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viernes, 3 de diciembre de 2010

El caos en la Capital del Estado

En ultimas fecha y pese a la celebración de los 485 años de haberse fundado como una de las ciudades más antiguas del México postcolombino, Tlaxcala vive como metrópoli una de las temporadas más complejas caracterizada por un sin número de problemas, acciones y reacciones de las que pocas veces se tenga memoria.

Dentro de las características que solían resaltarse de la Ciudad Capital se contemplaba la paz y tranquilidad que sus calles y habitantes brindaban y que eran los motivos principales que fomentaban la visita de un sin fin de turistas que se paseaban libremente por su centro histórico y se maravillaban por las construcciones coloniales que lo enmarcan.

Lamentablemente para el pesar de todos los que habitan en Tlaxcala Capital y aunque la Ciudad se encuentra de feria el gobierno municipal de manera sorpresiva, sin previo aviso, planeación y organización suficiente decidió unilateralmente cerrar el primer cuadro de la Entidad provocando con ello un verdadero caos para los habitantes, un desastre económico para los que en el marco de este centro histórico encuentran día con día una manera de sobrevivir, y finalmente enterraron turísticamente, si ya de por si lo estaba, a la localidad más importante del Estado.

De esta decisión del ayuntamiento capitalino saltan a la vista un sin fin de cuestionamientos por parte de la sociedad y que al día de hoy no han sido resueltos; así cabe preguntarse ¿El ayuntamiento de Tlaxcala representado por su cabildo dimensiono el problema de cerrar en su totalidad el centro capitalino?; ¿Qué criterios se tomaron en consideración para determinar que resultaba prioritario y urgente levantar el adoquín de las principales calles de nuestra Capital?, ¿Qué acaso no existen otras zonas y colonias municipales cuya necesidad de pavimentación es más urgente que la del propio centro histórico?; ¿A qué obedece que el gobierno municipal no tomara en consideración el parecer de los locatarios, comerciantes y habitantes que dependen directamente del tráfico de personas en el zócalo para vivir y generar fuentes de empleo?

La respuesta de estas preguntas sin duda redunda en una simple circunstancia; falta de planeación, diálogo y concertación para ejecutar una obra que de sí resulta cuestionable en cuanto a su necesidad y urgencia.

La planeación para la realización de determinada acción por parte de cualquier gobierno es un requisito sine quan non para que la misma no solamente sea aceptada por la sociedad, sino que además se magnifique por la colectividad su importancia y su valor dotándola de la legitimidad necesaria a pesar de los problemas y efectos colaterales que la misma pudiera generar.

Asimismo de existir planeación en la ejecución de la obra mediante la cual se sustituye en su totalidad el adoquín del centro capitalino las autoridades locales debieron establecer una estrategia a través de la cual la vialidad de la ciudad fuera más fluida y permitiese agilizar el tráfico derivado fundamentalmente de que no se necesita ser experto urbanista, ingeniero civil, arquitecto o cualquier otra profesión similar para que se pueda vislumbrar que bloquear permanente las calles Independencia y su intersección con Guerrero generan per se un colapso vehicular en Tlaxcala, toda vez que estas son las arterias principales, necesarias y únicas para atravesar la Ciudad.

¿Acaso no se pudo establecer una estrategia para poder modificar la circulación de alguna otra vía a efecto de evitar en lo posible los embotellamientos vehiculares que generan no solamente malestar entre los habitantes sino además un alto grado de contaminación?

De igual manera la falta de comunicación con el gobierno estatal se puso de manifiesto toda vez que a pesar de que en el mes de noviembre Tlaxcala recibe un número importante de visitantes gracias a la feria de todos los santos, al gobierno municipal no le importó la derrama económica que el turismo genera principalmente en el centro histórico y que se convierte en una de las pocas temporadas altas que se tienen por este concepto.

De esta manera sin lugar a dudas el presidente Zenón Ramos debe una explicación profunda y clara de cuáles fueron las circunstancias que obligaron a que el municipio de Tlaxcala en pleno noviembre, sin previo aviso, planeación y justificación clara se decidió el cierre del centro capitalino afectando en todo momento, por donde se le quiera ver, a los residentes y visitantes de la Ciudad de Tlaxcala.

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