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miércoles, 27 de enero de 2010

Las alianzas electorales; ¿Falsedad o necesidad de poder?

A lo largo de este año, doce Entidades Federativas renovaran el 4 de julio sus gobiernos locales, circunstancia que por sí misma, pretende ser la medición a priori de las elecciones presidenciales que se vivirán en 2012.

Bajo esta circunstancia, es de todos conocido que las estrategias electorales para hacerse del poder o en su caso mantenerlo son todas y de todo tipo, donde el trabajo en beneficio de la sociedad o la representación de los intereses de la misma no es otra cosa más que pura falacia y demagogia.

Y es que en ese afán de ganar elecciones los partidos políticos hacen todo y de todo. Comencemos por ejemplo con los pequeños, los cuales elección tras elección se prostitituyen ante el mejor postor con tal de sobrevivir y mantener los privilegios económicos que ser una institución política representan.

Tal circunstancia no es de asombrar pues estos partidos pequeños bajo el manto y el discurso de la pluralidad que debe prevalecer en un sistema democrático han corrompido el espíritu del mismo convirtiéndose en franquicias para acceder al propio poder.

Pero recientemente se ha hecho evidente, de manera más profunda, el cinismo con el que se desenvuelve el sistema político de México, donde las elecciones se han convertido en el acontecimiento más importante dentro de la democracia de nuestro país.

En este sentido se ha debatido y cuestionado el por qué a nivel nacional los blanquiazules y los amarillos pretendan aliarse en ciertas Entidades Federativas de nuestro país para hacer frente de lo que pudiera convertirse en el primer paso priista para llegar a Los Pinos en 2012.

Las declaraciones tanto de Cesar Nava, en el caso de Acción Nacional, como las de Jesús Ortega por lo que hace al PRD, dan testimonio fiel de lo que los partidos entienden por guiar su accionar de conformidad con los principios que imperan en sus institutos políticos.

Bajo esta tónica, ¿Las coaliciones son una bofetada al sistema electoral? Sin duda la respuesta, amigo lector, deben ser negativa, pues doctrinariamente las alianzas en términos electorales son permitidas en un sin número de sistemas políticos a nivel internacional. Por tanto el problema no reside fundamentalmente en aliarse dentro de una contienda electoral, sino los criterios bajo los cuales, los partidos políticos se alían entre sí.

Es decir, lo cuestionable no es que PAN y PRD establezcan coaliciones electorales, pues jurídicamente estas están permitidas, sino lo criticable radica, principalmente, en el cuestionamiento de ¿Por qué panistas y perredistas constituyen coaliciones?, ¿Dónde quedan las rivalidades históricas y actuales entre blanquiazules y amarillos?, ¿Y los principios partidarios? -que son eso; principios y no finales, ¿Acaso se puede pensar en un gobierno eficiente donde converge izquierda y derecha?.

La verdadera razón por la que Nava y Ortega han dejado para otro momento las rivalidades y choque de intereses, como es el que persiste en el DF, respecto a la capacidad de las parejas de un mismo sexo para poder adoptar, radica simple y sencillamente para no permitir que el Revolucionario Institucional reinstaure su presidencialismo en 2012.

Recordemos que dentro de la Ciencia Política es de todos conocido que las alianzas políticas corresponden principalmente a la unión de dos o más fuerzas para hacer frente a otra superior, es decir, para arrebatar el poder a aquel que está más cerca de él.

Finalmente, lo que debe buscarse dentro de las reformas políticas que se impulsan por el actual gobierno calderonista, debe contemplarse no las alianzas electorales, que permiten las atrocidades, cinismos, y prostituciones políticas como las que hoy más que nunca observamos dentro de nuestro país.

Debe el sistema electoral establecer y obligar que las alianzas electorales se conviertan en alianzas de gobierno donde, por ley, aquellas fuerzas políticas que obtienen el triunfo mediante una coalición, están obligadas a gobernar durante el plazo señalado de manera conjunta. Esta diferencia hace que las instituciones políticas cuya ideología es contrapuesta piensen dos veces antes de establecer coalición. Al tiempo.

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