierno y sociedad? ¡Vaya entendimiento de la problemática de nuestro país el del Senador!

Manlio Fabio ha finalmente entendido que es necesaria la diversidad y el atender y escuchar a los “nuevos olvidados”; ¿A qué se refiere con esos “nuevos olvidados”? A aquellos que lo han perdido todo por las crisis económicas, a quienes han perdido su fuente de empleo, a quienes han perdido a familiares y amigos por una guerra que no entienden y mucho menos que no quieren, a los que se quedan, ¿A quién se refiere el Senador?

Y claro después de tan importante y célebre discurso no falto la propuesta mediática de bajar el IVA del 15 al 16 %, ¿Eso será parte de los grandes acuerdos de los que México requiere?, ¿Se tratara acaso de las reformas estructurales que se necesitan en nuestro país?

Si realmente la clase política entendiera las necesidades y exigencias colectivas pasaría del discurso a la acción y dejaría de preocuparse de bajar o subir el IVA sino por el contrario impulsar verdaderas medidas fiscales de fondo que permitiesen una verdadera eficacia tributaria, más justa y equitativa.

Tal vez por eso, y solo tal vez, el pasado festejo del grito de independencia lejos de convertirse en una magna celebración por parte de los ciudadanos se convirtió en un grito de exigencia, de hartazgo y de desesperación transformando el ¡Viva México!, ¡Vivan los héroes que nos dieron patria! En insultos, rechiflas, abucheos y reclamos a la mayoría de autoridades que se dieron cita para encabezar dicha tradición, y curiosamente más en los municipios donde sus autoridades y representantes han hecho cuanto han podido para exprimir a sus conciudadanos dejando las arcas municipales vacías.

Esperemos que pronto se dé un viraje total en la conducción del país, del México bicentenario y que esta fecha tan importante sea el marco inmejorable para que la actuación de la autoridad sea cierta, real y eficiente que permita transformar de fondo a nuestra nación y posicionarla en los parámetros que se merece, no solo por su historia, cultura y grandeza, sino por su gente. Aquella que ha permitido hacer de México una de las naciones más reconocidas, queridas y admiradas, a pesar de sus problemas, pues a pesar de que se haga lo necesario para destruir a nuestro país el sigue ahí de pie, firme y esperando un mejor porvenir como desde hace casi ya doscientos años.

domingo, 12 de septiembre de 2010

Los "Sentimientos de la Nación" en el México Bicentenario

Como es de todos conocido el próximo miércoles arribaremos como nación a la conmemoración de los doscientos años de haberse iniciado el movimiento independentista mexicano y cuya culminación no se vería realizada sino hasta once años después y tras la muerte de un sin número de civiles y otros cuantos personajes celebres, quienes mediante sus ideas, intereses y anhelos hicieron posible la finalización de tan importante movimiento el 27 de septiembre de 1821 tras la entrada victoriosa del ejercito trigarante a la Ciudad de México.

Durante lo largo de esos 11 años de intensa lucha por el poder y autonomías mexicanas, se desplegaron un sin fin de documentos que representaban los ideales libertarios de aquellos personajes ilustrados de la época, fundamentados en la literatura liberal francesa.

En este sentido es de resaltar el documento elaborado por puño y letra del llamado “Ciervo de la nación” José María Morelos, quien para muchos –incluyéndome- es el personaje más importante; no solamente por su capacidad militar, sino por la visión y filosofía liberal con la que contaba y que fue la impulsora de su lucha frente al imperio español.

Los “Sentimientos de la Nación” representaban para Morelos la expresión por tantos años reprimida de los habitantes, no solo de la Nueva España, sino incluso de los americanos en su sentido más amplio, hartos tanto del yugo español como de la miseria y represión sufrida por los oriundos de la península ibérica.

Y es que curiosamente en este documento se plasma el sentir de aquel pueblo “mexicano” que no aguanto más las vejaciones, humillaciones y explotación sufrida durante la conquista y el Virreinato y que en este siglo XXI no se encuentran muy lejos de aplicarse a la actualidad de nuestro país a pesar de sus casi 200 años de haberse redactado por tan brillante hombre libertario.

