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domingo, 29 de noviembre de 2009

A tres años de gobierno; ¿Se aproxima una Revolución?

El día de mañana se cumplirá la primera mitad del gobierno calderonista, un gobierno que desde su inicio y toma de protesta se vio inmiscuido en grandes problemas de gobernabilidad, situación que ahora y gracias a las pésimas decisiones del gabinete de Felipe Calderón -principalmente en el ámbito de lo económico- se ha venido agravando de tal manera que incluso se comenta ya por varios analistas y sobre todo en los discursos oficiales los aires de cambio y de renovación.

Recordemos que el inicio del actual gobierno federal estuvo marcado por grandes problemas frente a un grupo de llamados “legítimos” quienes contrarios al sistema jurídico nacional a lo largo de estos tres años han buscado a costa de lo que sea un Golpe de Estado, lo cierto, es que la factura ha sido enorme; simplemente destruir a la izquierda mexicana, la que durante muchos años contribuyó a las llamadas reformas estructurales del México predemocrático.

A tres años de esos tan lamentables sucesos los inconformes con Calderón se han multiplicado por decenas, incluso la clase empresarial –aquella que fue su más grande aliada en los comicios de 2006- le ha dado la espalda y ha jugado sucio en su contra. Asimismo el Presidente ha correspondido a esos empresarios con su despreció y señalamiento.

Pero no solo con ellos sino también el gobierno calderonista ha errado la estrategia al contradecir -por si lo anterior no bastara- al propio Joseph Stiglitz; premio Nóbel de Economía, tras indicar que la peor respuesta frente a la crisis fue la realizada por el gobierno mexicano.

Por si eso fuera poco, la colectividad, los ciudadanos del llamado México real, los de a pie, aquellos que día con día lidian de manera directa con la crisis de la cual se ha señalado la mala reacción mexicana, han comenzado a dar muestras claras de su hartazgo social, de su desesperación por no encontrar los caminos ni las oportunidades para consolidar un desarrollo más pleno, con rechiflas al mandatario.

Bajo esta tónica a tres años del gobierno calderonista las posibilidades de la permanencia en el poder por parte del partido blanquiazul comienzan a desvanecerse, situación que obliga no solamente a reconocer el mal desempeño del Presidente de la República en esta primera mitad del sexenio sino incluso a elaborar la estrategia necesaria que permita por el bien de Calderón y por el de todos los mexicanos dar un giro y nuevo rumbo a su gobierno.

El grupo calderonista no puede ir por el camino de señalar aquellos que emiten criticas y recomendaciones a la acción gubernamental de la administración federal; sino por el contrario, deben en primera instancia, reconocer aquellas malas decisiones que no solo son criticadas por Stiglitz sino también por 4 premios Nóbel más, y por la gente, la que no desperdicia la oportunidad para que cada vez que el Presidente se presenta en un acto público manifieste su descontento como lo demostró en la inauguración del nuevo estadio de fútbol de Torreón, Coahuila a principios del mes.

Lo anterior es lo más grave que puede ocurrir a un mandatario, principalmente, si tomamos en consideración que bajo un régimen presidencialista como el mexicano la figura más importante, la más poderosa y sobre todo la intachable debe ser siempre y en todo momento la del Presidente, el que no tiene permitido cometer errores y si los comete no se evidencian.

Tal circunstancia obliga pues a preguntarnos ¿Qué es en estos tiempos de la figura del Presidente?, ¿Dónde a quedado la imagen presidencial? La respuesta a tales cuestionamientos puede parecer poco alentadora para la estabilidad social, principalmente si sumamos el hartazgo social y lo posicionamos en un contexto donde los aires de cambio, de renovación de un sistema político moribundo, con una clase política que ha quedado a deber, se intensifican conforme se acerca el mítico y emblemático décimo año del siglo, ¿Tendrá México un encuentro con la historia? Al tiempo.

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