Hoy en día es indudable que las condiciones sociales que imperan en nuestro país hacen evidente que México atraviesa no solo por un clima de inseguridad fomentado en gran medida por la impunidad que se vive a diario en gran parte del territorio nacional, sino peor aun, tal parece que la gobernabilidad se encuentra en estado critico lo que hace obligado el análisis de la misma en el marco del sistema político actual.
Los acontecimientos suscitados en días anteriores son muestra de que el Estado de Derecho, requisito sine quan non cuando se habla de regimenes democráticos se encuentra muy debilitado en nuestro país. Tal es el caso por ejemplo de lo vivido el martes 10 de noviembre en la comunidad de Cuijingo, Estado de México; donde pobladores por falta de credibilidad en las instituciones públicas, principalmente, en las responsables de brindar seguridad, decidieron hacer justicia por propia mano y así pretender linchar a algunos secuestradores quienes milagrosamente lograron salvar la vida.
Por si esto fuera poco, ahora; el edil de San Pedro Nuevo León; Mauricio Fernández Garza, esta bajo sospecha por las autoridades federales por obtener información privilegiada en el asesinato de Héctor Saldaña Perales “El Negro”, recordemos que este mandatario municipal durante un evento declaró que en la lucha contra la delincuencia organizada estaba dispuesto incluso ha utilizar mecanismos contrarios al cumplimiento de las normas, situación que no solo da testimonio de la impunidad, sino además pone de manifiesto que el cumplimiento de la ley en México es una circunstancia que esta quedando en segundo término.
Y es que estos hechos exponen con claridad el problema de ingobernabilidad que vive el país. Si consideramos a la gobernabilidad como la capacidad de tomar decisiones a través de los mecanismos institucionales, el alcalde de San Pedro da fe de que estos en la realidad mexicana no son suficientes, sobre todo en el momento de hacer frente al hampa y a la delincuencia organizada.
Bajo esta tónica y ahora que se acercan los comicios electorales debemos entender y estar sabedores de los retos y dilemas que la democracia mexicana tiene.
Es inminente la existencia en nuestro país de un sistema democrático, donde, el sufragio efectivo esta garantizado, por lo que, aunque imperfecta, la democracia es ya una realidad nacional, así lo han demostrado la pluralidad y alternancia en el momento de gobernar, pero más aun, la nueva configuración en la Cámara Baja, donde, en más de ochenta años de realizarse elecciones en nuestro país jamás en la historia se había generado una mayoría dentro de este recinto con instituciones políticas que no forman parte del gobierno federal; es decir, que por primera vez la mayoría en la Cámara de Diputados se encuentra integrada por partidos distintos al partido en el gobierno, en este caso, PRI y Verde, frente al PAN, circunstancia que de igual manera dificulta la gobernabilidad.
Por tanto la democracia no es una circunstancia que este en duda, sino por el contrario esta más presente que nunca, pero que debemos conducir por caminos para constituirla de mejor manera lo que de cómo resultado una mejor calidad democrática en nuestra nación.
Pero, ¿Qué debe hacerse para tener una democracia más efectiva, es decir es decir una democracia con mayor calidad?
Sin lugar a duda desde el nacimiento del Estado moderno el requisito primario de los modelos representativos a través de mecanismos democráticos de elección se encontró sustentado en la preeminencia del Estado de Derecho, es decir, el cumplimiento de la norma, bajo el manto del principio de legitimidad, donde, las autoridades solo pueden hacer todo aquello que la ley les faculte y las personas todo aquello que no les sea prohibido por la norma.
Lo anterior es fundamental para aumentar, en primera cuenta; la calidad en la democracia y así consolidar el Estado democrático mexicano.
Con situaciones como las vividas en el Estado de México y con el Alcalde de San Pedro, Nuevo León nos damos cuenta que la gobernabilidad y el mantenimiento del Estado de Derecho en México se encuentran muy a la baja, por lo que las políticas públicas deben generar los mecanismos tanto gubernamentales como sociales que permitan dejar de lado el observar a la democracia como simple disputa electoral y darnos cuenta que constituye todo un sistema mediante el cual debe erigirse el crecimiento y desarrollo de la población en todos sus niveles que permita una verdadera mejora en la calidad de vida de los gobernados. Ese es el reto y en las próximas elecciones tenemos la oportunidad de afrontarlo por el bien de nuestro estado y el de nosotros mismos. Al tiempo.
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