Si analizamos detalladamente el documento –que por cierto se encuentra por primera vez a la vista de todos los mexicanos en la Galería Nacional- se desprende un sinfín de principios que al día de hoy siguen siendo un reclamo nacional, expresión pura que hace reflexionar lo realizado como nación a lo largo de casi dos siglos de independencia.

De esta manera en su articulado se establece la independencia y libertad de la nación americana, no solamente del imperio español, sino de cualquier otra nación, en este 2010 la pregunta radica en el hecho de saber; ¿Somos realmente una nación independiente?, ¿Cómo serlo si vivimos sometidos a reglas económicas y políticas públicas diseñadas y obligadas a implementar por nuestros vecinos del norte?

Asimismo se establece que las leyes de la nación emitidas por el Congreso sean tales que obliguen a constancia y patriotismo, moderen la opulencia y la indigencia, y de tal suerte se aumente el jornal del pobre, que mejore sus costumbres, alejando la ignorancia, la rapiña y el hurto. ¿Qué pasa con las leyes mexicanas que benefician a solo unos cuantos y que lejos de alejar la opulencia y la indigencia construyen un bache cada vez mayor entre los ricos y aquellos que diariamente viven una lucha para poder subsistir?

Finalmente es de resaltar que en la última parte de los “Sentimientos de la Nación” Morelos se refiere a los tributos –impuestos o contribuciones- señalando “que se quite la infinidad de tributos, pechos e imposiciones que nos agobian y que se señale a cada individuo… carga igual de ligera que no oprima tanto… pues con esta ligera contribución y la buena administración de los bienes podrá llevarse el peso de la Guerra y honorarios de empleados”.

¿A qué se refiere con esto Morelos? Simplemente al pago justo de las contribuciones ciudadanas y además a una administración adecuada de los recursos públicos; ¿Realmente y después de doscientos años las cargas fiscales son ligeras, además de que la administración de los recursos públicos es eficiente y transparente?

La semana pasada fue entregado el anteproyecto de presupuesto de egresos de la federación 2011, resaltando el titular de la Secretaría de Hacienda el hecho de que no iban a existir incremento a los impuestos; ¿Acaso no tendría que inclinarse a buscar generar mayores ingresos a través de eficientar la recaudación?, ¿Qué pasa además con las nuevas disposiciones del Ejecutivo para limitar el uso del dinero en efectivo bajo el pretexto que puede ser producto del narcotráfico?, ¿Acaso no sabe el presidente que la mayoría de mexicanos utilizan el efectivo como mecanismo normal en sus transacciones?

Lo cierto es que a casi 200 años de haberse redactado los “Sentimientos de la Nación” éstos no distan mucho de las expresiones que día con día los mexicanos realizan tras observar la realidad en la que se vive y que ahora se suma la inseguridad en gran parte del territorio nacional.

Esperemos que lejos de realizarse grandes verbenas y festejos por parte del gobierno federal, se analicen documentos tan importantes como los referidos aquí, bien valdría la pena ahora que se encuentran en exhibición los “Sentimientos de la Nación” redactados por Morelos se exhorte a las autoridades y clase política a conocer el sentir de la población en aquellos años de Independencia, seguramente se llevarían una sorpresa.

viernes, 3 de septiembre de 2010

El Consejo de la Judicatura; una institución fallida

Finalmente y después de más de dos años de realizarse la reforma a la Constitución Política y a la Ley Orgánica del Poder Judicial del Estado se logró integrar el Consejo de la Judicatura local, con la finalidad, de vigilar y administrar los recursos de dicho Poder en la Entidad.

Esta reforma, que en su momento fuera defendida por aquellos que la aprobaron, sin duda alguna, busca en el fondo generar mayor credibilidad en el sistema de administración de justicia de Tlaxcala, toda vez, que de acuerdo a los distintos estudios que sobre la materia se han realizado, él mismo, no goza de una confiabilidad positiva.

Por tal motivo los Diputados encontraron en esa medida una salida al problema mediante el establecimiento de una institución responsable de garantizar que la actuación de los jueces tlaxcaltecas sea acorde a lo establecido en las leyes y con ello abonar en la eficacia de la impartición de justicia en Tlaxcala.

