El problema de la falta de empleo es, cada vez más, una constante en la realidad mexicana. Los datos, tanto oficiales como los provenientes de distintas agrupaciones no gubernamentales nacionales e internacionales, revelan que no es exclusivo de México; sino incluso, alcanza niveles preocupantes en las economías más avanzadas del mundo.
Así, la carestía de puestos de trabajo se ha convertido en la demanda más recurrente entre la colectividad, de forma tal, que ya en la mayor parte de países europeos muestra síntomas de acciones sociales debidamente organizadas como las de España o Francia; donde los jóvenes han decidido emprender un movimiento colectivo en contra de sus gobiernos por no generar las condiciones necesarias para incrementar la oferta laboral.
En este sentido los datos son alarmantes. Apenas el día lunes la Organización de las Naciones Unidas dio a conocer que la recesión económica que se vive en el mundo provocó el aumento de 11.9 a 13 por ciento en la tasa de desempleo entre los jóvenes que habitan el planeta, lo que representa alrededor de 81 millones de personas que después de concluir sus estudios no logran penetrar en el campo laboral, por carecer de oportunidades para realizarlo.
Para el caso de nuestro país, la tasa de personas que no tienen algún empleo la cifra aumentó a 5.42% el mes pasado, lo que significa que, alrededor de 2.6 millones de mexicanos no cuentan con trabajo; de conformidad con los datos del INEGI, quien advierte que esta cifra es la más alta en los últimos 16 años.
Por lo que respecta a nuestra Entidad, la tasa de desocupación durante el primer trimestre aumentó en un 7.2%, lo que lo convierte en el tercer Estado con mayor desempleo en el país, es decir, de 2010 a 2011 el número de desempleados creció de forma tal que alcanza alrededor de 35,000 tlaxcaltecas sin alguna actividad productiva. Tal circunstancia genera que en el Estado el nivel de personas que se dedican al comercio informal sea de aproximadamente el 40%, de acuerdo a la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo.
Frente a tal escenario, las perspectivas económicas nos llevan, casi de manera obligatoria a preguntarnos, ¿Qué acciones se encuentra implementando el gobierno local para dar respuesta a la demanda laboral en nuestra Entidad? Desafortunadamente, al día de hoy esta interrogante se convierte en la cuestión más preocupante, pues la reacción por parte de las autoridades locales ha sido limitada, por no considerarla nula.
Y es que así es percibido por la población tlaxcalteca, quién observa día con día que las fuentes de empleo lejos de cuidarse, protegerse y fomentarse se sigue perdiendo frente a una administración que continúa sin acomodarse y sin una política pública eficaz y eficiente que logre satisfacer las necesidades de los dueños del capital nacional y extranjero. Pero por si lo anterior no fuera suficiente, hay que agregar además que las fuentes de riqueza locales, incluido su mercado interno, han reclamado insistentemente el respeto a sus inversiones, el fomento a la inversión y el apoyo a los emprendedores y empresarios por parte de la clase gobernante; enmarcado todo, en un clima de certeza y seguridad jurídicas que permitan la detonación de la economía estatal.
Es fundamental que se tome en consideración que el reclamo social por más y mejores fuentes de empleo comienza a traspasar la tranquilidad colectiva. El enfrentamiento directo y campal entre autoridades del municipio de Santa Ana Chiautempan y vendedores ambulantes es una clara muestra de la desesperación por parte de los ciudadanos de buscar mecanismos -sino legales, si legítimos- para obtener recursos para ellos y para los suyos.
De igual forma lo ocurrido en Sanctórum de Lázaro Cárdenas, donde familias enteras tienen –por obligación, más que por convicción- que arriesgar a diario su vida y la de los que les rodean en el difícil peregrinar de la pirotecnia y lo que ello conlleva, por no contar con alguna otra oportunidad para subsistir decentemente.
Frente a todo lo anterior no existe otro remedio que el progreso, el crecimiento y el desarrollo económico que permita a los tlaxcaltecas, tanto comerciantes, ambulantes, transportistas, empresarios, obreros, campesinos, como a todos aquellos que se dedican al oficio de la pirotecnia y en general, a todos los hombres y mujeres en posibilidades de trabajar; encontrar una actividad laboral que les permita satisfacer sus necesidades más básicas. De lo contrario los daños colaterales y efectos secundarios de la falta de oportunidades en el Estado seguirá siendo una constante en este tejido social cada vez más cansado y harto de la realidad que le ha tocado vivir. Al tiempo.
www.miradasdetalante.blogspot.com
twitter.com/fernandotmy
No hay comentarios:
Publicar un comentario