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jueves, 28 de julio de 2011

Maquiavelismos tlaxcaltecas


Recientemente arribamos a los primeros seis meses del nuevo gobierno en Tlaxcala, así como también de los distintos ayuntamientos locales. En este sentido, cabe hacer algunas reflexiones sobre el estado que guardan las nuevas administraciones y los diferentes estilos que encontramos para dirigir los destinos de sus respectivas localidades y, desde luego, algunos casos donde apenas hace un año prometían convertirse en los redentores de la sociedad y que al día de hoy, y apenas a un semestre de “trabajo”, han logrado mostrar su verdadero sentido insaciable.

De esta manera, para poder entender las complejidades tlaxcaltecas, he decidió atender a la obra maestra de la Teoría Política “El príncipe”;  obra que a pesar de haberse escrito en el siglo XVI enmarca las realidades de nuestra entidad como si se tratara de aquella Florencia descrita por Nicolás Maquiavelo a principios de 1513, donde los Medici eran dueños absolutos de esta importante comuna y, que a través de sus grandes excesos y abusos frente al pueblo, lograron destruir la majestuosidad florentina. Así, mediante la analogía podemos explicar lo que ha ocurrido a lo largo de este 2011; y lo que en años próximos estaremos observando.

Comencemos  por atender la forma en que se puede conseguir el poder. Nos señala Maquiavelo, que los hombres alcanzan el poder ya sea por el talento o la suerte. Sin embargo, quién menos ha confiado en el azar es siempre el que más tiempo conserva su conquista pues, aquellos que se convierten en príncipes por su virtud, adquieren el principado con dificultades pero lo conservan sin sobresaltos. Por otro lado, cuando se alcanza el poder por la suerte, no se requiere mayor esfuerzo para lograrlo pero se necesita realizar una labor titánica para mantenerlo. Así, podemos explicarnos que aquellos que consiguen ser electos para un cargo público por coyunturas, por acuerdos, o por cualquier otra circunstancia que no sea por el trabajo; son los que experimentan un sinfín de complejidades, y viven el mayor número de inestabilidades dentro de sus comunas.

Por otro lado, refirámonos ahora aquellos casos donde domina solamente una persona. Maquiavelo señala que existe una única posibilidad de conservar el poder en el caso dónde éste radica en una única persona. Nos dice que para conservar el poder se requiere extinguir en su totalidad  a la antigua clase dominante; circunstancia que en Tlaxcala se ha visto compleja pues no ha sido cosa fácil a pesar de empeñarse en eso de desaparecer todo aquello que tenga que ver o huela al sexenio anterior. A pesar de que desde enero pasado los despidos en el Gobierno del Estado se presentaron como en cascada, la realidad es que existen muchas piezas clave del antiguo gobierno operando en diferentes dependencias públicas, tanto que, programas y acciones realizados durante la administración que antecedió al marianismo se han perpetrado. Ahí está el programa “ni te imaginas Tlaxcala” o el Foro Automotriz Tlaxcala, que se realizará en el mes de Septiembre, y que se ejecutaron y se impulsaron años atrás.

De igual manera, desde el inicio del sexenio se ha referido en innumerables ocasiones la necesidad de cambiar el rumbo, un cambio de actitud conjunta entre sociedad y gobierno; situación que implica un cambio en el status quo en la colectividad tlaxcalteca. Al respecto, el autor florentino señala que para gobernar a un pueblo acostumbrado a sus propias leyes se corre el riesgo de perder el Estado; el equilibrio social, o en la actualidad desquebrajar el tejido social. Por ello recomienda destruirlo, dedicarse en cuerpo y alma a vivir en él y para él o bien, dejarlo seguir por sus leyes y compartir el poder con aquellos que conocen y entienden la forma en que se desarrolla el pueblo de que se trata.


Tal vez por eso a seis meses del regreso priista a las riendas del Estado el camino por donde se transita se torna complejo, turbio e incluso “minado”; como se ha definido a la serie de descontentos sociales, incluida la propia clase política, que percibe cómo el gabinete no ha logrado acomodarse y descifrar la forma de vida local. No existe nada mejor para conservar el gobierno de un pueblo acostumbrado a sus propias leyes, que hacerlo gobernar por sus mismos ciudadanos.


Por último, quisiera hacer patentes algunas frases que bien pueden ser utilizadas para que en el futuro nuestro Estado pueda encontrar un verdadero desarrollo tanto social, como político, económico y cultural. La primera de ellas referida por el propio Maquiavelo “para conocer bien la naturaleza de los pueblos, hay que ser príncipe, y para conocer la de los príncipes hay que pertenecer al pueblo”. Y finalmente, “Si el presente trata de juzgar el pasado, perderá el futuro” Winston Churchill. Esperemos que pronto nuestra Entidad se suba al tren de la competitividad y todo lo que ella implica. Al tiempo.
 
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