Durante los últimos meses hemos escuchado por distintos medios sobre el deterioro que el tejido social tiene en nuestra Entidad y que hoy más que nunca comienza a expresarse con mayor presencia en el desenvolvimiento colectivo tlaxcalteca.
Así, los tlaxcaltecas hemos sido participes de diversas expresiones que atentan contra la estabilidad y la tranquilidad social, y que si bien, son legítimas de la misma manera resultan contrarias al sistema jurídico y perjudican la libertad y los derechos de las mayorías.
Lo observado en pleno centro de la Ciudad Capital en días recientes es de alarmarse, no por el hecho de que se pretende desestabilizar un gobierno constituido por los mecanismos institucionales democráticos que le dan legitimidad y legalidad al ser electo por el voto popular, sino que además, se trata de expresiones que ponen en duda la eficiencia del aparato estatal para hacer frente a evidentes actos que violentan la vida de los tlaxcaltecas.
La impunidad no es otra cosa que la falta de respeto a las instituciones y al orden social mediante actos que alteran la tranquilidad de la colectividad y que permiten quebrantar todas las normas jurídicas sin importar las consecuencias que de esos actos pudiera desprenderse. Esta circunstancia es el elemento fundamental, presente, en las distintas manifestaciones que los grupos sociales han realizado en contra del gobierno encabezado por Mariano González Zarur.
Por otro lado, también tenemos otro tipo de expresiones sociales que no tienen nada que ver con la arena política pero que de igual forma afectan al propio Estado y ponen en duda su capacidad para evitar en lo posible que los ciudadanos sean víctimas de la violencia a la que día con día los mexicanos se van acostumbrando y poco a poco la van haciendo propia, como elemento normal en la vida social de las personas. El acoso escolar, o que de acuerdo a su denominación inglesa bullying, se ha venido incrementando a diario y es ya una constante en las distintas instituciones escolares en lo largo y ancho del territorio nacional y que para el caso de Tlaxcala ha cobrado ya, su primera víctima.
¿Qué ilación y relación tienen las manifestaciones por los distintos grupos sociales en el zócalo capitalino y el acoso escolar? Se trata de actos que en su conjunto expresan la violencia que se ha apoderado y ha permeado en nuestra sociedad acostumbrada a vivir entre manifestaciones totales de impunidad, donde la ley del más fuerte es la que impera, ante una mirada impotente de un Estado incapaz de defender sus propios intereses y los de sus ciudadanos.
¿Qué más se requiere testimoniar?, ¿Qué otras manifestaciones necesitamos como ciudadanos para que la maquinaria estatal reaccione? El intento de linchamiento a un funcionario público, el destrozo en las puertas de Palacio por parte de algunos líderes sociales, la quema del portón de lo que anteriormente era la Antigua Alcaldía en plena Plaza de la Constitución por maestros jubilados, así como el suicidio de un menor como consecuencia de las vejaciones a las que era sometido por sus compañeros de escuela son pruebas fehacientes del quebranto que existe en la sociedad, donde la violencia y la impunidad son las premisas fundamentales que permiten considerar a la sociedad mexicana como una comunidad incívica donde el respeto a las leyes, al prójimo y a las instituciones ha quedado marginado.
De seguir así, el desenvolvimiento de la sociedad mexicana se guiará, no por el Derecho y las normas que del mismo se desprenden, sino por las leyes naturales como la ley del talión permitiendo con ello que cada persona pueda hacer justicia por su propia mano, constituyendo así una anarquía total. Al tiempo.