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domingo, 11 de octubre de 2009

La oportunidad perdida; ¿Momentos de relevo generacional?

En la actualidad el país, en su conjunto, da muestra evidente de que la transición democrática ha quedado atrás y que a pesar de haber encontrado los mecanismos electorales transparentes que por siete décadas e incluso en el preámbulo de la Revolución se habían convertido en un clamor social que los requería inminentes y necesarios, lo cierto es que el balance al día de hoy resta mucho de ser positivo.


La situación social, económica, laboral, y principalmente de seguridad son el resultado de la carencia de capital humano suficiente para asumir responsable y positivamente el multicitado cambio, para generar las reformas que el sistema democrático requiere en el marco de la globalidad y de una lucha de mercados inminente y de la que nuestro país no puede seguir quedando fuera.

Hasta el momento lo cierto es que la clase política; en gran parte, a quedado a deber. Se ha visto inmersa en un círculo vicioso, situación que contrasta directamente con un cambio hacia lo virtuoso, hacia los valores democráticos de la tolerancia, el respeto, el debate y sobre todo la preeminencia del interés mayoritario por encima del interés particular.

La característica fundamental de las últimas décadas del priismo tan repudiado, impulsadas -si bien es cierto- por la presión social, pero llevadas a cabo, fueron las reformas estructurales, reformas que permitieron, no solo visualizar la incursión mexicana al concierto de las naciones, sino fundamentalmente consolidar un sistema democrático, mismo y que gracias a la actual incapacidad reformadora se encuentra muy devaluado, al grado tal que su institución más representativa ha quedado desvirtuada y sujeta a las condiciones del tripartidismo nacional.

Bajo esta tónica cabe preguntarse ¿Las circunstancias están dadas para dar paso a un relevo generacional?, ¿Es momento de dejar atrás los prejuicios antidemocráticos que han estancado el desarrollo de nuestra nación?, ¿Es necesario una nueva cosmovisión política para que México crezca?.

El relevo generacional es una circunstancia que es requisito sine quan non para romper los paradigmas y vicios políticos mexicanos, para acabar con el compadrazgo, el clientelismo, el corporativismo y el privilegio a lo personal por encima de lo colectivo, acontecimiento que hasta el momento en lo nacional puede presentarse en 2012.

Por lo que hace a lo local, el próximo año tenemos la oportunidad de marcar y sentar precedente. Es momento de que nuestro Estado cuente con ese relevo generacional tan necesario para generar más y mejores condiciones para los ciudadanos, que permita mitigar en lo posible las adversidades de un sistema que ya ha caducado y que se niega y se resiste al progreso.

Una nueva generación en la conducción del país y del Estado, va más allá de las edades, de las formaciones, de las ideologías y preferencias partidistas. Debe constituirse en una nueva generación de políticos con una visión diferente sobre el poder, comprometidos con la construcción y consolidación de nuevos valores cívicos y democráticos que se conviertan en el catalítico para el verdadero cambio que rompa las cadenas de estancamiento de México y permita ser el escape del descontento social.

Hay muchas cosas por hacer, pero éstas no pueden generarse mediante las mismas practicas y los mismos actores, aquellos que observan lo personal y lo inmediato como lo más necesario y prioritario, aquellos que han perdido la oportunidad a lo largo de los años, aquellos que una y otra vez buscan hacerse del poder por el poder mismo, como si se tratará del más selecto capricho, aquellos que han reducido la política a lo personal.


El cambio no quiere decir que existan resultados positivos, tampoco los jóvenes son sinónimo de progreso y modernidad, pero lo cierto es que las nuevas generaciones viven bajo experiencias y complejos distintos que los que la actual clase política tiene, fundamentados en la reflexión y el entendimiento de la globalidad, que requiere valores democráticos como el eje del progreso. Es tiempo de que los jóvenes dejen a un lado el discurso y comiencen a actuar, es momento de que se de paso a una nueva generación de políticos, de lo contrario el reclamo y necesidades sociales jamás podrán ser mitigadas.

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