A partir del primer minuto del pasado sábado 15 de enero dio inicio un nuevo capítulo en la historia de nuestra Entidad, derivado principalmente, del regreso formal del PRI -encabezado por el gobernador Mariano González- a la administración pública tlaxcalteca.
Derivado de lo anterior, el reto que tiene en su conjunto el marianismo y el priismo de nuestro Estado es a todas luces importantísimo, ya que el progreso de Tlaxcala requiere un alto compromiso y vocación de servicio de todos aquellos que tienen la enorme responsabilidad de que el sexenio marianista contribuya al engrandecimiento de nuestra tierra.
De esta forma el gabinete dado a conocer el pasado viernes en la capital tlaxcalteca demostró lo que se vislumbraba desde la elección del apizaquense, pues dentro de los nuevos Secretarios de Estado se percibe una administración plural y heterogenia donde se combina la experiencia y el entusiasmo de la juventud, quienes conjuntamente deberán enfrentar un sinnúmero de retos y barreras previas al comienzo de la materialización de las acciones gubernamentales.
Por principio de cuentas el nuevo gabinete deberá –de conformidad con lo instruido por el nuevo gobernador- realizar una minuciosa revisión del estado que guardan las distintas entidades administrativas, estando además, obligada a generar mayor dinamismo en las labores políticas, buscando en todo momento reducir el burocratismo y contar con una administración pública más eficiente.
Asimismo, otro de los retos que enfrentará el marianismos será el de la transparencia y la rendición de cuentas pues con el regreso del priismo a la primera magistratura de la Entidad también se genera un mayor compromiso con la ciudadanía a efecto de contar con un gobierno de puertas abiertas que permita a los tlaxcaltecas conocer el destino de los recursos públicos y la forma de ministración de los mismos.
En este sentido cabe resaltar que en su mensaje como nuevo mandatario estatal frente a la LX legislatura, Mariano González, señaló la necesidad de generar una recaudación estatal más eficiente y competitiva derivado principalmente de la dependencia presupuestal que el Estado tiene frente a la federación y donde se hizo hincapié del impulso que dará la nueva administración para que se elimine la tenencia vehicular en la Entidad.
El reto en este rubro será conocer la manera en que el gobierno estatal enfrentará el vacio presupuestal que la eliminación de la tenencia produzca. De acuerdo a lo señalado por las distintas calificadoras -tales como Standard & Poors- de eliminarse la tenencia en nuestro Estado el hueco financiero sería aproximadamente del 14% del presupuesto, lo que sin duda impacta de manera directa en el cumplimiento de las metas y el ejercicio de las tareas gubernamentales.
El más grande de los retos que tendrá el marianismo será el de la generación de recursos extraordinarios para la Entidad y la aplicación eficaz del presupuesto público, eliminando en lo posible el sub ejercicio fiscal. La relación con el gobierno federal es, en este rubro fundamental, por no decir prioritaria, pues como lo señaló el gobernador; Tlaxcala es una de las entidades más pobres de la república donde el apalancamiento de la federación es una constante y el trabajo conjunto con la Entidad debe imperar en todo momento para que el desarrollo y progreso tlaxcalteca sea una realidad.
Así, el reto para el nuevo gobierno priista será el de construir puentes y consensos con los distintos delegados federales, ya que como es de todos conocido, la mayoría de ellos responden a los intereses de la ex candidata panista al gobierno del Estado y que por esa razón buscaran empantanar la labor marianistas en todo momento.
Finalmente cabe resaltar también que otro reto que tendrá el gobernador González Zarur será el de encontrar la cohesión entre las distintas fuerzas y corrientes políticas que impulsaron su victoria en las pasadas elecciones y cuyo cobro de facturas puede observarse en la conformación del gabinete.
Los funcionarios de primer nivel tienen perfiles muy diversos no solamente en lo político sino en lo ideológico, vislumbrándose con ello la existencia de desencuentros y divergencias propias de la actividad pública que cada uno desempeñará.
Esperemos que con el regreso del priismo a Tlaxcala se consolide el rumbo del progreso y se encuentre respuesta a las demandas sociales que hoy son exigencias ciudadanas y que con ello la calidad de vida y el desarrollo de los tlaxcaltecas sea más claro y palpable. Al tiempo.
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