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domingo, 19 de septiembre de 2010

¿Y después del Bicentenario qué?

Llevado a cabo el tradicional grito de Dolores a lo largo y ancho de nuestro país lo más recordado sin duda será -para los que tuvimos la oportunidad de ser participes de estos doscientos años como nación- el tan largo puente auspiciado por el Presidente Calderón, quien a pesar de haber creado desde hace más de dos años la Comisión para los festejos del Bicentenario jamás pudieron cumplir el objetivo de generar un espíritu renovador en la población, de hacer que los mexicanos aprovecharan la ocasión para generar inspiración patria y con ello contribuir en la difícil labor de mejorar la realidad nacional.


¿Cómo sentir el orgullo de ser mexicanos?, ¿Cómo creer en tu nación y sus autoridades si las exigencias y demandas colectivas no distan mucho de las que ante la sumisión a la Corona española mexicanos y mestizos reclamaban en ese momento de la historia?

Ni derroche de dinero, ni grandes espectáculos musicales y militares, ni fuegos artificiales, ni iniciativas México, en general; ni “pan” ni circo fueron suficientes para eliminar siquiera por unos instantes el espíritu de Estado fallido que ha invadido a la colectividad y que inspira una desconfianza total en las autoridades sembrando desesperanza y generando el mayor de los cuestionamientos; ¿Y después del Bicentenario qué?

Y es que pareciera que la reflexión estatal de tan importante suceso es nula, pues los políticos y las autoridades en todos sus niveles y categorías han dado la espalda a la colectividad aquella a la que le exigen sentirse orgullosa de su país, a esa que le piden una y otra vez que observe los resultados positivos de la lucha contra el narco.

Así, cabe recordar las palabras de Manlio Fabio Beltrones, quien tras asumir recientemente el cargo como Presidente del Senado e iniciar de manera informal su campaña para la Presidencia de la República en su discurso parece –de acuerdo a su dicho- haber encontrado la luz al final del túnel, parece haber finalmente entender el problema nacional señalando que “es momento de encontrar los acuerdos para reordenar al país… comprender la diversidad… los nuevos olvidados quieren ser escuchados”

Fiel al estilo demagógico y popular priista Manlio Fabio se refirió a aquello que desde hace doscientos años se ha venido demandando; el hecho de que el pueblo de México sea escuchado, que muera pues el mal gobierno, ¿Apenas se da cuenta Manlio Fabio de que curiosamente la mayor de las necesidades de los mexicanos es que exista una conexión entre gobierno y sociedad? ¡Vaya entendimiento de la problemática de nuestro país el del Senador!

Manlio Fabio ha finalmente entendido que es necesaria la diversidad y el atender y escuchar a los “nuevos olvidados”; ¿A qué se refiere con esos “nuevos olvidados”? A aquellos que lo han perdido todo por las crisis económicas, a quienes han perdido su fuente de empleo, a quienes han perdido a familiares y amigos por una guerra que no entienden y mucho menos que no quieren, a los que se quedan, ¿A quién se refiere el Senador?

Y claro después de tan importante y célebre discurso no falto la propuesta mediática de bajar el IVA del 15 al 16 %, ¿Eso será parte de los grandes acuerdos de los que México requiere?, ¿Se tratara acaso de las reformas estructurales que se necesitan en nuestro país?

Si realmente la clase política entendiera las necesidades y exigencias colectivas pasaría del discurso a la acción y dejaría de preocuparse de bajar o subir el IVA sino por el contrario impulsar verdaderas medidas fiscales de fondo que permitiesen una verdadera eficacia tributaria, más justa y equitativa.

Tal vez por eso, y solo tal vez, el pasado festejo del grito de independencia lejos de convertirse en una magna celebración por parte de los ciudadanos se convirtió en un grito de exigencia, de hartazgo y de desesperación transformando el ¡Viva México!, ¡Vivan los héroes que nos dieron patria! En insultos, rechiflas, abucheos y reclamos a la mayoría de autoridades que se dieron cita para encabezar dicha tradición, y curiosamente más en los municipios donde sus autoridades y representantes han hecho cuanto han podido para exprimir a sus conciudadanos dejando las arcas municipales vacías.

Esperemos que pronto se dé un viraje total en la conducción del país, del México bicentenario y que esta fecha tan importante sea el marco inmejorable para que la actuación de la autoridad sea cierta, real y eficiente que permita transformar de fondo a nuestra nación y posicionarla en los parámetros que se merece, no solo por su historia, cultura y grandeza, sino por su gente. Aquella que ha permitido hacer de México una de las naciones más reconocidas, queridas y admiradas, a pesar de sus problemas, pues a pesar de que se haga lo necesario para destruir a nuestro país el sigue ahí de pie, firme y esperando un mejor porvenir como desde hace casi ya doscientos años.

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