De esta manera a simple vista la reforma puede observarse positiva, pretendiendo resolver y dar respuesta a una problemática en la Entidad, aunque de inmediato surge la interrogante ¿Qué tanta eficacia y eficiencia han tenido los Consejos de la Judicatura en los sistemas jurídicos contemporáneos?

La institución del Consejo de la Judicatura del Estado de Tlaxcala, resulta principalmente de la adecuación que se realiza del Consejo de la Judicatura Federal establecido por la reforma de 1994 al Poder Judicial Federal responsable de igual manera de administrar, vigilar y disciplinar a los jueces y magistrados federales. Después de la reforma la mayoría de Estados de la República la han adoptado a nivel local.

Lo cierto es que esta institución tiene su origen fundamentalmente en España, de donde se importa, como muchas otras figuras extranjeras cuya funcionalidad se ha cuestionado. Tal es el caso del federalismo, que a pesar de su existencia por casi 170 años en México no ha podido consolidarse.

En el caso español, el Consejo de la Judicatura pretendía suprimir al antiguo Ministerio de Justicia y separar la función de impartición de justicia de la política y en especial del control del Ejecutivo, pues era éste quien designaba de manera directa a los jueces y magistrados.

En el caso de nuestro Estado y en general de la nación mexicana, el Poder Judicial es un órgano –de acuerdo al principio de división de poderes- independiente; o lo que es lo mismo, su autonomía se encuentra garantizada en la propia Constitución.

A pesar de lo anterior, y derivado de las practicas que imperan en la realidad nacional y local, se ha atribuido la creación del Consejo de la Judicatura federal y por ende los estatales como un mecanismo que busca garantizar la autonomía de dicho Poder, aunque paradójicamente, su integración se compone con personas que sobrepasan al propio Poder Judicial y peor aún, algunos son designados por el Congreso y el Gobernador, ¿Es posible garantizar la imparcialidad con nombramientos hechos por los otros dos Poderes?

Y es que lo cierto más allá de que se critique la tardanza en la creación del Consejo de la Judicatura del Estado de Tlaxcala, debe analizarse la eficacia de esta institución en otras Entidades y en el extranjero de donde fue importada. Por ejemplo tan solo en España; donde se acuño la figura; se ha suprimido dando paso al Consejo General del Poder Judicial de España; órgano de gobierno del Poder Judicial Español y el establecimiento de un sistema eficaz de servicio civil de carrera, a través, de un modelo de exámenes y pruebas objetivamente calificadas.

Considero que para garantizar la imparcialidad en la impartición de justicia en determinado territorio, es necesario, mas allá de establecer figuras novedosas y extranjeras, que lo que producen es abonar a la burocracia estatal, se requiere el establecimiento de sistemas de selección perfectamente validados y principalmente objetivos que permitan designar; no a los más idóneos, sino a los mejores para desempeñar la importante labor de impartir justicia.

En la selección de los jueces y magistrados es donde se encuentra la verdadera clave para que la administración de justicia encuentre su causa natural de dar a cada quien lo que le corresponde de acuerdo a lo establecido en la normatividad vigente y positiva.

Esperemos que para el caso de nuestra Entidad se logré consolidar un verdadero servicio civil de carrera para todos aquellos que pretendan formar parte del Poder Judicial del Estado, pues la eficiencia y eficacia dependen no solo de los jueces y magistrados, sino de todas y cada una de las personas que en ellos laboran, de lo contrario ni el Consejo de la Judicatura o alguna otra institución de importación o de original creación serán suficientes y solo quedaran en uno más de los organismos o instituciones cuya existencia solo se observa en el momento de aprobar el presupuesto estatal y que poco contribuyen al desarrollo democrático de Tlaxcala.

miércoles, 1 de septiembre de 2010

La importancia de la “Marca Tlaxcala”

En días pasados el gobierno del Estado, concretamente la Secretaria de Desarrollo Económico de Tlaxcala presentó un proyecto novedoso y atractivo denominado “Marca Tlaxcala”, que de acuerdo a lo señalado por su titular; Jesús Luévano Escalona, es un logotipo que tiene la finalidad de distinguir a los productos, artículos o servicios de origen o manufactura tlaxcaltecas.

En este sentido, la SEDECO, ha puesto –como se diría coloquialmente- el dedo sobre el renglón; ya que con esta acción le ha apostado a una cuestión muy concreta; elevar la competitividad del Estado de Tlaxcala.

