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lunes, 2 de agosto de 2010

Momentos de transición

En próximos días deberá comenzar el proceso mediante el cual la nueva administración tomará de manera progresiva las riendas del aparato gubernamental con el objetivo de llevar a buen puerto los compromisos asumidos durante campaña y plasmados de manera inicial en propuestas políticas que permitieron que Mariano González se alzara con el triunfo el pasado 4 de julio.

De esta manera comienza este largo peregrinar de seis meses mediante un proceso de entrega-recepción que deberá ser exhaustivo tomando en consideración que se trata nada más ni nada menos que de la entrega del bastón de mando tlaxcalteca.

Bajo esta tónica las preguntas que imperan en el ambiente político sobre la renovación del mandato gubernamental son muchas y de todo tipo.

Dentro de estos cuestionamientos encontramos también; como todo en política, hipótesis y teorías que buscan encontrar las respuestas y vislumbrar aquello que se vendrá en el mes de enero.

En este sentido existen dos incógnitas que son trascendentales en este período de transición, las cuales obedecen principalmente en el hecho de conocer los criterios que tomará el nuevo gobernante para constituir su gabinete y su equipo de trabajo y la más importante de todas ¿Cuál será el estilo que imprima Mariano Gonzàlez a su mandato?

En principio de cuentas debe el Gobernador electo conocer el estado que guarda la administración local, los diferentes programas y sus respectivos resultados, así como la presupuestación que existe para la ejecución de cada uno de ellos, todo lo anterior, previo a la designación o en su caso ratificación de los distintos funcionarios de primero y segundo nivel, incluyendo por su puesto al personal operativo de la burocracia local.

El presupuesto será un tema de vital importancia pues determinará el margen de maniobra que tendrá el Ejecutivo del Estado y es aquí donde se abre otra interrogante más; ¿Quién definirá el presupuesto para 2011? En estricto sentido debe ser tanto la administración como la legislatura actual, por lo que la gestión y cabildeo del equipo de transición resultará de vital importancia, pues su participación, resulta necesaria al ser la nueva administración quien lo ejecutará en términos reales.

En este terreno el nuevo sexenio deberá resolver una demanda importante de la ciudadanía pero que para el caso de Tlaxcala, y su poca capacidad recaudatoria, impacta profundamente en las finanzas públicas; el impuesto de la tenencia vehicular.

La tenencia es un impuesto de los pocos que el estado puede cobrar y utilizar de manera directa sin intervención de la federación, convirtiéndose; por ese solo hecho, en una de las contribuciones tributarias base dentro de las recaudaciones que realizan los Estados.

Para el caso de Tlaxcala, Mariano tendrá que resolver el dilema de eliminarla aunque eso afecte de manera directa el desarrollo de una administración que opera con muy pocos márgenes de maniobra.

Recordemos que por cada peso que tiene de presupuesto el Estado de Tlaxcala, 96 centavos provienen de la federación y de los 4 restantes aproximadamente 2 se obtiene de la tenencia. ¿Cómo tener un gobierno más efectivo cuando su capacidad de acción y de endeudamiento es limitada?

Finalmente el tema de la designación de los integrantes del gabinete tendrá que ser resuelta bajo dos perspectivas.

La primera para dar paso al cumplimiento de los compromisos asumidos en campaña y la otra sobre la selección de personas cuyo perfil permita cumplir los planes y programas sexenales. Es decir, deberá resolver la dicotomía entre gabinete y equipo de trabajo.

Aquí cabe recordar que una administración, principalmente pública, se integra por dos tipos de personas, aquellas que tienen perfil puramente político, que en muchos de los casos son los responsables de la gestión y concertación políticas, y otras más, cuyas características técnicas permiten la operación oportuna de los programas gubernamentales.

Asimismo, todo gabinete, cuenta o debe contar con un equipo de asesores cuya óptica de los problemas que aquejan a un gobierno es distinta al no estar inmersos en los problemas diarios de toda burocracia. Este equipo de asesores suele ser un conjunto de personas de todas las confianzas del mandatario estatal y con plena capacidad y experiencia en el terreno de la administración pública.

Mas allá de los nombres que puedan manejarse y de las especulaciones que puedan hacerse, respecto de lo que vendrá en los próximos meses, lo cierto es que el gabinete deberá incluir a los mas idóneos para que Tlaxcala consolide sus estándares de crecimiento y desarrollo como entidad. Al tiempo.

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