Aunque no se quiera nuestra realidad, al interior del país, comienza a tornarse negativa, no solamente por las condiciones económicas que imperan en el mundo y que impactan directamente a México, sino además, por la serie de efectos que este acontecimiento, considerado en un inicio como un simple “catarrito”, conllevan, aunados, por si fuera poco, al clima de inseguridad que viven los mexicanos.
Estas circunstancias son con las que desafortunadamente los mexicanos comunes y corrientes deben vivir día con día. La escasez de los recursos económicos en los hogares, el aumento en la tasa de desempleo, el problema de la inseguridad, la falta de oportunidad para los jóvenes, los sistemas educativos de mala calidad; entre otras muchas más, son las características de lo que es México en la actualidad.
Bajo esta tónica aquel habitante de nuestro país que no tenga presente estos elementos, indica, que se encuentra atrapado en una burbuja que le impide observar lo que ocurre en la realidad social mexicana.
Y es que como sabemos recientemente el Presidente de la República se refirió a aquellos mexicanos que según su dicho se dedicaba a denostar lo que es México, señalando que como buenos mexicanos debemos referirnos únicamente a las cosas buenas que tiene nuestro país.
Tal acción puso de manifiesto en primera instancia, la falta de tolerancia del mandatario, pues no puede, bajo ningún concepto, ordenar que los mexicanos, o cualquier persona que conozca este país, hablen solamente de lo bueno.
Hasta el momento no conozco algún compatriota que fuera del país no realce la cultura que existe en nuestra tierra, la comida, las costumbres y tradiciones, la música; en fin, la serie de elementos que nos permiten sentirnos orgullosos de ser mexicanos.
En este sentido ¿A que se refería el Presidente Calderón? Simple y sencillamente a que no le gustan las criticas. Pero como dicen en las calles; no se puede defender lo indefendible o tapar el sol con un dedo.
Lo grave no es que no le gusten las criticas, sino que, incluso hace pensar que no quiere -como en su momento se considero la crisis- reconocer la gravedad de las condiciones que imperan en México.
¿Acaso Calderón no sabrá que tan solo, de 2006 a 2008, 4 millones de personas se convirtieron en pobres? ¿No conocerá también la escasez de empleo que comienza a convertirse en un problema social? ¿Sabrá del clima de inseguridad que se vive en muchos Estados de la República?
Si el Ejecutivo federal no conoce o peor aun, conociendo lo anterior, decide salirse por el camino fácil exhortando a que veamos lo bueno; ¿Cómo es que vamos a enfrentar lo que simple y sencillamente pretendemos negar u ocultar?
Lo anterior no es más que la muestra de la clase política mexicana, donde para los políticos es más fácil voltear la mirada ante los problemas que realizar acciones y estrategias para solucionarlos.
Y es que la mayoría de representantes buscan dedicarse a esta actividad solamente para saciar sus instintos de poder. Muestra clara la tenemos –y si no es así desmiéntanme por favor- en algunos diputados federales salientes, quienes al cierre de la legislatura, realizan actos donde pretenden presentar sus informes de actividades; sin ni siquiera haber presentado iniciativa alguna. Pero eso sí pretenden disfrazar tales omisiones dando un nuevo nombre a su incapacidad legislativa; el nombre de gestión. Lo peor es que incluso sin resultados pretender conseguir la silla más preciada y codiciada para el próximo año; la de Gobernador.
Ante tal circunstancia cabe reflexionar que a 200 años de conmemorar –no celebrar, por no existir nada que celebrar- la Independencia de México y 100 años de la Revolución Mexicana, la clase política no ha percibido que en nuestro país comienza a gestarse una crisis aun mayor que la económica.
Me refiero a la crisis social que a falta de solución por parte de las instituciones aumenta día con día. Muestra de ello es la altísima abstención en los comicios pasados y principalmente el porcentaje tan alto de voto duro que se presentó.
Por todo lo anterior, en las próximas elecciones debemos preguntarnos ¿Para que quieren el poder los candidatos?. ¿Qué pretenden hacer con él?, ¿Para que quieren ser candidatos aquellos quienes como anteriores representantes no han dado resultado?
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