Se dice que en la vida hay que actuar de frente y demostrar que la política es la más elevada y noble de las actividades. Es cumplir los compromisos, es sensibilidad e inteligencia puesta al servicio de la confianza depositada, sin distinciones ni diferencias, toda vez que el poder se legitima cuando se cimenta en una labor honesta, fructífera, tesonera y desinteresada.
De este modo el poder se convalida cuando los compromisos se cumplen, cuando la política no es de traiciones y simulaciones, sino de realizaciones, cuando la tarea de gobernar se pone al servicio de los ciudadanos y se utiliza como herramienta para satisfacer las necesidades colectivas más básicas.
La práctica y el ejercicio contemporáneo nos demuestra lo contrario, sobre todo cuando somos testigos mudos del actuar discrecional de los mandatarios estatales, quienes como virreyes, apoyan a sus candidatos, a sus “delfines”, tal como ocurrió en el proceso electoral del pasado 4 de julio, situación que evidenció la interferencia franca y abierta de los gobernadores en los procesos electorales mediante el uso discrecional de recursos públicos para inducir el voto mediante el clientelismo electoral.
Por ello no es de extrañar que en ocasiones nos sintamos deprimidos por la situación del país, que los jóvenes, vivan inmersos en prácticas y realidades sociales basadas en principios mexicanos tan arraigados como la corrupción, la desigualdad y la injusticia.
Actualmente la mayoría de ciudadanos no ven más que un país que no es capaz de ofrecer oportunidades de progresar, que a pesar del esfuerzo diario, de contar con capacidades, habilidades y estudios, resulta sumamente complejo encontrar un trabajo. Y quienes tienen algún empleo viven a la expectativa de saber si seguirán conservándolo o serán de los que formaran parte de la estadística del desempleo.
Esta lógica reacción ciudadana es resultado de incompetencia y desfachatez de nuestros políticos ya que hasta hoy no son capaces de ponerse de acuerdo en lo importante entreteniéndose, como bien lo afirma Denise Maerker, en pleitos irrelevantes e interesados en frivolidades y privilegios.
Bajo este contexto, en nuestro Estado, el PRI después de 12 años de no acceder al poder, regresa con mucha expectativa, con un sentimiento reflexivo pero con exigencias cada día más severas por parte de los tlaxcaltecas, con nuevas necesidades totalmente diferenciadas a las que se presentaban en el siglo XX.
Por ello resultará fundamental que el gobernador electo, Mariano González Zarur, encuentre una forma ecléctica de gobernar, será necesario combinar experiencia y juventud políticas que permitan no solamente responder a esas exigencias de los tlaxcaltecas, sino que permita construir un proyecto valido y viable de desarrollo local, con la implementación de políticas públicas novedosas y eficaces que den como resultado que nuestra entidad consolide su desarrollo como Estado.
Es prioritario para los más de cien mil tlaxcaltecas que se manifestaron por el regreso del PRI en Tlaxcala que se atiendan los temas más prioritarios, que el nuevo gobierno encuentre los mecanismo más validos para atender las exigencias, y finalmente responder a las necesidades colectivas.
Se requiere en Tlaxcala que se avance en temas como la seguridad, la justicia, pero incluso en la transparencia, la cual ha estado muy en boga estas últimas semanas, y donde resulta incluso risible y cínico que se apruebe a un municipio como el de Apizaco, el cual a todas luces, ha sido muestra clara de la ineficacia política, la corrupción y despotismo de los gobernantes y que la Comisión creada ex profeso para garantizar el cumplimiento de la transparencia gubernamental solo alcance una puntuación por arriba de lo medio, ¿Si ni la CAIPTLAX es capar de obtener un 100 por ciento de calificación, que se puede esperar de las demás entidades públicas?
Por todo lo anterior sin duda Mariano González tiene en sus manos el mayor reto de su larga carrera como político tlaxcalteca, el de consolidar, avanzar y dar respuesta a las necesidades, incluso algunas de ellas de las más básicas para los tlaxcaltecas.
Esperemos que el Plan Estatal de Desarrollo para los próximos seis años contemple todos estos temas prioritarios para nuestro Estado y sobre todo encuentre las vías más apropiadas para hacer que los programas y políticas gubernamentales respondan de manera eficaz y eficiente a todo ello. Al tiempo.
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