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viernes, 3 de diciembre de 2010

El fortalecimiento de los gobiernos locales

Al hablar de la capacidad y compromiso que tiene determinado gobierno para con la sociedad, resulta inminente referir -en palabras de Robert Agranoff- que “los gobiernos son juzgados tanto por lo que hacen como por lo que son, implicando con ello la existencia de múltiples programas y organizaciones...” De esta manera, los responsables públicos deben convertir los recursos y las oportunidades disponibles en actuaciones con resultados, independientemente de los limites formales entre organizaciones y unidades de gobierno.

De esta manera y fundamentalmente en las naciones –como el caso de México- con una forma de Estado federado o federal, los límites formales ente las distintas unidades de gobierno, suelen la mayoría de las ocasiones convertirse en límites para el ejercicio del poder, y con ello limitan la capacidad de acción, eficacia y eficiencia de aquellos sujetos que se ven envueltos en el marco de dicha federación.

Así, las relaciones intergubernamentales, entendidas como un importante ente contingente de actividades o interacciones que tiene lugar entre unidades de gobierno de todo tipo y a nivel territorial de actuación, se convierten en un elemento preponderante al momento de gobernar y peor aún, al momento de tratar de hacer que la encomienda ciudadana responda a las necesidades de la colectividad.

En este sentido, Tlaxcala es un Estado que requiere fundamentalmente de éstas relaciones para hacer realidad los planes y programas de gobierno, respondiendo oportunamente a las exigencias de los que en él habitan; lo anterior, derivado de que el concepto federalista mexicano toma relevancia en el momento de hablar de la tributación y la capacidad financiera que tiene cada una de las Entidades Federativas. Y es que, ¿Cómo puede hablarse de una libertad y soberanía de un Estado como el de Tlaxcala cuando presupuestalmente de cada peso que recibe 93 centavos provienen de la federación?, ¿Qué hacer cuando tu capacidad de acción depende fundamentalmente del dinero del gobierno federal?, ¿Qué hacer desde la perspectiva local cuando existe una búsqueda, por parte del gobierno central, de instrumentos eficaces para el control directo del gasto local? Sin duda, las respuestas a estas interrogantes hace que las Relaciones Intergubernamentales se observen como un elemento prioritario.

La capacidad de gestión que tengan los gobiernos locales frente a las autoridades federales resulta la clave fundamental para que las relaciones intergubernamentales logren un resultado positivo en el marco de la búsqueda incesante de hacer realidad los programas implementados por las autoridades de determinada Entidad Federativa.

Desde un concepto personal, aquellas relaciones deben observarse como el elemento más importante que permite la detonación de las acciones que en sí mismas logren responder a las necesidades colectivas.

Mediante una serie de convenios que en materia de cooperación entre la federación y los estados suelen firmarse para responder de manera conjunta a tales exigencias. Estos convenios de colaboración y coordinación gubernamental suelen convertirse con frecuencia en las herramientas no solamente políticas, sino incluso jurídicas, logrando así que los recursos financieros necesarios para implementar determinada política pública fluyan de manera adecuada.

Derivado de lo anterior, resulta necesario que el nuevo gobierno estatal logre consolidar mecanismos y procesos gubernamentales de carácter interno, mayormente efectivos, que permitan que los instrumentos de actuación y de interrelación con el organismo federal se agilicen sustancialmente; pues de ellos depende, de sobremanera, que los recursos por parte del gobierno central sean suministrados en tiempo y forma.

Asimismo, la interacción con el gobierno federal debe ser permanente y constante, sustentada en las distintas representaciones que de las diferentes secretarias de Estado existen en la Entidad, pues como señala Deil Wright “no existen relaciones entre gobiernos, únicamente se dan relaciones entre las personas que dirigen las distintas unidades de gobierno.”

Finalmente, debe tomarse en consideración que el Estado de Tlaxcala requiere una restructuración en la capacidad de recaudación en las tributaciones locales, pues en medida de que pueda consolidar un sistema tributario local más sólido, tendrá mayor capacidad de autodeterminación para el ejercicio de la función pública y dependerá en menor medida de los lineamientos y actuaciones federales; un buen ejemplo de ello puede encontrarse en la Ley de Fomento Económico, mediante la cual, se busca que las empresas instaladas en el Estado logren a través de determinados estímulos fiscales establecer su domicilio fiscal en la entidad y con ello aumentar la recaudación por concepto del Impuesto sobre Nómina de carácter estatal.

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