Y es que en el marco de este mundo atrapado por el fenómeno de la globalización; la competitividad, ya no solo es aplicable para las empresas o industrias, sino incluso, corresponde a las entidades públicas, a las administraciones locales; a los propios Estados, quienes tienen en sus manos, la responsabilidad de posicionar de manera positiva la presencia de sus territorios frente a aquellos contra los que compite, ya sea para atraer inversión, para incentivar el turismo o generar proyectos que detonen el Desarrollo Económico.

Señala Javier Conde; Embajador español y ex presidente de la Sociedad Estatal para Exposiciones Internacionales SEEI del país ibérico; que: “la manera en que un país o localidad es percibida en el exterior, su imagen, constituye un ingrediente fundamental de su competitividad”.

Asimismo, Raúl Peralba; ganador del XII Premio del Círculo de Empresarios de la misma España y autor del libro “Marca España y su competitividad internacional” advierte que en la actualidad es necesario la creación de las llamadas “marca-país” o “marca-lugar” como herramientas para generar una estrategia integrada entre lo público y lo privado que asegure la presencia de esa localidad en un mundo globalizado.

Los lugares, los estados, los países, las regiones, ciudades o pueblos, son también “marcas” que funcionan de una forma relativamente parecida a las empresas, productos o servicios.

Cuando se habla de la marca de un país o lugar, se habla, cada vez más de un concepto estratégico ligado fundamentalmente a la capacidad de esa localidad para influir en el contexto global en el que nos toca vivir en la actualidad. Hoy la imagen exterior –que paradójicamente depende de la fortaleza interior que se tenga de “un lugar”- tiene mucho que ver con la posición de poder de esa localidad en el contexto nacional o mundial.

De esta manera, resulta positivo la generación de un distintivo del Estado de Tlaxcala, sobre todo, si consideramos que por desgracia de los tlaxcaltecas, no solamente se desconocen los productos, artículos o servicios que se realizan por empresas originarias o establecidas en la Entidad, sino que incluso para muchos mexicanos, y para la mayoría de los extranjeros resulta prácticamente imposible reconocer la existencia de “Tlaxcala”.

Por ello es de considerar el esfuerzo realizado por la SEDECO, al ponerse a la vanguardia en la generación de programas para incentivar la competitividad de nuestra localidad, a través del compromiso de los empresarios para que se dé a conocer lo que se hace y se hace bien en el Estado.

Pero también debe considerarse que ese esfuerzo no debe ser único, sino por el contrario y como señala el propio Raúl Peralba, debe ser también ciudadano. Es necesario que los tlaxcaltecas entendamos que la imagen de nuestra Entidad es una herramienta competitiva, que por ese solo hecho añade valor a nuestras marcas comerciales, a nuestras instituciones, a nuestras fuentes de trabajo, a nosotros mismos como ciudadanos.

Debemos de comenzar por dejar atrás todos aquellos estereotipos que como tlaxcaltecas tenemos, debemos romper los paradigmas que sobre Tlaxcala existen y pesan, empezando a resaltar aquello que hacemos bien y de lo que debemos sentirnos orgullosos.

De allí que el establecimiento de la “marca Tlaxcala” y su respectivo logotipo es el inicio de una campaña de concientización, donde los tlaxcaltecas comprendamos lo esencial que es para Tlaxcala el proyectar “una buena imagen” a nivel global que cree una verdadera “Marca Tlaxcala” potente y más atractiva que la de sus estados competidores.

La “Marca Tlaxcala” debe ser entendida como la “mejor embajadora” para que las instituciones, empresas y sociedad civil tlaxcaltecas alcancen una imprescindible dimensión nacional e internacional acorde al nivel que tiene Tlaxcala, su historia y tradición.

Tal vez por lo anterior; y la importancia que tiene el reconocer lo bien hecho en Tlaxcala, los empresarios vieron con buenos ojos este proyecto y se dieron cita para elegir democráticamente el logotipo distintivo de lo realizado en la Entidad. Esperemos que pronto muchos de los productos tlaxcaltecas tengan este logotipo y que cada vez sean más los que se sumen a este esfuerzo colectivo. Al tiempo.